Paloma y Sofía Vega-Penichet, fundadoras de Koops: "Queremos ser el referente mundial que normalice el barefoot a través del diseño y la salud"
En apenas un año y medio, Koops ha pasado a facturar más de tres millones de euros. Sus fundadoras, Paloma y Sofía, nos desvelan las claves de un éxito basado en la validación técnica y el diseño atractivo. ¿Es posible respetar el movimiento natural del pie y, a la vez, vestir unas zapatillas bonitas? En esta entrevista, lo descubrimos.
Koops es una firma española de calzado barefoot que está logrando un gran éxito en el mercado uniendo la salud podológica con una estética aspiracional. Cofundada por dos primas emprendedoras con experiencia en el sector, la marca propone un calzado que respeta la naturaleza del pie sin renunciar al estilo, logrando cifras récord de crecimiento en su primer año de vida.
Gran parte de su éxito se debe también a que las zapatillas están respaldadas por la podóloga Neus Moya, quien supervisa todos los modelos. Esto es una garantía de que cumplen su función y no se quedan solo en unas zapatillas atractivas.
Han ganado varios concursos de emprendimiento. El más prestigioso ha sido el Premio Emprendedoras del año 2025 que otorga el Ayuntamiento de Madrid, en la categoría de retail. Su éxito es innegable.
¿Qué es Koops y qué ofrece al mercado?
Koops es una empresa de calzado barefoot, pero lo que hacemos es hacer un barefoot con un diseño que permite cuidarte el pie a la vez que llevas un zapato que te gusta.
Descubrimos este mundo del barefoot y nos encantó, pero teníamos la limitación de que cada vez que veíamos un zapato, a pesar de saber todos los beneficios que tiene, no nos lo queríamos poner por la estética.
Cuando nos lanzamos con Koops, buscamos también que nuestros productos diesen respaldo a la parte técnica que vemos como imprescindible. Conocimos a Neus Moya, una de las mayores referentes en podología, y nos acompaña con el testeo de las zapatillas para garantizar que cumplen con su función de barefoot. Cuando empezó con nosotros tenía cerca de 300.000 seguidores en redes sociales, ahora tiene 700.000. Esto indica no solo que es una gran profesional, que lo es, sino que el barefoot y lo que enseña, interesa cada vez a más gente.
¿Cómo ha sido la acogida del público hasta ahora?
Está siendo positiva. Cuando lo pruebas y entiendes, te gusta tanto que lo recomiendas, solo por lo cómodos y lo sanos que son. Koops ha crecido de manera bastante exponencial porque Neus nos ayuda como socia y porque la gente que lo prueba lo recomienda, ya que es una sensación totalmente distinta. Cerramos nuestro primer año con más de tres millones de ventas, que fue un absoluto logro siendo dos en el equipo; ahora somos cuatro en el equipo.
¿Tenéis cifras de lo que ha crecido el mercado de barefoot?
No, pero sí que te podría decir que al final, cada mes, últimamente, nace una nueva marca de barefoot en España. Lo notamos también porque de forma orgánica la presencia y la venta en otros países aumentan. Grandes marcas de moda y marcas de calzado de toda la vida han introducido una línea de barefoot en su catálogo. Eso da un poquito de información.
¿Cuál es vuestra línea diferencial respecto a toda la competencia?
Creemos que lo que falta es una marca aspiracional en esto del barefoot. Todas esas marcas hablan mucho de la parte funcional y dejan un poco de lado la estética visual. No hacen una propuesta un poco más elevada, no a nivel moda, sino a nivel estético. Ver este calzado en mujeres vestidas con un look un poco más elevado ya te hace verlo de una forma más normalizada.
Queremos ser una marca referente a nivel mundial. No solo para la gente que conoce todas sus características, sino como una vía más de autocuidado. Y, además, es estético.
También es muy importante que contamos con la colaboración de Neus Moya en la verificación de la calidad de cada producto, garantizando que son barefoot de verdad y cumplen la función de salud.
¿Cómo distinguir un zapato que sea barefoot de verdad de uno que no lo sea?
Es muy difícil si no estás formado. Como no hay una entidad específica que certifique que tienen zapatos barefoot, ni hay un sello oficial, en nuestro caso, por ejemplo, pasamos todos nuestros zapatos por Umana, que es una entidad validadora. Hay otras marcas que se llaman barefoot y, luego, no lo son.
