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La economía española mantiene el pulso en el empleo, pero afronta más presión inflacionista y una recuperación empresarial desigual

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La afiliación repunta en marzo, la inflación sube al 3,4% y las microempresas acusan un deterioro en un arranque de 2026 desigual

La economía española ha iniciado 2026 con señales mixtas. Por un lado, el mercado laboral mantiene un tono positivo, con un repunte de la afiliación a la Seguridad Social y una caída del paro registrado. Por otro, la inflación ha vuelto a acelerarse hasta el 3,4% en marzo, impulsada principalmente por el encarecimiento de la energía, mientras el tejido empresarial evidencia una evolución dispar, con especial fragilidad en las microempresas y una pérdida de dinamismo en la facturación.

El escenario dibuja una economía que sigue creciendo, pero que lo hace con más presión sobre los precios, una actividad empresarial menos homogénea y una dependencia cada vez mayor del impulso de los servicios y de las grandes compañías.

Empleo: la afiliación repunta con fuerza en marzo

Los últimos datos del Panorama Económico y Empresarial de abril de 2026 reflejan que el empleo continúa siendo uno de los principales soportes de la actividad. En marzo, destacó el fuerte aumento de afiliados en hostelería, con 81.750 personas más, en un comportamiento ligado al tirón de la actividad durante la Semana Santa. También sobresalieron los incrementos en construcción (19.483 afiliados más), en actividades administrativas y servicios auxiliares (18.467 más) y en educación (16.370 más).

En términos interanuales, la afiliación aceleró su crecimiento hasta el 2,5% en marzo, tres décimas más que en el mes anterior, rompiendo así la senda de desaceleración observada durante los tres meses previos. Tanto el sector privado como el sector público mejoraron sus ritmos, hasta el 2,4% y el 3,0%, respectivamente. Sin embargo, en el conjunto del primer trimestre se aprecia una moderación, ya que la afiliación media se desaceleró una décima, hasta el 2,3%.

Por sectores, la construcción siguió siendo el ámbito más dinámico, con un crecimiento interanual del 4,4%, el más elevado desde mediados de 2023. Los servicios avanzaron un 2,5% y la industria un 1,8%, mientras que la agricultura volvió a terreno positivo con un 0,8%, firmando su primera tasa favorable desde enero de 2025.

Paro: mínimo de marzo desde 2008

En paralelo, el paro registrado descendió en 22.934 personas en marzo, situando el total de desempleados en 2.419.712, el nivel más bajo para este mes desde 2008. También bajaron con intensidad los demandantes de empleo ocupados o con relación laboral, categoría que incluye a los fijos discontinuos inactivos, con una caída de 82.019 personas, superior a la observada en los ejercicios anteriores con una Semana Santa temprana.

Estos datos consolidan la resistencia del mercado laboral español en el inicio del año, aunque con diferencias claras entre sectores y con una evolución que todavía sigue muy vinculada al calendario turístico y estacional.

Costes laborales: subidas por encima de la inflación media

En el terreno de los costes, la Encuesta Trimestral de Coste Laboral muestra una aceleración al cierre de 2025. El coste laboral por trabajador y mes aumentó un 3,8% interanual en el cuarto trimestre. Dentro de este avance, el coste salarial creció un 3,6%, mientras los otros costes se elevaron un 4,4%, impulsados especialmente por el incremento del 4,5% en las cotizaciones sociales.

En el conjunto del año, el coste laboral creció un 3,4%, por encima de la inflación media del ejercicio, lo que apunta a una leve ganancia de poder adquisitivo. El alza salarial, además, superó ligeramente lo pactado en el AENC para 2025.

Inflación: la energía vuelve a tensionar los precios

Uno de los focos de atención en este arranque de 2026 es la evolución de los precios. La inflación general subió hasta el 3,4% en marzo, mientras la subyacente también mostró una cierta aceleración, hasta el 2,9%. El principal detonante fue el repunte de los productos energéticos, cuya tasa pasó del -3,1% en febrero al 7,3% en marzo.

Dentro de este grupo, los carburantes y combustibles subieron un 8,6% y la electricidad un 4,3%. Frente a ello, los alimentos sin elaboración moderaron su crecimiento hasta el 4,8%, con una caída de 1,7 puntos respecto al mes anterior.

En la inflación subyacente, los servicios continuaron liderando los aumentos con una tasa del 3,7%, mientras los bienes industriales no energéticos aceleraron hasta el 1,6%. Los alimentos elaborados, bebidas y tabaco, en cambio, se mantuvieron estables en el 2,3%.

Conflicto en Irán: riesgo añadido para los precios

El informe advierte además del impacto del conflicto en Irán sobre la evolución futura de los precios. El petróleo Brent ha pasado de 70 a 100 dólares por barril, un aumento del 40%, mientras que el precio del gas en el mercado ibérico llegó a duplicarse desde finales de febrero.

