Banco de España

El silencio del Banco de España frente a la advertencia del Banco de Francia por la falta de presupuestos

Sede del Banco de España desde la plaza de Cibeles - Foto del Banco de España
El Banco de Francia alerta del riesgo de asfixia económica sin presupuestos, mientras en España el Banco de España guarda silencio pese al déficit y la deuda crecientes

El Banco de Francia ha lanzado una advertencia institucional de máximo nivel al Gobierno de Emmanuel Macron: sin presupuestos aprobados para 2026, Francia se expone a un grave riesgo económico, con impacto directo en la credibilidad fiscal y en la confianza de los mercados. El mensaje, formulado públicamente por su gobernador, no deja lugar a dudas y apunta incluso a la posibilidad de convocar elecciones anticipadas si no se logra un acuerdo presupuestario.

La situación contrasta de forma llamativa con la de España, donde el país encadena tres ejercicios sin Presupuestos Generales del Estado aprobados, con las cuentas prorrogadas desde 2023, un déficit persistente y una deuda pública en niveles elevados, sin que el Banco de España haya emitido una advertencia pública similar.

Para el economista José Ramón Riera, esta diferencia refleja un problema de fondo: “cuando los organismos que deben vigilar callan, el problema no desaparece, se agrava”. En su análisis, Riera subraya que la ausencia de presupuestos impide la planificación económica, reduce la credibilidad del país y traslada el coste final a los ciudadanos, en forma de más deuda, más impuestos y menor margen de actuación ante futuras crisis.

En Francia, el gobernador del banco central —una de las figuras clave del sistema europeo y miembro del Consejo del Banco Central Europeo— ha cumplido, según Riera, con su función básica: alertar al poder político de un riesgo estructural. En España, sin embargo, la falta de pronunciamientos públicos del Banco de España sobre la prórroga presupuestaria prolongada ha abierto un debate sobre la independencia real de las instituciones económicas.

No puede ser que una economía cambiante funcione con unas cuentas diseñadas para otro contexto mundial”, ha señalado Riera, recordando que los actuales presupuestos españoles fueron aprobados en diciembre de 2022, antes de los cambios geopolíticos, energéticos y monetarios que han marcado los últimos años. A su juicio, gobernar sin presupuestos equivale a hacerlo sin una estrategia clara, algo que los mercados y las instituciones europeas terminan penalizando.

La advertencia francesa se produce, además, en un momento en el que Europa refuerza la disciplina fiscal tras la relajación de reglas durante los años de pandemia. Mientras algunos países reconocen públicamente los riesgos y actúan, otros optan por mantener el silencio institucional, una estrategia que, según varios analistas, no elimina el problema, solo lo retrasa.

En palabras de José Ramón Riera, “Francia alerta, España calla; pero el riesgo es compartido y el tiempo juega en contra de quien no actúa”. Una comparación que sitúa el foco no solo en la política presupuestaria, sino en el papel de los bancos centrales como garantes de estabilidad y vigilancia económica.