Entrevistas

Pere Granados, alcalde de Salou: "La culpa del acceso a la vivienda no la tiene el turista; es la excusa fácil"

Pere Granados, alcalde de Salou

El alcalde de Salou defiende la profunda transformación urbana y patrimonial que vive el municipio hacia un modelo sostenible y desestacionalizado. Ante el debate de la vivienda, Granados exime al turismo y urge a las administraciones central y autonómica a replicar el modelo público de la ciudad de Viena, al tiempo que reclama una financiación justa para los municipios turísticos que soportan el coste de millones de visitantes anuales.

Salou se encuentra inmerso en un proceso de metamorfosis que va mucho más allá del tradicional modelo de sol y playa. Con una población de 33.000 habitantes pero receptora de casi 3 millones de visitantes al año, la localidad de la Costa Daurada busca consolidar una economía activa los 365 días del año a través del deporte, la gastronomía y la recuperación de su historia milenaria. Sin embargo, este crecimiento choca con retos transversales como el acceso a la vivienda y el déficit de financiación que sufren, a su juicio, los grandes destinos turísticos nacionales desde hace muchos años.

Para desgranar las claves de este modelo y las principales reivindicaciones del municipio, hablamos con su alcalde, Pere Granados. En esta entrevista, el líder de la formación municipalista independiente FUPS analiza el crecimiento en temporada baja, detalla los planes de vivienda pública y reclama la culminación de infraestructuras ferroviarias clave para la conectividad europea del territorio.

¿Cómo describirías el momento que vive Salou?

Estamos en una plena transformación de un municipio turístico importante en cuanto al número de visitantes hacia el camino de la sostenibilidad bajo un triple prisma: económica, buscando la desestacionalización para trabajar los 365 días; social y, cómo no, medioambiental. Es un proceso de transformación urbana pero también de recuperación de nuestro patrimonio natural, donde prácticamente hemos recuperado toda la línea del litoral. Acabamos de adquirir las últimas fincas pendientes para tener el camino de costa totalmente unido a lo largo de 9 kilómetros, donde hemos creado 43 miradores respetando la vegetación autóctona.

Además, estamos incorporando mucho producto turístico cultural, paleontológico e histórico. Hace poco inauguramos un gran parque forestal en la zona de la Duna Grande, que incluye restos de un poblado íbero y una barraca de piedra seca protegida. Buscamos que el progreso sirva para mejorar la calidad de vida del residente; de hecho, una consultora independiente nos sitúa en el top 20 de España y segundos de Cataluña en habitabilidad y bienestar desde 2024.

Estamos ya al 75-80% de completar esta transformación urbana.

¿Cuál es el mayor reto que tiene la ciudad en los próximos cinco años?

Si tuviese que elegir uno solo, nuestro gran reto es la desestacionalización. Queremos romper la estacionalidad para que haya economía todo el año y que los contratos de trabajo vinculados al sector turístico dejen de ser temporales y pasen a ser anuales.

Lo estamos consiguiendo a través del turismo deportivo, que atrae a muchísimos jóvenes en torneos acompañados de sus familias, complementado con una oferta gastronómica de primer nivel. Estamos rodeados por 8 de las 12 denominaciones de origen enológicas de Cataluña e incluso hemos reintroducido una variedad de viña extinguida en España, la Pample Girat, recuperada gracias a un instituto de conservación de Alcalá de Henares.

Queremos seguir creciendo sin comprometer la calidad de vida de los vecinos. En Salou no existe la turismofobia; somos un pueblo hospitalario que recibe casi 3 millones de visitantes al año con una población de 33.000 habitantes. Y los datos de los primeros cuatro meses de este año reflejan que vamos por el buen camino: hemos crecido un 36,5% en visitantes y un 39% en pernoctaciones respecto al mismo periodo del año anterior.

Uno de los principales problemas actuales es justamente el acceso a la vivienda. ¿Cómo puede ayudar el Ayuntamiento y qué cifras contempla vuestro plan local?

En la transformación del eje cívico, donde se desmantelaron las antiguas vías del tren y se instalará un tranvía, proyectamos 144 viviendas, mayoritariamente de protección oficial (VPO). Además, nuestro Plan Local de Vivienda prevé la construcción de unas 2.000 viviendas públicas y contempla ayudas específicas al alquiler para las familias más vulnerables.

Salou es un municipio en constante crecimiento poblacional y las promociones privadas se venden con mucha rapidez, por lo que la política pública es una prioridad absoluta. También vamos a ceder terreno a la Generalidad de Cataluña para contribuir a su plan de construir 50.000 viviendas públicas en todo el territorio.

¿Cómo se puede solucionar estructuralmente este problema a nivel nacional?