Pese a ello, el escenario es menos severo que el vivido en 2022 tras la invasión rusa de Ucrania, tanto por la menor dependencia energética directa como por el distinto peso del gas en la estructura eléctrica española. Aun así, la previsión actual sitúa el IPC medio anual en el 2,9% en 2026, con el riesgo de que la inflación permanezca por encima del 3% durante varios meses si el conflicto geopolítico se prolonga.

El temor es que el encarecimiento energético termine trasladándose a otros componentes de la cesta de la compra y consolide expectativas de inflación más elevadas en consumidores y empresas.

Cuentas públicas: mejora del déficit y récord de presión fiscal

En el frente de las cuentas públicas, el déficit del conjunto de las administraciones públicas cerró 2025 en el 2,4% del PIB, mejorando tanto el dato de 2024, que fue del 3,2%, como el objetivo marcado por el Gobierno, del 2,5%. Si se excluye el gasto asociado a la DANA, el déficit se reduce hasta el 2,2% del PIB.

Además, la deuda pública bajó al 100,7% del PIB, frente al 101,7% del año anterior. El ajuste fiscal se ha apoyado, sobre todo, en la fortaleza de los ingresos. La recaudación tributaria alcanzó en 2025 los 325.356 millones de euros, un 10,4% más que en 2024, llevando la presión fiscal al 19,2% del PIB, nuevo máximo histórico.

Esta mejora de los ingresos ha sido clave para contener el desequilibrio presupuestario en un contexto sin nuevos Presupuestos Generales del Estado aprobados desde 2023.

Actividad empresarial: desaceleración al inicio de 2026

La fotografía empresarial, sin embargo, es más desigual. Tras 16 meses de crecimiento, la cifra de negocios empresarial entró en negativo en enero, con una caída interanual del 0,2%. Aunque en el conjunto de 2025 el índice aumentó un 3,8%, los datos de comienzo de año confirman una desaceleración progresiva desde el pasado verano.

También la inversión ha dado señales de enfriamiento, con un ligero retroceso en el primer trimestre tras siete trimestres consecutivos al alza. En las grandes empresas, las ventas totales crecieron un 1,2% en febrero, pero casi un punto menos que en enero. Las ventas interiores avanzaron un 1,9%, mientras las exportaciones retrocedieron un 1,8%, lastradas especialmente por la debilidad de los mercados extracomunitarios.

Financiación y confianza: señales mixtas en el tejido productivo

En cuanto a la financiación, los tipos de interés medios para nuevas operaciones de crédito a empresas se mantuvieron estables en febrero, en el entorno del 3,2% y 3,3%, aunque el crédito de más de un millón de euros repuntó con fuerza, un 23,9%, si bien este segmento presenta una volatilidad elevada.

La confianza empresarial también ofrece una imagen ambivalente. El PMI compuesto subió hasta los 52,4 puntos en marzo, apoyado en la fortaleza de los servicios, cuyo índice alcanzó los 53,3 puntos. En cambio, las manufacturas siguieron en contracción, con un PMI de 48,7 puntos. Además, el Indicador de Confianza Empresarial cayó un 2,3% en el segundo trimestre respecto al primero, con descensos en todos los sectores.

Microempresas: el eslabón más débil de la recuperación

Uno de los puntos más delicados del informe es el relativo al dinamismo empresarial. En marzo, la Seguridad Social registró apenas 4.268 empresas más que en el mismo mes de 2019, lo que evidencia una recuperación todavía limitada del tejido productivo.

El mayor deterioro se concentra en las microempresas de 1 a 2 trabajadores, que siguen sin recuperar los niveles previos a la pandemia y acumulan una caída de 31.492 empresas respecto a marzo de 2019. Aunque el empleo en las empresas inscritas aumentó un 3,3% interanual, la creación de puestos de trabajo continúa concentrándose en las compañías de mayor tamaño.

Las empresas de más de 250 empleados elevaron su ocupación un 4,7%, mientras que las pequeñas, de entre 1 y 9 trabajadores, apenas crecieron un 1,1%. Este desequilibrio confirma que la recuperación económica no está llegando con la misma intensidad a todo el tejido empresarial.

Previsiones: crecimiento, pero con menor impulso

Las previsiones para los próximos dos años apuntan a una economía todavía expansiva, pero con menor intensidad. El PIB crecerá un 2,3% en 2026 y un 1,8% en 2027, con una tasa de paro que podría bajar al 9,9% este año y al 9,5% el próximo.

El consumo privado, la inversión y el empleo seguirán sosteniendo la actividad, aunque con una trayectoria de moderación y con el foco puesto en la evolución de la inflación, la tensión geopolítica y la resistencia real del tejido empresarial más pequeño.