Carlos Vargas Quiroz, el asesor internacional que Boric envió a Madrid y que reaparece junto a Borrell tras el homenaje a cubanos caídos en Chile
El chileno-español fue nombrado en 2022 como agregado en la Embajada en España y ahora vuelve al foco tras acompañar a Borrell en medio de la crisis por Maduro.
Carlos Vargas Quiroz no llegó a la diplomacia chilena por sorpresa ni recientemente. Su desembarco en la Embajada de Chile en España se remonta a junio de 2022, cuando el presidente Gabriel Boric lo contrató formalmente como “agregado a contrata” de cuarta categoría exterior, mediante decreto firmado por la entonces canciller Antonia Urrejola.
Desde entonces, su figura ha ido consolidándose en los entornos internacionales del oficialismo chileno, hasta reaparecer estos días junto al exalto representante de la Unión Europea, Josep Borrell, en plena tormenta geopolítica tras la detención de Nicolás Maduro y el polémico homenaje en Santiago a los 32 escoltas cubanos fallecidos durante el operativo estadounidense en Venezuela.
De asesor socialista en Europa a agregado en Madrid
Vargas Quiroz, sociólogo con doble nacionalidad chilena y española, llevaba más de dos décadas instalado en España antes de su nombramiento. Durante ese tiempo ejerció como asesor internacional del Partido Socialista de Chile, tejiendo redes con fundaciones europeas como la Friedrich Ebert Stiftung y con figuras centrales del socialismo español.
Su proximidad al entorno del PSOE es pública: mantiene relaciones personales con Josep Borrell y Cristina Narbona, y en sus redes sociales ha exhibido reiteradamente imágenes con dirigentes socialistas, incluidos Pedro Sánchez y altos cargos del partido. También coordinó encuentros entre parlamentarios chilenos y líderes del PSOE, como la reunión de 2020 entre Héctor Gómez, Álvaro Elizalde e Isabel Allende.
El decreto firmado por Boric lo exceptuó expresamente de cumplir requisitos de ingreso del servicio exterior “en razón de su currículum vitae” y le otorgó beneficios propios de un diplomático de carrera, incluidos pasajes, traslado de menaje y asignación de establecimiento.
El problema de la doble nacionalidad
Su designación estuvo rodeada desde el inicio de una sombra jurídica. La normativa chilena, en particular el DFL 33, prohíbe acreditar en el país de destino a funcionarios con doble nacionalidad, salvo renuncia expresa. La Cancillería confirmó que Vargas se encuentra tramitando la renuncia a su ciudadanía española, al igual que el agregado cultural en Barcelona, Germán Berger Hertz.
Sin embargo, fuentes diplomáticas reconocen que la fórmula de su cargo —primero descrito como “agregado presidencial” y luego redefinido como “agregado de cooperación”— no figura con claridad en los manuales del servicio exterior, lo que ha alimentado dudas sobre sus funciones reales en la sede de Madrid.
Del despacho madrileño al homenaje a cubanos caídos
El nombre de Vargas volvió al primer plano esta semana cuando acompañó a Josep Borrell en su visita a Chile, donde el exjefe de la diplomacia europea dictó conferencias en la Universidad de Chile y en la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos, dependiente del Ministerio de Defensa.
En paralelo, se conoció que en la misma Universidad de Chile se celebró un acto organizado por el Partido Comunista y la embajada de Cuba para conmemorar los 67 años de la Revolución, con un foco especial en los 32 escoltas cubanos de Nicolás Maduro muertos durante la captura del líder chavista por fuerzas estadounidenses. La ceremonia incluyó la entrega simbólica de 32 claveles rojos, calificados como homenaje a “héroes y mártires”.
El contexto no es menor: Borrell ha sido uno de los dirigentes europeos más críticos con la operación de Donald Trump en Venezuela, llegando a afirmar que “el objetivo de Trump no es instaurar la democracia en Venezuela, sino el acceso a sus recursos minerales”.
Un enclave político en Madrid
La presencia de Vargas en este entramado refuerza la percepción de que la embajada chilena en España se ha convertido en un nodo político estratégico para el oficialismo, tras la designación del embajador Javier Velasco, amigo personal de Boric.
Sectores del socialismo chileno cuestionan en privado el alcance real del rol de Vargas, quien se ha presentado en distintos foros como “consejero” de dirigentes del PSOE, un estatus que no aparece reflejado en documentos oficiales.
Hoy, entre homenajes ideológicos en Santiago, tensiones geopolíticas en América Latina y la creciente exposición internacional de la política chilena, la figura de Carlos Vargas Quiroz vuelve a situarse bajo el foco, como uno de los eslabones más visibles de la diplomacia de confianza personal impulsada por el presidente Boric.