Carlos Ruckauf: “La detención de Maduro marca un cambio de época en Venezuela y en el orden internacional”

Carlos Ruckauf, abogado y ex Vicepresidente de Argentina

El exvicepresidente de Argentina analiza en El Diario de Madrid la caída judicial del régimen venezolano, el silencio operativo de China y Rusia y las consecuencias políticas para Hispanoamérica y Europa.

Carlos Ruckauf, abogado, exvicepresidente y exministro de Relaciones Exteriores de Argentina, atiende a El Diario de Madrid en un momento que califica sin ambages como “histórico”. La detención del dictador venezolano Nicolás Maduro y de su esposa para comparecer ante la justicia estadounidense abre, a su juicio, una nueva etapa en la política internacional: el fin de la impunidad de las dictaduras sostenidas durante décadas por redes financieras, ideológicas y geopolíticas que atravesaron América y Europa.

En esta entrevista, Ruckauf disecciona las implicaciones judiciales del caso, la fractura entre los aliados del socialismo del siglo XXI y sus detractores, el papel de España y el posible efecto dominó en la región.

“Se ha detenido a un narcodictador que deberá explicar veinte años de complicidades”

Señor Ruckauf, ¿qué relevancia histórica tiene lo ocurrido hoy en Venezuela?

Es un hecho de enorme trascendencia. Se ha detenido a un narcodictador y a su mujer, que deberán comparecer ante un gran jurado de Nueva York y contar lo que saben sobre veinte años de colaboración de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro con gobiernos de América y de Europa, a los que se enviaron dólares negros: dinero procedente de PDVSA fuera de circuito, del narcotráfico y también lingotes de oro.

Todo eso explica lo que han recibido líderes políticos muy vinculados al régimen, tanto en América como en España e Italia. La dictadura, formalmente, todavía intenta sostenerse porque Delcy Rodríguez continúa en Miraflores simulando un poder que ya no existe.

Estamos ante un cambio de época: por primera vez a un dictador se lo saca por la fuerza para llevarlo ante un tribunal, no a una mazmorra de su país, sino a un tribunal norteamericano, con todas las garantías de defensa y con una posible condena de entre veinte y cincuenta años, según lo que confiese.

Esto continúa una línea que ya vimos con el Pollo Carvajal, que en febrero dará su última declaración antes de la sentencia.

“El mundo se divide entre quienes sostuvieron el socialismo del siglo XXI y quienes lo combaten”

¿Cómo se interpreta este hecho desde Argentina y el conjunto de Hispanoamérica?

Las opiniones están frontalmente divididas. De un lado están los responsables de haber colaborado con el socialismo del siglo XXI, que tuvo brazos americanos y europeos; del otro, quienes se opusieron a ese sistema.

Por eso vemos a Luiz Inácio Lula da Silva criticar la decisión de Estados Unidos y a Javier Milei respaldarla abiertamente. Son dos visiones enfrentadas en nuestro continente y también en Europa.

Además, todo esto ocurre en un contexto global que avanza hacia una nueva división de áreas de influencia entre Xi Jinping y Donald Trump, algo que se verá con más claridad tras la reunión prevista en abril en Pekín.

Lo relevante es observar los hechos: cuando Trump actúa, los demás protestan, pero no actúan. Nadie vio llegar cazas rusos a Maracaibo ni un portaaviones chino al Caribe. Hay declaraciones, sí, pero ninguna acción real para defender al narcodictador y a sus cómplices.

Durante mucho tiempo hubo inmovilismo ante lo que decían las urnas en Venezuela. ¿Qué puede cambiar ahora?

La política internacional responde a alineamientos muy claros. Pedro Sánchez va a estar en contra, como lo estuvo Lula. Milei va a estar a favor, como probablemente lo estarán el Partido Popular y Vox en España. No es casual: los posicionamientos internacionales se cruzan con disputas internas.

Pero conviene atender a lo que dijo hace apenas una hora el senador Lindsey Graham, uno de los hombres más cercanos a Trump: “Que se preocupen Cuba y Nicaragua, y que el ayatolá Jamenei vaya a rezar a la mezquita”.
Esto demuestra que el escenario es mundial. Ya cayó Irán, cayó Venezuela y volverá a haber acciones. Quienes militan por una civilización que no es la nuestra se van a poner nerviosos. Y también quienes los protegen.

España aparece repetidamente en este contexto. ¿Qué papel cree que juega Europa?

Europa no puede fingir neutralidad. Durante años hubo vínculos políticos evidentes con el régimen venezolano. España, en particular, aparece mencionada porque hubo relaciones directas y sostenidas con figuras centrales de la dictadura.

Este proceso judicial va a obligar a muchos a dar explicaciones. Cuando empiecen a conocerse detalles sobre flujos de dinero, apoyos políticos y silencios cómplices, el impacto no será solo venezolano o americano, sino también europeo.

“Las potencias dicen una cosa y hacen otra: hay que mirar lo que hacen”

China y Rusia han protestado, pero no han intervenido. ¿Cómo interpreta ese silencio operativo?

Por experiencia diplomática, lo tengo claro: las potencias hacen declaraciones arriba y negocian abajo. Hay que mirar lo que hacen, no lo que dicen.

Si China y Rusia hubieran querido salvar a Maduro, habrían enviado una escuadrilla de MiG-35 y una flotilla naval con submarinos junto a su portaaviones más moderno. Eso habría paralizado todo. No ocurrió. Hubo comunicados de Wang Yi y de la cancillería rusa, pero ninguna acción concreta. Por eso esto fue posible y por eso sigue avanzando.

¿Puede producirse un efecto dominó en otros países de la región?

Desde el punto de vista electoral, sí. Desde el militar, no. Estados Unidos no va a intervenir en países con gobiernos elegidos por el pueblo, aunque tenga profundas diferencias con ellos. No entrará en México ni en Colombia.

Pero las dictaduras de Cuba, Nicaragua y Venezuela no son gobiernos legítimos. Son regímenes usurpadores. Cuba hoy vive una tragedia humanitaria: sin luz, sin agua, sin alimentos. Esos dictadores no tienen por qué ser protegidos.

“Colombia y Brasil decidirán el rumbo del continente”

¿Qué papel jugarán las próximas elecciones en Hispanoamérica?

Este año es decisivo. En el primer semestre habrá elecciones presidenciales en Colombia y en el último trimestre en Brasil. Son dos países clave. Habrá que ver si continúa lo que ya ocurrió en Honduras, Bolivia, Chile y Argentina.

Si Venezuela logra finalmente ser libre, el impacto político y simbólico sobre toda Hispanoamérica será enorme.

“Lo ocurrido hoy es un antes y un después”

Para cerrar, ¿qué impresión general le deja este momento?

Que estamos ante un antes y un después. No es un episodio aislado. Es el inicio del derrumbe de un sistema de impunidad que parecía eterno. Cuando ese sistema cae, la historia acelera. Y eso es exactamente lo que estamos empezando a ver.