Dependencia exterior y déficit comercial: las claves del desequilibrio económico español

Pedro Sánchez durante una intervención en el Congreso | Foto de Congreso

El economista José Ramón Riera alerta sobre la dependencia importadora y el estancamiento exportador

En un vídeo publicado esta semana, el economista José Ramón Riera advirtió de que España está “destruyendo su sistema productivo” al depender cada vez más de las importaciones frente a las exportaciones, lo que, a su juicio, podría estar afectando negativamente al crecimiento económico real.

Aunque los datos oficiales reflejan matices importantes, la advertencia pone sobre la mesa un debate central para la política económica: ¿cómo mejorar la posición exterior de España en un contexto global complejo?

Exportaciones e importaciones: cifras oficiales del comercio exterior

Según los últimos datos publicados por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, en 2024 las exportaciones españolas de bienes alcanzaron 384.465 millones de euros, el segundo mejor registro de la serie histórica, mientras que las importaciones ascendieron a 424.741 millones, generando un déficit comercial de aproximadamente 40.275 millones de euros.

Este déficit se situó ligeramente por debajo del de 2023 y reflejó la capacidad de España para mantener la fortaleza del sector exterior incluso en un contexto global complicado.

En el análisis por bloques económicos, España sigue manteniendo un superávit comercial con la Unión Europea, con un saldo positivo en el comercio de bienes con países como Francia, Portugal, Reino Unido e Italia, mientras que mantiene déficit con el resto del mundo.

¿Realmente España exporta menos?

Riera señala en su vídeo que las exportaciones estarían prácticamente estancadas, con un crecimiento modesto que no compensa la inflación, lo que se traduciría en una caída real de ventas al exterior. Sin embargo, los datos oficiales muestran que pese a algunas dificultades sectoriales y geográficas, las exportaciones globales han continuado su tendencia alcista, con un crecimiento del 2,7% en diciembre de 2024 en comparación con el año anterior.

Además, los informes oficiales muestran que el déficit comercial con energía se ha reducido, y que la balanza con la Unión Europea mantiene un superávit sostenido durante más de una década.

Sectores y regiones: luces y sombras

Los datos por comunidades autónomas y sectores muestran un panorama heterogéneo, con regiones que mantienen exportaciones estables o crecientes y otras que han registrado retrocesos. Por ejemplo, el informe del comercio exterior de Andalucía en 2025 refleja que seis de sus ocho provincias aumentaron sus exportaciones, alcanzando cifras históricas en algunas de ellas.

Sin embargo, otras áreas, como la región de Castilla y León, han experimentado descensos significativos. Esto evidencia que el comportamiento del comercio exterior español no es uniforme y depende de factores productivos regionales, demanda internacional y composición sectorial.

China y otros socios: contexto del déficit comercial

El economista también mencionó el déficit con China como un factor preocupante. Los datos globales del comercio exterior sitúan a China como uno de los principales socios comerciales de España, tanto en exportaciones como en importaciones. El déficit comercial con China ha sido elevado en periodos recientes, aunque esto se explica tanto por el volumen total de intercambios como por el peso de la industria china en la economía global.

A nivel internacional, otros países también experimentan desequilibrios comerciales, incluidos Estados Unidos y varios países europeos, que combinan superávits y déficits según el componente de bienes o servicios analizado.

¿Qué implican estas cifras para la economía española?

Tanto las cifras oficiales como los datos sectoriales consensuados muestran que España no está exportando menos en términos absolutos, aunque sí enfrenta retos importantes:

  • Déficit comercial persistente en bienes, compensado en parte por superávits en servicios (como turismo).
  • Crecimiento de las importaciones, especialmente de productos intermedios y bienes de consumo, que puede responder a la reactivación interna.
  • Diversificación geográfica todavía incompleta, con dependencia significativa de mercados como la UE y China, y retos en otras regiones.

La evolución de la balanza comercial no puede interpretarse únicamente como un descenso de la producción interna, sino que hay que tener en cuenta factores internacionales, tipo de bienes involucrados y el contexto de cadenas globales de valor.

Hacia una estrategia productiva más robusta

Expertos consultados por medios económicos coinciden en que, para mejorar la posición exterior de España, son necesarias estrategias que incentiven la producción con valor añadido, la diversificación de exportaciones y la competitividad de sectores estratégicos. Esto incluye inversiones en tecnología, formación y acceso a nuevos mercados.

Mientras tanto, los datos oficiales reflejan que las exportaciones españolas siguen siendo un componente sólido de la economía española, aunque con retos por delante en términos de equilibrio comercial y generación de valor añadido industrial.