Deuda del Estado

La deuda del Estado se acelera: crece en más de 134.000 millones en dos años y dispara las alertas económicas

Si el Gobierno lo permite - Jose Ramón Riera

La deuda pública supera los 1,56 billones y crece más de 134.000 millones en dos años, con un ritmo que preocupa a economistas

La deuda del Estado español continúa su escalada sin freno y ya alcanza niveles que refuerzan la preocupación sobre su sostenibilidad a medio plazo. Según los últimos datos disponibles, el volumen de deuda en circulación ha pasado de 1.392.965 millones de euros en enero de 2024 a 1.567.932 millones en marzo de 2026, lo que supone un incremento de casi 140.000 millones en apenas dos años.

Un crecimiento constante y acelerado

La evolución no responde a un repunte puntual, sino a una tendencia sostenida. Solo en el primer trimestre de 2026, la deuda ha aumentado en más de 51.000 millones de euros, consolidando un ritmo de crecimiento que se sitúa en torno a los 17.000 millones mensuales.

En febrero, el endeudamiento ya había alcanzado los 1.541.840 millones, y un mes después marcaba un nuevo máximo histórico. Este comportamiento refleja un patrón continuo que, según expertos, apunta a un problema estructural en las cuentas públicas.

Más deuda, más coste financiero

El incremento del endeudamiento no solo afecta al volumen total, sino también a su coste. La subida de los tipos de interés está provocando que cada nueva emisión de deuda sea más cara, con rentabilidades que ya rondan el 3,5 %, frente a niveles inferiores al 3 % hace apenas unos meses.

Este escenario implica que el Estado deberá destinar más recursos al pago de intereses, reduciendo el margen para inversión pública y políticas sociales en el futuro.

Incertidumbre sobre el destino del gasto

El economista José Ramón Riera ha advertido sobre la falta de claridad en torno al uso de estos recursos, señalando que: “no sabemos en qué se está gastando el dinero este Gobierno; la contabilidad nacional está muy lejos de la deuda”.

Además, Riera subraya la aparente desconexión entre déficit y endeudamiento: “si el déficit es de 40.000 millones, no se entiende por qué necesitamos casi el doble en financiación”, lo que, a su juicio, evidencia un desajuste difícil de justificar.

Inflación, tipos y dependencia de los mercados

Otro factor clave es el contexto económico internacional. La inflación, que en marzo creció un 1,4 % mensual, y la incertidumbre global están elevando las exigencias de los inversores.

Esto se traduce en una mayor dependencia de los mercados financieros y en la necesidad de ofrecer tipos de interés más altos para captar financiación, lo que agrava el problema a largo plazo.

Como explica Riera, “cuanto mayor es la inflación, más interés quieren recibir quienes prestan dinero”, lo que encarece progresivamente la deuda emitida.

Un desafío estructural para la economía

El crecimiento sostenido de la deuda plantea interrogantes sobre la capacidad del Estado para mantener este ritmo sin consecuencias. A medida que aumenta el endeudamiento, también lo hacen los riesgos asociados: menor margen fiscal, mayor vulnerabilidad ante crisis y presión sobre futuras generaciones.

Mientras el discurso oficial pone el foco en el crecimiento económico o el control del déficit, los datos reflejan una realidad distinta: la deuda sigue aumentando de forma constante, consolidando un escenario que exige atención y debate.