Samuel García Villalba: “La ingeniería civil no puede seguir perdiendo peso frente al criterio económico y político”
La candidatura encabezada por Óscar Carballo Ares plantea una mayor defensa de la ingeniería civil, nuevas oportunidades laborales y un papel más activo del Colegio en la realidad profesional de sus colegiados.
La ingeniería civil atraviesa un momento de transformación marcado por los nuevos retos tecnológicos, la modernización de las infraestructuras y la creciente necesidad de profesionales especializados.
En este escenario, Samuel García Villalba concurre como candidato a tesorero dentro de la candidatura encabezada por Óscar Carballo Ares para las elecciones del Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas e Ingenieros Civiles de Madrid (CITOP Madrid).
El proyecto que presenta esta candidatura apuesta por un Colegio más cercano, más útil y más presente en la realidad diaria de los colegiados, con una defensa firme de la profesión, el impulso de la formación continua y el fortalecimiento del papel de los ingenieros en las decisiones que afectan al desarrollo y mantenimiento de las infraestructuras.
¿Quién es Samuel García Villalba y qué le ha llevado a presentarse a las elecciones del CITOP Madrid?
Soy ingeniero técnico de Obras Públicas y he desarrollado mi carrera profesional íntegramente en el ámbito privado, participando en proyectos y empresas muy diversos. He trabajado en el diseño, construcción, explotación y mantenimiento de depósitos de rechazo, en mantenimiento de edificación, instalaciones mecánicas y eléctricas, reformas, estructuras de hormigón, estaciones de servicio y conservación de redes de saneamiento de Canal de Isabel II en la zona noroeste de Madrid.
Actualmente trabajo en Mistral Ross, una empresa muy reconocida dentro del sector de las válvulas hidráulicas y con una trayectoria muy consolidada. Todo este recorrido me ha permitido tener una visión amplia de la profesión y conocer las distintas fases de una infraestructura: desde la licitación y la ejecución hasta su explotación, mantenimiento posterior y los problemas que pueden aparecer con el paso del tiempo.
Precisamente por esa visión global considero que la ingeniería debe plantearse con una mirada a largo plazo. No se trata únicamente de construir, sino de proyectar y ejecutar infraestructuras que sean funcionales, seguras y sostenibles durante toda su vida útil, también desde el punto de vista del mantenimiento y de los costes futuros.
Por esa razón he decidido formar parte de la candidatura encabezada por Óscar Carballo Ares, asumiendo la responsabilidad de concurrir como tesorero. Compartimos una visión común sobre el papel que debe desempeñar el Colegio: defender la profesión, impulsar la formación, generar oportunidades para los colegiados y convertirse en una institución cada vez más útil y cercana. Creemos que es el momento de aportar nuevas ideas y contribuir desde dentro a fortalecer nuestra organización profesional.
¿Cuál considera que es el principal desafío que afronta actualmente la profesión?
Sin duda, la pérdida progresiva de peso de los criterios técnicos frente a los económicos y políticos. Las decisiones sobre infraestructuras están muy condicionadas por cuestiones presupuestarias o de oportunidad política, cuando en muchas ocasiones deberían apoyarse más en el criterio de los profesionales que conocen las consecuencias a largo plazo.
Los ingenieros somos quienes analizamos la funcionalidad, la durabilidad, los costes de mantenimiento y la seguridad futura de las infraestructuras. Nuestra opinión debería tener una mayor presencia en los procesos de decisión.
Ha insistido en varias ocasiones en la importancia del mantenimiento. ¿Por qué?
Porque construir es solo el primer paso. Una infraestructura debe mantenerse correctamente durante décadas para cumplir su función y garantizar la seguridad de las personas.
España cuenta con una red de infraestructuras enorme y el mantenimiento es una pieza fundamental para evitar deterioros, incidencias o incluso situaciones más graves. Muchas veces se pone el foco en la inversión inicial, pero no tanto en los costes y necesidades futuras de conservación.
Una de las principales propuestas de la candidatura es la defensa de la profesión. ¿Qué medidas plantean?
Hemos vivido durante años una devaluación importante de la profesión y de las condiciones salariales de muchos ingenieros. Parte del problema proviene de los sistemas de contratación pública, donde en numerosas ocasiones el precio tiene un peso excesivo frente a la calidad técnica de los equipos y de la ejecución.
Creemos que es necesario revisar las bases de precios, actualizarlas a la realidad del mercado y fomentar modelos de contratación que premien la capacidad técnica, la innovación, la seguridad y la durabilidad de las infraestructuras.
Por eso, dentro de nuestra candidatura defendemos la creación de un espacio permanente de diálogo entre administraciones públicas, empresas y profesionales para analizar estos aspectos y plantear mejoras que beneficien a todo el sector.
¿Qué papel debe desempeñar el Colegio profesional en este contexto?
El Colegio debe ser mucho más que una institución administrativa. Tiene que convertirse en un centro de apoyo real para los colegiados.
Nuestra propuesta pasa por reforzar la formación técnica continua, ofrecer asesoramiento jurídico y fiscal, acompañar a quienes emprenden por cuenta propia y servir de punto de encuentro entre generaciones de profesionales.
Además, creemos que debemos acercarnos mucho más a las necesidades reales del mercado laboral para ayudar a los ingenieros a orientar mejor sus carreras profesionales.