¿Qué diferencia técnicamente a un zapato barefoot de uno normal?
Lo más visual es la puntera, que es mucho más ancha para respetar la forma del pie; es importante que sea el calzado el que se adapte al pie y no al revés. Al ser más ancha, el pie tiene más equilibrio y estabilidad. Por otro lado, las suelas son totalmente planas y finas para que no haya elevación que desvíe el centro de gravedad. Y, además, debe ser totalmente flexible: un zapato barefoot de verdad se tiene que doblar por la mitad perfecto.
Para el deporte, por ejemplo, ¿son recomendables?
El calzado minimalista está hecho para todo tipo de actividad para la que está diseñada el ser humano: andar, levantar peso, correr carreras cortas, pero para actividades más específicas, hay que entrenar el pie. Si vas a correr 20 kilómetros, por ejemplo, tendrás que adaptarte y entrenar para poder correr veinte kilómetros descalzo, que es como sería con el barefoot. Si no, te tendrás que poner todo lo que mitigue el impacto.
Sobre la internacionalización, ¿qué países tenéis en el foco?
Para este año el foco principal es Reino Unido y Francia, y también en Estados Unidos. Europa y los países nórdicos también van a ser un foco en nuestra internacionalización, porque en estos países tienen mucho conocimiento y es un público muy afín.
¿Tenéis pensado abrir tiendas físicas allí?
Vamos sin prisa, pero sin pausa. Somos una marca nativa digital y creemos que el mundo digital te permite crecer más rápidamente. Vamos a crecer primero en ese canal y acompañarlo de distribución para que el cliente pueda tocarlo y probarlo. De momento, tendremos nuestra tienda en Madrid, que abriremos a mediados de agosto en nuestras oficinas, con cita previa para quien quiera una sesión personalizada y una experiencia más exclusiva.
Sofía, tú ya tenías experiencia previa en el calzado, ¿cómo te ha ayudado esto en Koops?
He emprendido toda la vida. A los 18 años empecé una marca con otro socio, pero no tenía nada que ver, era calzado de tacón para mujer. De ahí cogí la base del sector y del modelo online. En Koops los proveedores no son los mismos, porque este producto requiere de mucha más complejidad y tecnicismo, pero entender el proceso de cómo funciona el trato con los proveedores y el resto de actividades, te da un contexto y un aprendizaje.
Ganasteis el premio a "Emprendedora en retail" en los Premios Mujeres Emprendedoras 2025 del Ayuntamiento de Madrid. ¿Cómo fue?
Estamos muy agradecidas por el reconocimiento. Se trata de un programa donde presentas tu idea ante un comité experto, compuesto de perfiles muy distintos. El hecho de que de todo ese comité te acaben diciendo a ti que sí, hace mucha ilusión y da mucha tranquilidad de que vas por el buen camino. Nosotras ya lo sabíamos, pero es una forma de validarlo y una motivación más para continuar con ganas.
¿Cuántos modelos de zapatillas tenéis actualmente?
Tenemos ahora mismo dos modelos para adultos: el Zen es nuestro icono, la mínima expresión de un zapato, es como un guante de piel natural, así nos lo han dicho nuestros clientes. La suela tiene refuerzo en dos pequeños puntos con cuero y TPU superresistente. El otro modelo es Kai, que es el modelo más comercial, más pensado para tu día a día: es la evolución del anterior modelo que teníamos antes, Venan, mejorado. Por otro lado, también tenemos calzado para niños.
¿Qué dificultad encontráis en el mercado para que la gente se apunte al barefoot?
Por un lado, que no se conoce lo suficiente, hay un gran desconocimiento todavía, aunque cada vez más personas se animan a probarlo. Por otro, en mujeres que están acostumbradas a zapatos de tacón o puntiagudos que estilizan, el barefoot no da esos centímetros de altura extra que sí da el tacón, es la realidad 100%, porque son planos.
También por el miedo. La gente piensa que se va a poner barefoot y le va a destrozar el cuerpo, cuando es justo al revés: es un zapato que cuida el pie y no pasa nada por ponérselo. Estamos acostumbrados a llevar uno que lo comprime y este calzado deja más espacio para que se mueva libremente.