OpenAI logra la mayor ronda de financiación de la historia de la inteligencia artificial con 110.000 millones de dólares

Inteligencia Artificial - Foto de 123RF/peshkova

La inversión liderada por Amazon, Nvidia y SoftBank dispara la valoración de la compañía creadora de ChatGPT hasta cerca de 840.000 millones

La empresa tecnológica OpenAI ha cerrado la mayor ronda de financiación conocida en el sector de la inteligencia artificial, con una captación de 110.000 millones de dólares (unos 93.175 millones de euros). La operación, liderada por gigantes tecnológicos y financieros como Amazon, Nvidia y SoftBank, supone uno de los mayores movimientos de capital de la historia del sector tecnológico.

La inversión refuerza el liderazgo de la compañía responsable de ChatGPT en la carrera global por el desarrollo de la inteligencia artificial y eleva su valoración hasta cifras cercanas a los 840.000 millones de dólares, consolidándola como una de las empresas tecnológicas más influyentes del mundo.

Amazon, Nvidia y SoftBank lideran la operación

La ronda de financiación ha estado impulsada principalmente por tres grandes actores del sector tecnológico y financiero. Amazon ha aportado cerca de 50.000 millones de dólares, mientras que Nvidia y SoftBank han invertido aproximadamente 30.000 millones cada una.

Esta inyección de capital permitirá a OpenAI acelerar el desarrollo de nuevos modelos de inteligencia artificial y ampliar su infraestructura tecnológica, en un momento en el que la competencia global en este campo se intensifica.

Antes de esta operación, la compañía ya estaba valorada en torno a 730.000 millones de dólares, por lo que la nueva inversión eleva su capitalización hasta cifras que la sitúan entre las empresas tecnológicas más poderosas del planeta.

La inteligencia artificial se consolida como la gran carrera tecnológica

El volumen de esta financiación refleja el creciente peso de la inteligencia artificial en la economía global. La ronda casi triplica la anterior operación realizada por OpenAI en marzo de 2025, cuando la empresa captó 40.000 millones de dólares.

Para el economista José Ramón Riera, este movimiento confirma la magnitud del cambio tecnológico que se está produciendo.
Cuando 110.000 millones de dólares se mueven hacia un mismo sector, algo muy grande está ocurriendo”, ha señalado al analizar el impacto económico de la operación.

Riera considera que la inteligencia artificial se ha convertido en uno de los principales motores de crecimiento económico en Estados Unidos, con capacidad para transformar industrias enteras en los próximos años.

Una alianza estratégica para expandir la inteligencia artificial

La inversión no solo tiene un componente financiero, sino también estratégico. OpenAI ha reforzado su colaboración con Amazon Web Services, que se convertirá en proveedor clave de infraestructura para el despliegue de aplicaciones de inteligencia artificial a gran escala.

Por su parte, el acuerdo con Nvidia garantiza el acceso a los chips y la capacidad de computación más avanzados del mercado, fundamentales para entrenar modelos de inteligencia artificial cada vez más complejos.

Al mismo tiempo, OpenAI mantiene su estrecha relación con Microsoft, con quien desarrolla plataformas conjuntas de inteligencia artificial y que podría jugar un papel clave en una futura salida a bolsa de la compañía.

Un sector en plena transformación

La inversión récord llega en un momento en el que la inteligencia artificial está transformando múltiples ámbitos de la economía, desde la industria tecnológica hasta los servicios financieros o la administración pública.

Según numerosos analistas, el avance de estas tecnologías podría cambiar profundamente el mercado laboral y los modelos de producción, automatizando numerosos procesos y generando nuevas oportunidades de negocio.

Como señala José Ramón Riera, “la inteligencia artificial ha llegado para quedarse y está llamada a cambiar la forma en la que trabajamos y organizamos la economía”.

La gran incógnita que queda sobre la mesa es si esta carrera tecnológica desembocará en una revolución comparable a la llegada de Internet o si, por el contrario, podría derivar en una burbuja financiera alimentada por el entusiasmo de los inversores.