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La inteligencia artificial transformará todos los trabajos: “Mucha gente se quedará atrás si no reacciona a tiempo”

David Hurtado en Quorvm Podcast
 La IA avanza a una velocidad inédita y transformará el empleo, la educación y las empresas, obligando a adaptarse para no quedarse atrás

El divulgador tecnológico David Hurtado, durante su participación en el pódcast de Javi Cabello, ha advertido de que la inteligencia artificial está protagonizando una transformación profunda que, sin embargo, pasa desapercibida para gran parte de la sociedad. Lejos de tratarse de una herramienta más, el experto insiste en que nos encontramos ante un cambio estructural que afectará a todos los ámbitos de la vida.

Según explica, existe una percepción errónea que reduce la IA a un simple apoyo para mejorar la productividad, cuando en realidad se trata de una tecnología que añade capacidades de razonamiento, planificación e inteligencia, algo inédito hasta ahora. “La mayoría sigue con su rutina sin darse cuenta de que el terreno bajo sus pies está cambiando”, señala, describiendo un proceso que avanza de forma silenciosa pero imparable.

Ningún trabajo quedará al margen del impacto de la IA

Uno de los puntos clave de la conversación es la transversalidad del impacto. Hurtado sostiene que no hay prácticamente ninguna tarea en la que la inteligencia artificial no pueda aportar valor, lo que implica una transformación total del mercado laboral. Desde trabajos administrativos hasta tareas manuales, todos los sectores se verán afectados, aunque a ritmos diferentes.

El experto ejemplifica este cambio con un pequeño negocio como una panadería, donde gran parte de las tareas que no implican la elaboración directa del producto —como la gestión de facturas, la atención al cliente o el marketing— ya pueden ser asumidas por sistemas de IA. A medio plazo, incluso los trabajos físicos podrían verse alterados con la evolución de la robótica.

Adaptarse o quedarse atrás: el verdadero desafío

Frente al temor generalizado a la pérdida de empleo, Hurtado matiza que el problema no es tanto la desaparición de puestos de trabajo como su transformación. En este sentido, advierte de que el verdadero riesgo es no adaptarse a tiempo a los cambios. “No es que la IA te quite el trabajo, es que va a cambiar todos los trabajos”, afirma.

La velocidad de esta revolución es, a su juicio, el principal factor de preocupación. A diferencia de otros avances tecnológicos como internet, que permitieron una adaptación progresiva, el desarrollo actual es mucho más acelerado. Esto provocará que muchas tareas dejen de tener valor en cuestión de meses, generando un escenario en el que quienes no evolucionen quedarán rezagados.

Los agentes de IA marcan un antes y un después

Uno de los avances más relevantes en este contexto es la aparición de los llamados agentes de inteligencia artificial, sistemas capaces de ejecutar acciones por sí mismos. A diferencia de los modelos tradicionales, estos agentes no solo responden preguntas, sino que razonan, planifican y actúan directamente sobre herramientas y entornos digitales.

Esto abre la puerta a un futuro inmediato en el que los usuarios podrán interactuar con sus dispositivos de forma natural, delegando tareas completas. En lugar de utilizar programas de forma manual, bastará con indicar qué se quiere hacer para que la IA lo ejecute, lo que transformará radicalmente la relación entre personas y tecnología.

El riesgo de dejar de pensar: la rendición cognitiva

Más allá del ámbito laboral, Hurtado alerta de un riesgo menos visible pero igualmente relevante: la pérdida de capacidad de pensamiento crítico. El experto habla de un fenómeno conocido como “rendición cognitiva”, que consiste en delegar el razonamiento en la inteligencia artificial hasta el punto de perder la capacidad de analizar por uno mismo.

En este sentido, advierte de que la comodidad puede convertirse en una trampa. Si las personas dejan de ejercitar su mente, podrían volverse dependientes de la tecnología no solo para tareas prácticas, sino también para la toma de decisiones. Para evitarlo, propone un uso consciente de la IA, en el que se decida qué tareas delegar y cuáles mantener bajo control humano.

Incluso plantea un escenario futuro en el que el entrenamiento mental se convierta en una actividad voluntaria, similar al ejercicio físico, con espacios dedicados a mantener activa la capacidad cognitiva.

España ante el reto de la adopción

En cuanto a la situación en España, Hurtado considera que el país se encuentra en una posición razonablemente positiva dentro de Europa, aunque todavía lejos de una adopción profunda. La mayoría de los usuarios utiliza herramientas como ChatGPT de forma básica, principalmente como buscador o asistente de texto, sin explotar su verdadero potencial transformador.

En el ámbito empresarial, el interés ha crecido de forma notable en los últimos meses, pero el reto sigue siendo integrar la IA en los procesos de trabajo de forma efectiva. En este sentido, destaca que las pequeñas y medianas empresas tienen una ventaja clave: su capacidad de adaptación, frente a la rigidez estructural de las grandes corporaciones.

Un futuro basado en la interacción natural con la tecnología

De cara a los próximos años, el experto anticipa un cambio radical en la forma en que las personas interactúan con los dispositivos. Las herramientas actuales tenderán a desaparecer como interfaz visible, dando paso a un modelo en el que la comunicación será directa, mediante lenguaje natural, y la tecnología se encargará del resto.

Esto implicará una simplificación del trabajo, pero también un aumento de las exigencias en cuanto a capacidad de supervisión y criterio. Las personas deberán elevar su nivel de aportación, centrándose en tareas de mayor valor mientras la IA se ocupa de la ejecución.

Una transformación inevitable

La conclusión es clara: la inteligencia artificial marcará un antes y un después en la historia reciente. No se trata de una tendencia pasajera, sino de una transformación profunda que afectará a todos los aspectos de la vida.

En este contexto, la clave no será evitar el cambio, sino entenderlo y adaptarse. Porque, como advierte Hurtado, la diferencia no estará entre quienes usan IA y quienes no, sino entre quienes saben aprovecharla y quienes llegan demasiado tarde.