Muy sencillo: la culpa del acceso a la vivienda no la tiene el turista. Esa es la excusa fácil que se ha buscado para tapar la verdadera realidad, que es la falta de implicación de las administraciones públicas con competencias, como las comunidades autónomas y el Gobierno central. Son ellos quienes tienen las herramientas para promover vivienda pública en suelos donde no se repercuta el coste del terreno, abaratando el precio final y garantizando alquileres adaptados a los ingresos de las personas.

En España nunca ha habido una verdadera política de promoción pública de vivienda, mientras que el país crece a un ritmo de 400.000 o 500.000 personas al año; la oferta no cubre la demanda ni en renta libre ni en pública. El propietario particular que invierte en un inmueble como un complemento para su jubilación no tiene la obligación de garantizar este derecho ni se le debe penalizar declarando zonas tensionadas. Quien debe garantizar el acceso es la administración pública, y el espejo donde mirarse en Europa es la ciudad de Viena, que mantiene una política de promoción pública ejemplar desde la Primera Guerra Mundial.

¿Qué es lo que no se conoce de Salou más allá del sol y la playa?

Salou ya no es solo un destino de sol y playa; es un municipio con un relato histórico milenario por descubrir que abarca desde el Neolítico. Hemos diseñado cuatro rutas históricas en colaboración con la Universidad Rovira i Virgili que siempre están completas. Destaca la excavación de la ciudad griega de Calípolis, que supera el concepto de mera colonia, y los restos de la villa romana de Barenys, del siglo I a.C.

También hemos incorporado la Ruta del Modernismo y el Novecentismo, ya que el turismo en Cataluña nació precisamente en Salou con la construcción de chalets magníficos y el primer bloque de apartamentos turísticos de la comunidad bajo el concepto original de viajar a la costa para adquirir salud, una moda copiada del Reino Unido a principios del siglo pasado.

Recientemente, hemos rehabilitado un búnker y un nido de ametralladoras para crear la ruta de las Defensas de la Guerra Civil. Toda esta recuperación patrimonial, que culminará en octubre con una edición histórica especial coincidiendo con la fiesta de la segregación de Salou, busca no solo atraer visitantes, sino reforzar el sentimiento de pertenencia del propio residente.

Mencionas la recuperación de la ruta de las Defensas de la Guerra Civil. ¿Cómo es vuestra relación con el Ejército para poner en valor esta historia?

A partir de este trabajo de recuperación patrimonial tenemos una muy buena relación institucional con la representación del Ejército en Cataluña. De hecho, en Tarragona nunca se había hecho una jura de bandera civil abierta al público, y la primera vez se organizó en Salou, en la plaza de las Comunidades Autónomas, con un éxito brutal.

Hace muy pocos días promovimos un concierto en Tarragona que congregó a unas 1.300 personas. Algunos se preguntaban por qué lo acaparaba Salou, y es precisamente por este esfuerzo de poner en valor la historia militar y las defensas de nuestro término.

Además, Salou cuenta con el Salou Air Show, la exhibición aérea más importante de España y una de las principales de Europa. Es un escaparate enorme para las Fuerzas Armadas donde participan el Ejército del Aire y del Espacio, la Guardia Civil, la Marina y la aviación civil. Este año se celebrará el sábado 20 de septiembre e incluirá espectáculos de drones y aviones disparando pirotecnia nocturna artificial. El año pasado congregó a 300.000 personas y este año esperamos alcanzar las 400.000; la presentación oficial la hicimos precisamente en el Museo del Aire de Cuatro Vientos, aquí en Madrid.

Hablando de lazos históricos, también habéis iniciado un proceso de hermanamiento con la localidad aragonesa de Monzón. ¿Qué une a ambos municipios?

Nos estamos hermanando con Monzón porque nos une fuertemente el pasado e históricamente compartimos un relato brutal. Los aragoneses siempre me dicen que Salou es la playa de Zaragoza, pero yo les respondo que somos mucho más que eso: éramos la puerta al Mediterráneo de la Corona de Aragón. El rey Alfonso II dictó nuestra carta de población en 1194 otorgándola directamente al puerto de Salou.

El nexo fundamental con Monzón y con Aragón es la figura del rey Jaime I, nieto de Alfonso II. Él fue educado de niño por los caballeros templarios en el castillo de Monzón durante varios años, y posteriormente, en 1229, zarpó desde el puerto natural de Salou para la conquista de Mallorca con más de 150 naves y 10.000 soldados. Visualizar aquello en nuestra costa es algo impresionante. A raíz de ese hito histórico, además, el rey dictó el primer código mercantil marítimo a través de la Casa del Mar de Barcelona. Ellos celebran la recreación con el elemento templario y nosotros con el rey Jaime I; nos une la historia y nos une el presente.

Si pudieras pedir una sola inversión a otras administraciones, ¿cuál sería?

