Inmigración

La inmigración ha mitigado el 60% del impacto del envejecimiento en el crecimiento económico de España, según un estudio de Fedea

Personas en la calle - 123RF/jackf

Un informe de Fedea concluye que la inmigración ha sido clave para sostener el crecimiento y amortiguar el envejecimiento en España

La inmigración ha desempeñado un papel decisivo para sostener el crecimiento económico en España en un contexto de envejecimiento acelerado. Según un estudio de Fedea, las llegadas de población extranjera mitigaron cerca del 60% del deterioro del denominado dividendo demográfico entre 2000 y 2019, evitando una caída más intensa de la población en edad de trabajar.

El informe, elaborado por los economistas José Ignacio Conde-Ruiz, Clara González y Miguel Díaz-Salazar, analiza la contribución de la inmigración al ingreso por habitante desde el año 2000 y evalúa su impacto futuro a partir de las proyecciones oficiales del Instituto Nacional de Estadística (INE).

La inmigración frena el impacto del envejecimiento

El llamado dividendo demográfico mide la proporción de población en edad de trabajar sobre el total. Cuando esta proporción aumenta, el crecimiento económico se ve favorecido; cuando disminuye, como ocurre en España por el envejecimiento, se convierte en un lastre.

Según el estudio, sin inmigración la proporción de población en edad laboral habría caído a un ritmo del -0,39% anual entre 2000 y 2019, frente al -0,16% anual registrado con la llegada de población extranjera. La diferencia, de 0,23 puntos porcentuales al año, equivale a unos 4,6 puntos acumulados en dos décadas.

En los años más recientes (2020-2024), el efecto ha sido incluso más favorable: la inmigración ha contribuido a mejorar la tasa de empleo en 0,22 puntos porcentuales anuales, consolidando su papel como motor del mercado laboral.

De motor demográfico a freno estructural

El análisis confirma un cambio estructural en la economía española. Entre 1980 y 1999, la demografía aportó de forma positiva al crecimiento del PIB per cápita. Sin embargo, entre 2000 y 2019 su contribución pasó a ser negativa debido a:

  • Baja natalidad

  • Aumento de la esperanza de vida

  • Reducción del peso de la población activa

Actualmente, la renta por habitante depende cada vez más del empleo y, sobre todo, de las mejoras en productividad, ya que el impulso demográfico ha desaparecido.

Una población extranjera más joven y activa

El impacto de la inmigración se explica por su perfil demográfico. En enero de 2025:

  • 9,5 millones de residentes habían nacido en el extranjero (19,3% de la población)

  • La edad media de los extranjeros es inferior a la de los españoles

  • Su tasa de actividad y empleo es mayor, ya que la principal motivación migratoria es laboral

Además, las mujeres nacidas en el extranjero aportan una parte relevante de los nacimientos, que desde 2009 representan en torno al 25% del total anual.

El efecto será aún más importante en el futuro

Las proyecciones del INE apuntan a que la inmigración seguirá siendo clave para amortiguar el envejecimiento, aunque no será suficiente por sí sola.

El estudio estima que el impacto positivo del canal demográfico de la inmigración será de:

  • +0,23 puntos porcentuales anuales entre 2024 y 2030

  • +0,23 puntos entre 2031 y 2040

  • +0,49 puntos entre 2041 y 2050

Sin entradas migratorias, la población española podría caer hasta 33,7 millones de habitantes en 2070, frente a los más de 54 millones previstos en el escenario central.

Un factor clave, pero no suficiente

Los autores subrayan que la inmigración no revertirá el envejecimiento, pero sí reducirá significativamente su impacto sobre el crecimiento y la sostenibilidad económica.

El informe concluye que su efecto dependerá de tres factores clave:

  • Integración laboral y cualificación

  • Aumento de la productividad

  • Sostenibilidad del Estado del bienestar

En un país con una de las tasas de fecundidad más bajas de Europa, la inmigración se perfila como un elemento estructural para el crecimiento, aunque el verdadero motor del bienestar futuro seguirá siendo la mejora de la eficiencia, la innovación y el capital humano.