PIB

Crecimiento del PIB en 2025: la economía española avanza un 2,6%, dos décimas menos de lo previsto

Pedro Sánchez en una imagen de archivo | Foto de Pool Moncloa/Fernando Calvo

El INE confirma un crecimiento del 2,6% en 2025. Economistas advierten de menor impulso real y mayor dependencia del gasto y los servicios.

 

La economía española cerró 2025 con un crecimiento del 2,6% en términos reales, según los datos oficiales publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE). La cifra supone dos décimas menos que el 2,8% que se había manejado durante meses en previsiones y estimaciones públicas.

El dato definitivo confirma una desaceleración respecto al año anterior y refleja, además, una diferencia relevante entre el crecimiento nominal y el real. Mientras el PIB nominal aumentó un 5,7%, el ajuste por inflación reduce el avance efectivo de la actividad económica.

Diferencias entre crecimiento nominal y real

La distinción entre ambos indicadores resulta clave para interpretar la evolución económica. El crecimiento nominal recoge el aumento en euros corrientes, mientras que el real descuenta el efecto de los precios.

Según el economista José Ramón Riera, “no todo lo que sube en euros es crecimiento real”, una diferencia que, a su juicio, condiciona la lectura sobre la fortaleza de la economía.

El análisis por componentes muestra un comportamiento desigual. El consumo privado creció un 3,4% real, impulsado en parte por el aumento de población y el gasto, más que por una mejora significativa del poder adquisitivo.

Por su parte, el consumo público avanzó apenas un 0,8% en términos reales, pese al incremento del gasto, lo que apunta a un impacto limitado sobre el crecimiento efectivo.

La inversión y el sector exterior

Uno de los datos más destacados es el repunte de la inversión, que registró un aumento del 9,5% real. No obstante, los analistas subrayan que este crecimiento parte de niveles bajos tras la debilidad acumulada en ejercicios anteriores.

En el ámbito exterior, las exportaciones crecieron un 3,5% real, con un comportamiento destacado de los servicios (+7,7%), mientras que los bienes apenas avanzaron un 1,2%.

Las importaciones aumentaron un 6,9%, lo que restó aportación neta al crecimiento del PIB y refleja la fortaleza de la demanda interna frente a la producción nacional.

Un crecimiento con apoyos limitados

El balance general apunta a una economía que mantiene el crecimiento, pero con una estructura concentrada en determinados sectores. El impulso procede principalmente de servicios, turismo y gasto, más que de una mejora estructural de la capacidad productiva.

En este contexto, Riera advierte de que “dos décimas pueden parecer poco, pero en términos de PIB significan miles de millones y menos margen para ingresos futuros, empleo de calidad y sostenibilidad fiscal”.

Además, la revisión a la baja del dato final confirma una tendencia de moderación del crecimiento tras el fuerte rebote de años anteriores.

Perspectivas y margen económico

El resultado del 2,6% mantiene a España entre las economías con mayor crecimiento de la zona euro, pero también evidencia una desaceleración progresiva y una mayor dependencia de factores coyunturales.

La evolución futura estará condicionada por la capacidad de reforzar la inversión productiva, mejorar la competitividad exterior y sostener el consumo sin apoyarse exclusivamente en el gasto público o el crecimiento demográfico.

Con los datos ya consolidados por el INE, el cierre de 2025 dibuja una economía en expansión, pero con un avance más moderado y con desafíos estructurales pendientes.