Sin duda, la conexión ferroviaria, un proyecto clave del que se habla poco pero que es fundamental para el futuro del territorio. Actualmente tenemos una estación de ferrocarril espectacular, pero solo con dirección a Barcelona y en ancho ibérico. Tenemos pendiente que Adif ejecute un tramo de 1.800 metros para conectarnos con el ramal que viene de Tarragona y se incorpora al eje central del Corredor Mediterráneo. Exigimos que este tramo sea en ancho europeo para conectarnos con la alta velocidad, porque la tendencia en medias distancias ya no son los aviones, sino los trenes chárter turísticos. Esto garantizará la accesibilidad tanto con el sur de España como con Europa.

Por otro lado, seguimos ejecutando los fondos Next Generation, tras obtener 11 millones de euros en dos convocatorias, y mantenemos un convenio de inversiones con la Generalidad de Cataluña desde 2013 por valor de 30 millones de euros. De cara al futuro, concurriremos a la Ley de Barrios para transformar la zona más antigua, el barrio de la Salud, y tenemos pendiente el proyecto de Cap Salou.

Has sido muy combativo con el sistema de financiación de los municipios turísticos. ¿Cuál es la problemática real?

El sistema actual es profundamente injusto porque no tiene en cuenta a la población flotante a la hora de repartir los tributos del Estado y de las comunidades autónomas. Si comparas Salou con un municipio no turístico de 33.000 habitantes, nosotros sufrimos un déficit de 14 millones de euros anuales solo en las partidas de seguridad, recogida de residuos y limpieza de calles y playas. Ese sobrecoste lo genera el visitante, pero lo acaban pagando los residentes y las economías locales a través del IBI y las tasas locales.

Por ello, desde la Alianza de Municipios Turísticos de Sol y Playa (AMT), que impulsamos desde Salou y de la que formamos parte los ocho grandes destinos nacionales como Lloret, Benidorm, Torremolinos o Calvià, exigiendo un mínimo de 4 millones de pernoctaciones, reclamamos un nuevo modelo de financiación. Pedimos fórmulas equitativas como una participación directa en un porcentaje del IVA o la implementación de una tasa turística solidaria, para que el visitante ayude a sufragar los servicios que consume. Recientemente me reuní con el consejero de Presidencia de la Generalidad para exigir que la nueva ley de haciendas locales catalana contemple esta singularidad, y la Fundación Pi i Sunyer ya está elaborando un estudio para buscar el máximo consenso normativo.

¿Qué es lo que os trasladan los vecinos cuando os encuentran en el día a día por la calle?

Al vecino lo que más le preocupa y lo que percibe de forma más directa es la micropolítica, el día a día: que los servicios funcionen bien, que las aceras estén arregladas, que el asfalto esté correcto y que la farola de su calle no quede fundida. Las grandes estrategias de la macropolítica municipal son vitales para la gestión del gobierno, pero el ciudadano mide la eficacia en los pequeños detalles cotidianos.

Por eso siempre digo que los políticos municipales somos políticos de trinchera. Te vas a la calle y te topas de frente con esa realidad diaria porque el vecino te para y te avisa de que en tal parque hay baches o de que las baldosas se mueven. Ser de trinchera implica que vas a la calle y te implicas directamente con los problemas ordinarios de tus vecinos.

Llevas 17 años como alcalde de Salou y lidera una formación independiente (FUPS). ¿Cómo valoras la actual relación con el electorado en un clima de desafectación política generalizada y cuál es la situación en Cataluña?

Es cierto que la política nacional está muy convulsa y eso genera cierta desafectación hacia la política en general, pero no hacia la institución municipal. La gente sabe que el ayuntamiento debe seguir funcionando. En mi caso, lidero un partido estrictamente municipalista, FUPS, que ha ganado todas las elecciones en Salou desde que nos segregamos y nos convertimos en municipio independiente en 1989. En las últimas elecciones no detectamos esa pérdida de confianza; al contrario, incrementamos en votos por encima del crecimiento del censo porque la gente valora la gestión por encima de las ideologías.

Respecto a Cataluña, creo que hemos perdido una década entera con el tema de la independencia para no llegar absolutamente a nada, algo que era totalmente previsible porque en un Estado democrático no se puede actuar en contra del ordenamiento jurídico o la democracia dejaría de existir. La actualidad catalana refleja lo que realmente quiere el ciudadano: estabilidad para seguir trabajando y seguir invirtiendo. Cataluña siempre ha sido una comunidad muy emprendedora y con un gran tejido empresarial, y afortunadamente hoy volvemos a tener esa estabilidad y un encaje claro con España.

Cuando acabe tu mandato, cuando toque en el futuro, ¿qué te gustaría haber logrado?

Cuando acabe mi etapa, solo espero que los vecinos acierten en su elección para que haya continuidad en este Salou sostenible, próspero y, sobre todo, con mucha paz social.