Estados Unidos reconfigura el comercio en Hispanoamérica con su nueva ofensiva arancelaria
La administración Trump impone gravámenes que impactan de forma desigual a la región: Brasil sufre la mayor presión, mientras que Argentina, Colombia, Chile y Perú reciben un trato favorable.
La nueva política arancelaria de Estados Unidos ha modificado de manera profunda el mapa comercial de Hispanoamérica. El plan impulsado por la administración de Donald Trump establece un arancel base del 10% para la mayoría de los países, aunque las tarifas varían según la relación política y las negociaciones bilaterales.
Argentina figura entre los más beneficiados. La buena sintonía personal y política entre Javier Milei y Trump permitió que el país obtuviera la tasa mínima del 10%, lo que supone un respiro para sectores claves de exportación. En la misma situación se encuentran Colombia, Uruguay y Paraguay, aunque en Montevideo preocupa el efecto sobre industrias estratégicas como la carne y la celulosa.
En Chile, la atención se centraba en el cobre, su principal exportación. Finalmente, el metal refinado quedó exento del arancel del 50% anunciado para los productos elaborados con este material, un alivio significativo para la industria minera. Perú, por su parte, también se mantiene entre los países mejor posicionados, con la tarifa mínima del 10%, consolidando así su buen desempeño económico.
Más compleja es la situación de Ecuador, que fue gravado con un 15%. Su gobierno mantiene conversaciones con Washington con la esperanza de lograr un acuerdo que lo acerque a las condiciones favorables de sus vecinos.
El caso más delicado es el de Brasil. La Casa Blanca decidió imponer aranceles del 50% a cerca del 36% de sus exportaciones, alegando razones de seguridad nacional vinculadas al juicio contra el expresidente Jair Bolsonaro. Esta medida supone un golpe directo a la economía brasileña y obliga al gobierno de Lula da Silva a lanzar un paquete de ayudas para los sectores más afectados. Al mismo tiempo, la presión sobre Brasil abre una ventaja competitiva para otros países de la región, como Colombia, que podría incrementar su cuota de mercado en el café frente a la tradicional hegemonía del grano brasileño.
México logró, en cambio, una prórroga de 90 días gracias a una llamada entre la presidenta Claudia Sheinbaum y Trump. Durante ese plazo deberá alcanzar compromisos en materia comercial y de seguridad para evitar un arancel adicional del 30%. Mientras tanto, se mantienen en vigor gravámenes del 25% a productos fuera del T-MEC y del 50% a ciertos metales.
En este escenario, la política comercial de Washington no solo está alterando el flujo de exportaciones, sino también el equilibrio político y diplomático en la región. Países como Brasil denuncian un castigo desproporcionado, mientras otros buscan capitalizar la coyuntura para ganar espacio en el mercado estadounidense.