La Seguridad Social cierra 2025 con un déficit real de casi 55.000 millones pese al récord de cotizaciones
Las cuentas de la Seguridad Social muestran a noviembre un agujero de 54.720 millones, sostenido a base de transferencias del Estado y deuda
La Seguridad Social española atraviesa su momento más delicado de las últimas décadas. A cierre de noviembre de 2025, el sistema acumula un déficit real de 54.720 millones de euros, una cifra que evidencia que las cotizaciones sociales ya no son suficientes para sostener el pago de pensiones y otras prestaciones.
Los datos oficiales reflejan que, aunque los ingresos por cotizaciones han marcado un récord, el sistema se mantiene en pie gracias a un volumen histórico de transferencias del Estado. Tal y como advierte el economista José Ramón Riera, “la Seguridad Social está quebrada y solo se sostiene a través de transferencias, es decir, pagando las pensiones con impuestos y no con cotizaciones”.
En los once primeros meses del año, las cotizaciones sociales ascendieron a 160.814 millones de euros, un 5,7% más que en el mismo periodo del año anterior. Sin embargo, este incremento no ha evitado que el Gobierno haya tenido que inyectar 50.439 millones en transferencias corrientes, un 16% más, además de otros ingresos menores por valor de 2.014 millones. En total, los ingresos alcanzaron los 213.266 millones, frente a unos gastos de 207.544 millones.
Dos partidas explican buena parte de la presión sobre el sistema: la incapacidad temporal, que se ha disparado hasta los 16.642 millones de euros, un 41,5% más, y el Ingreso Mínimo Vital, que suma 5.774 millones, con un crecimiento del 40%. Aun así, la brecha entre lo que se recauda por cotizaciones y lo que se paga continúa ampliándose.
Según Riera, para poder abonar las dos pagas extraordinarias de pensiones, el Estado ha tenido que recurrir a un sobreesfuerzo mensual cercano a los 5.000 millones de euros, lo que eleva la previsión de cierre de ejercicio a cerca de 60.000 millones de euros de inyecciones extraordinarias. “Estamos pagando las pensiones con deuda y con impuestos generales. El sistema ya no es contributivo, es un sistema dopado”, subraya.
El economista compara la situación española con el modelo holandés, que cuenta con un fondo público-privado de pensiones con más de dos billones de euros en activos. “Los Países Bajos tienen garantizado el pago de las pensiones a veinte años vista en casi un 90%. En España apenas llegamos al 30%”, advierte Riera, que considera ineludibles reformas estructurales profundas.
El agujero de casi 55.000 millones en once meses, pese al aumento de salarios y de cotizaciones, plantea una cuestión incómoda: si el sistema necesita cada año decenas de miles de millones en transferencias, ¿sigue siendo realmente un modelo contributivo o se ha convertido en un mecanismo financiado por impuestos y deuda pública?.