UPTA califica de insuficientes las medidas del Gobierno y exige protección urgente para los autónomos
La Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) ha denunciado que el nuevo real decreto para paliar los efectos de la crisis en Oriente Medio carece de ambición. Según la organización, las medidas actuales dejan al colectivo en una situación de vulnerabilidad frente al aumento de los costes operativos, por lo que reclaman ayudas directas y un refuerzo real de la protección social.
Críticas a las rebajas fiscales y petición de topes energéticos
Para UPTA, las rebajas fiscales y la reducción parcial de los costes de la energía aprobadas por el Ejecutivo son medidas superficiales que no alivian la economía diaria de los trabajadores por cuenta propia. La organización advierte de que la mayoría de los autónomos no percibirá un beneficio efectivo mientras sus gastos sigan creciendo de forma sostenida y su facturación se vea amenazada por la inestabilidad internacional.
Una de las reclamaciones principales de la confederación es el establecimiento de un tope a los precios del combustible y la electricidad. Actualmente, la bonificación de 20 céntimos por litro está limitada a los sectores del transporte y el sector primario, una decisión que UPTA tacha de claramente insuficiente. El colectivo exige que este descuento se extienda a todos los autónomos que dependen de su vehículo para desarrollar su actividad profesional.
Necesidad de liquidez y cese de actividad extraordinario
El presidente de UPTA, Eduardo Abad, ha subrayado la urgencia de activar líneas de financiación pública, como los préstamos ICO, para garantizar que los pequeños negocios puedan mantener la cadena de pagos con sus proveedores. La falta de liquidez se presenta como uno de los mayores riesgos para la continuidad de miles de actividades económicas en el actual escenario de crisis.
Asimismo, la organización considera imprescindible habilitar un sistema de cese de actividad extraordinario. Esta medida permitiría proteger a aquellos profesionales que sufran una caída significativa de sus ingresos como consecuencia directa del shock energético. Abad recuerda que los autónomos representan el eslabón más débil de la cadena económica y lamenta que, a menudo, sean los últimos en recibir una protección comparable a la de las grandes corporaciones.