FEDEA alerta de que el envejecimiento amenaza la equidad entre generaciones y propone reformar pensiones, fiscalidad y sistema político
El envejecimiento de la población se ha convertido en uno de los principales desafíos económicos e institucionales para España. Un estudio publicado por FEDEA sostiene que el aumento del gasto asociado a las personas mayores y la reducción de la población en edad de trabajar están agravando el conflicto entre generaciones y propone una batería de reformas para garantizar la sostenibilidad del Estado del bienestar.
El envejecimiento aumenta la presión sobre las cuentas públicas
El informe, elaborado por José Ignacio Conde-Ruiz, investigador de FEDEA y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, señala que el envejecimiento demográfico provoca un doble efecto sobre la economía. Por un lado, incrementa el gasto en pensiones, sanidad y dependencia y, por otro, reduce el denominado dividendo demográfico, es decir, el peso de la población activa sobre el total, limitando el crecimiento de la renta per cápita.
Según el estudio, ambos factores generan una creciente presión sobre las finanzas públicas y dificultan la capacidad del Estado para mantener el nivel de protección social sin aumentar los conflictos distributivos entre generaciones.
Más gasto para mayores y menos inversión pública
El análisis recoge que entre 1995 y 2024 el gasto vinculado al envejecimiento aumentó en 5,3 puntos del PIB, mientras que la inversión pública descendió del 4,4% al 2,7% del producto interior bruto.
Asimismo, recuerda que el dividendo demográfico, que entre 1980 y 1999 aportó 0,44 puntos porcentuales al crecimiento anual del PIB per cápita, pasó a restar 0,19 puntos entre 2000 y 2019. Las proyecciones demográficas apuntan además a que esta tendencia continuará durante las próximas décadas.
El estudio también destaca el cambio en la estructura electoral. En 2017, el número de votantes mayores de 64 años superó por primera vez al de menores de 35 y las previsiones indican que en 2074 los mayores representarán el 35% del electorado potencial frente al 20% de los jóvenes.
Reformas para proteger a las generaciones futuras
El documento sostiene que el principal problema no es únicamente económico, sino institucional, ya que el envejecimiento del electorado favorece decisiones orientadas al corto plazo y dificulta las inversiones destinadas a las generaciones futuras.
Para corregir este desequilibrio, FEDEA plantea tres grandes líneas de actuación. La primera propone reforzar la representación política de los jóvenes mediante la reducción de la edad de voto a los 16 años, la creación de instituciones que velen por los intereses de las futuras generaciones y la incorporación de informes de impacto intergeneracional en las nuevas normas.
La segunda apuesta por establecer reglas fiscales con perspectiva intergeneracional. Entre ellas, plantea que cualquier incremento del gasto destinado a las personas mayores vaya acompañado de un esfuerzo equivalente en inversiones orientadas al futuro, sin recurrir al endeudamiento.
Pensiones, dependencia e inversión en educación
La tercera línea de reforma pasa por adaptar el Estado del bienestar a la nueva realidad demográfica. El estudio propone revisar el sistema de pensiones para ajustarlo al aumento de la esperanza de vida, facilitar fórmulas de jubilación gradual compatibles con el empleo, desarrollar plenamente el sistema de dependencia y fomentar los planes de pensiones de empleo mediante sistemas de adhesión automática.
Además, recomienda priorizar el gasto público en políticas con impacto sobre el crecimiento económico a largo plazo, como la educación, la investigación, las infraestructuras estratégicas, la innovación o la lucha contra la pobreza infantil.