José Ramón Riera cuestiona los datos del IPC: “El bolsillo de los españoles cuenta una historia muy distinta”
El economista José Ramón Riera pone en duda la evolución oficial de los precios y asegura que el coste real de la vida sigue creciendo
El economista José Ramón Riera ha cuestionado la interpretación de los últimos datos de inflación publicados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y ha defendido que la realidad que perciben los ciudadanos en su día a día dista mucho de la reflejada por las cifras oficiales.
Según los datos analizados por Riera, el IPC general acumuló una subida del 1,6% entre diciembre de 2025 y abril de 2026, una cifra que, a su juicio, no refleja adecuadamente el impacto que están sufriendo las familias en los gastos cotidianos.
Para el economista, el problema no reside en la cifra global, sino en el comportamiento de aquellas partidas que tienen un mayor peso en la economía doméstica. “Los españoles no viven dentro de una estadística. Viven pagando combustible, alimentación, alquileres, restaurantes y vacaciones cada vez más caras”, sostiene.
El transporte lidera los incrementos de precios
Entre los componentes que más preocupan a Riera destaca el transporte. Según los datos examinados, el transporte acumula una subida del 5,2% en los primeros cuatro meses del año, mientras que el coste de utilizar un vehículo particular se ha incrementado un 9,8%.
Especialmente llamativa resulta la evolución del gasóleo, cuyo precio registra un aumento del 27,1%, una de las mayores subidas dentro de la cesta de consumo analizada. La gasolina, por su parte, refleja un incremento del 4,1%.
El economista considera que estos aumentos tienen una repercusión directa sobre millones de ciudadanos que dependen diariamente del vehículo para desplazarse al trabajo o desarrollar su actividad profesional.
Alimentación y restauración siguen presionando a las familias
Riera también pone el foco en la evolución de los alimentos. Aunque las estadísticas reflejan una subida del 1,2% entre diciembre y abril, advierte de que este incremento llega después de varios años de fuertes aumentos acumulados que han deteriorado la capacidad adquisitiva de muchos hogares.
Asimismo, destaca la evolución de los servicios de restauración y alojamiento. Según los datos analizados, los servicios de alojamiento han aumentado un 14,5%, mientras que restaurantes, cafeterías y bares continúan elevando sus precios.
Desde su punto de vista, estas subidas afectan directamente a actividades cotidianas como comer fuera de casa o viajar, encareciendo progresivamente el coste de vida de las familias.
Las dudas sobre la evolución de la energía
Uno de los aspectos que más críticas suscita en el análisis de Riera es el comportamiento de los precios energéticos. Mientras algunos indicadores del IPC reflejan descensos en conceptos como electricidad o gas, el economista asegura que la percepción de numerosos consumidores es diferente.
Durante su intervención, mostró su sorpresa ante algunos de los datos publicados y aseguró que su experiencia personal no coincide con las cifras oficiales sobre la evolución de determinados suministros energéticos.
Al mismo tiempo, recuerda que los mercados internacionales siguen sometidos a una elevada incertidumbre. El petróleo Brent ha llegado a superar los 110 dólares por barril y las tensiones geopolíticas en Oriente Próximo continúan generando preocupación sobre futuras presiones inflacionistas.
“El bolsillo dice una cosa y el IPC otra”
La principal conclusión que extrae José Ramón Riera es que existe una diferencia entre la evolución estadística de la inflación y la percepción real de muchos ciudadanos.
A su juicio, aunque algunos productos o servicios concretos puedan registrar descensos temporales, los gastos que más peso tienen en los presupuestos familiares continúan aumentando. Transporte, alimentación, restauración, alojamiento y otros gastos habituales siguen absorbiendo una parte creciente de la renta disponible.
“Mi sensación en mi casa es justo la contraria”, afirma el economista al referirse a los datos oficiales, insistiendo en que la evolución del coste de vida percibida por numerosos hogares no coincide con la imagen de moderación inflacionista que reflejan los indicadores generales.
El debate sobre el coste real de la vida
Las reflexiones de José Ramón Riera reabren el debate sobre la diferencia entre los indicadores macroeconómicos y la percepción ciudadana de la inflación. Mientras el IPC general apunta a una subida acumulada del 1,6% en los primeros meses de 2026, el economista sostiene que muchos consumidores siguen enfrentándose a incrementos relevantes en algunos de los gastos más importantes de su economía cotidiana.
Para Riera, la cuestión fundamental no es únicamente cuánto sube el índice general de precios, sino cuánto aumentan aquellos bienes y servicios que los ciudadanos pagan cada día y que determinan realmente su capacidad de gasto.