Profesores alertan: la IA puede mejorar notas, pero no garantiza un aprendizaje real

Una alumna con un ordenador | Foto de Comunidad de Madrid

Docentes de Secundaria advierten de los riesgos del uso de IA sin control pedagógico

El uso de la Inteligencia Artificial en las aulas despierta cada vez más recelos entre el profesorado de Secundaria. Siete de cada diez docentes consideran perjudicial que los alumnos presenten como propios trabajos elaborados con herramientas de IA, una práctica que, a su juicio, pone en riesgo la integridad académica y el aprendizaje real del alumnado.

Así lo recoge el informe Perspectivas de la Educación Digital de la OCDE 2026, una publicación de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos que analiza el impacto de la inteligencia artificial generativa en los sistemas educativos y alerta sobre sus riesgos cuando se utiliza sin una orientación pedagógica clara.

La preocupación del profesorado por la integridad académica

Según los datos del estudio, el 72 % de los profesores de Secundaria cree que la IA puede facilitar que los estudiantes hagan pasar como propio un trabajo que no han realizado, lo que supone un desafío directo a los principios de evaluación y honestidad académica.

La OCDE subraya que, a diferencia de otras tecnologías educativas, gran parte de las herramientas de IA generativa son de libre acceso, intuitivas y utilizadas fuera del control institucional, lo que dificulta su supervisión por parte de los centros educativos y del profesorado.

Una tecnología que transforma la educación más allá del aula

El informe parte de la premisa de que la IA generativa está modificando el panorama educativo “más allá de la enseñanza y el aprendizaje”. Sin embargo, advierte de que externalizar tareas a la IA sin un diseño pedagógico adecuado puede mejorar el rendimiento inmediato, pero no garantiza un aprendizaje significativo.

En este sentido, la organización alerta de que el uso indiscriminado de estas herramientas puede llevar a una mera optimización de resultados sin desarrollo real de competencias.

Uso creciente de la IA entre los docentes

Pese a las reservas, la inteligencia artificial ya forma parte del día a día de muchos profesores. Los datos de la encuesta internacional Talis 2024 indican que el 37 % de los docentes de Secundaria inferior utilizó IA en su trabajo durante ese año, y que el 57 % considera que estas herramientas son útiles para redactar o mejorar los planes de clase.

La OCDE reconoce este potencial, pero insiste en que la clave está en cómo y para qué se utiliza la tecnología, diferenciando entre herramientas de propósito general y aquellas diseñadas específicamente con fines educativos.

Riesgos para el aprendizaje a largo plazo

El informe advierte de que delegar tareas cognitivas en chatbots de uso general puede generar “pereza metacognitiva” y desconexión del proceso de aprendizaje, dificultando la adquisición de habilidades a largo plazo.

Diversos estudios citados por la OCDE muestran que, aunque los estudiantes que utilizan IA suelen obtener mejores resultados en tareas inmediatas, esa ventaja desaparece —e incluso se invierte— en exámenes cuando no tienen acceso a estas herramientas. En cambio, las soluciones de IA desarrolladas con una intención pedagógica clara tienden a generar mejoras más sostenidas en el aprendizaje.

La necesidad de marcos normativos claros

Ante este escenario, la OCDE aboga por establecer marcos normativos y regulatorios que protejan al alumnado y refuercen el aprendizaje, sin frenar la innovación tecnológica. Entre los aspectos clave, el informe destaca la importancia de fijar criterios claros sobre privacidad, seguridad, detección de sesgos, adecuación a la edad, transparencia y alineación con los objetivos educativos.

El organismo internacional subraya que solo a través del diálogo con la comunidad educativa y de una regulación bien definida será posible crear un entorno de confianza para el uso responsable y eficaz de la inteligencia artificial en la educación.