La formación ocupa un lugar destacado en su programa. ¿Qué iniciativas plantean?
La formación es fundamental para que nuestra profesión siga avanzando. La ingeniería civil está evolucionando muy rápido y los profesionales necesitamos actualizar conocimientos de forma constante, tanto en las áreas técnicas tradicionales como en las nuevas herramientas que ya están transformando nuestra manera de trabajar.
En ese sentido, consideramos prioritario que el Colegio impulse una formación práctica, útil y adaptada a la realidad profesional de los colegiados. Nos parece especialmente importante incorporar cursos de inteligencia artificial aplicada a la ingeniería civil, orientados a perfiles concretos como jefes de obra, proyectistas o técnicos dedicados a la prevención de riesgos laborales.
La inteligencia artificial no viene a sustituir el criterio técnico del ingeniero, sino a ayudarnos a automatizar tareas repetitivas, ordenar información, agilizar documentación y reducir cargas administrativas que muchas veces nos quitan tiempo para lo verdaderamente importante: atender la obra, proyectar con rigor y estar más presentes en la gestión activa de la seguridad.
También queremos impulsar jornadas técnicas periódicas en todas las áreas de la ingeniería civil: hidráulica, construcción, transportes, conservación, prevención de riesgos laborales y nuevas tecnologías. El objetivo sería ofrecer, al menos, una actividad técnica bimensual accesible para todos los colegiados.
A ello habría que sumar programas de idiomas, especialmente de inglés técnico, porque una parte importante de las oportunidades profesionales del sector se encuentra hoy en mercados internacionales.
En definitiva, creemos que el Colegio debe ser una herramienta útil para el desarrollo profesional de sus colegiados, ofreciendo formación continua, cercana y orientada a los retos reales de la profesión.
Ha hablado también de detectar nuevas oportunidades laborales para los ingenieros. ¿Dónde ven actualmente los principales nichos de empleo?
Uno de los ejemplos más claros es el sector de la desalación. Estamos viendo inversiones multimillonarias en distintos países y muchas de las empresas líderes mundiales son españolas.
Hace poco participé en un congreso internacional del agua en Chile representando a Mistral Ross y pude comprobar de primera mano la enorme demanda de profesionales especializados que existe en ese ámbito.
El Colegio debería analizar continuamente estas tendencias y trasladar esa información tanto a los profesionales como a los estudiantes para facilitar una mejor planificación de sus carreras.
¿Qué importancia concede a la relación entre universidad y Colegio profesional?
Es fundamental. El Colegio tiene una visión muy amplia de las necesidades reales del mercado laboral y de los cambios que experimenta el sector.
Por eso creemos que debe existir una colaboración permanente con universidades públicas y privadas para trasladar información útil que contribuya a adaptar la formación académica a las demandas profesionales presentes y futuras.
También proponen crear espacios específicos para veteranos y autónomos. ¿Por qué?
Porque ambos colectivos tienen necesidades muy concretas.
Los profesionales con más experiencia acumulan un conocimiento extraordinario que no podemos permitirnos perder. Nuestra candidatura propone crear un club de veteranos que facilite la transmisión de conocimientos mediante mentorías, charlas y encuentros.
Por otro lado, los autónomos necesitan apoyo técnico, jurídico y empresarial. El Colegio puede convertirse en una herramienta muy útil para ayudarles a desarrollar sus proyectos y consolidar su actividad.
La seguridad laboral es otra de las cuestiones que menciona con frecuencia.
Sí, porque hablamos de una profesión con una enorme responsabilidad. Los ingenieros gestionamos proyectos donde intervienen personas, equipos e infraestructuras críticas.
Por ello consideramos imprescindible reforzar los servicios de asesoramiento jurídico y acompañamiento profesional, especialmente en materias relacionadas con la seguridad y salud laboral.
Ya está impulsando algunas iniciativas formativas incluso antes de formar parte de la dirección colegial.
Así es. Recientemente hemos desarrollado, junto al CITOP de Alicante, una jornada técnica sobre válvulas de regulación motorizadas y ventosas en conducciones presurizadas.
Fue una jornada muy enriquecedora, con la participación de representantes de administraciones públicas, ingenierías, empresas contratistas y compañías especializadas del sector del agua. El objetivo era compartir conocimiento técnico, generar un espacio de debate profesional y contribuir a que las decisiones sobre infraestructuras hidráulicas se adopten desde el rigor técnico, y no únicamente desde criterios comerciales o económicos.
Creo que este tipo de iniciativas son muy necesarias porque acercan la realidad de la profesión a los colegiados y permiten compartir experiencias prácticas que muchas veces no se encuentran en los manuales.
Es un modelo que queremos seguir impulsando desde la candidatura, especialmente en Madrid, para que los colegiados tengan acceso a jornadas técnicas de calidad, conectadas con los problemas reales de la ingeniería civil y abiertas también a la colaboración con otros territorios.
Si tuviera que resumir en una frase el objetivo de su candidatura, ¿cuál sería?
Recuperar el protagonismo de la técnica, fortalecer la profesión y convertir el Colegio en una herramienta verdaderamente útil para todos los ingenieros. Al final, se trata de que el colegiado sienta que el Colegio le acompaña en su día a día profesional.