Deuda

Expertos alertan de que el déficit puede ocultar tensiones reales tras el aumento de la deuda en 2025

José Ramón Riera

El déficit del 2,4% en 2025 contrasta con un fuerte aumento de la deuda, lo que reabre el debate sobre la contabilidad pública

El dato oficial de déficit de España en 2025, situado en el 2,4% del PIB, ha permitido al país mantenerse dentro de los márgenes exigidos por la normativa europea. Sin embargo, diversos análisis económicos apuntan a que la evolución de la deuda pública revela una presión financiera mayor de la que refleja ese indicador.

Según los datos remitidos a Comisión Europea, el desequilibrio presupuestario se habría reducido respecto a ejercicios anteriores. No obstante, el incremento de la deuda —que superó los 77.000 millones de euros en 2025— ha generado dudas entre economistas sobre la consistencia de las cuentas públicas.

El papel de los préstamos en la contabilidad pública

Uno de los elementos clave en este debate es el uso de préstamos a organismos públicos en lugar de transferencias directas. Este mecanismo, permitido por la normativa de contabilidad nacional, implica que determinadas salidas de dinero no computan como gasto público, y por tanto no incrementan el déficit.

Entre los casos más destacados se encuentra el apoyo financiero a la Seguridad Social y otros organismos, con cifras que superan los 15.000 millones de euros en forma de préstamos. En términos contables, estos importes se registran como activos financieros, lo que reduce su impacto en el saldo presupuestario.

Sin embargo, desde un punto de vista económico, el desembolso de recursos sí se produce, lo que lleva a algunos analistas a considerar que el déficit podría estar infraestimado si se analizara bajo otros criterios.

La deuda, indicador clave de la presión financiera

Frente a la flexibilidad contable del déficit, la deuda pública ofrece una imagen más directa del esfuerzo financiero del Estado. El hecho de que en 2025 la financiación necesaria casi duplicara el déficit declarado ha sido uno de los aspectos más señalados por los expertos.

El economista José Ramón Riera resume esta situación con una afirmación que ha ganado notoriedad en el debate público: “el déficit se puede maquillar, pero la deuda no”. Esta frase sintetiza la preocupación por la diferencia entre los indicadores oficiales y la realidad financiera subyacente.

Diferencias entre contabilidad nacional y percepción económica

El uso de estos mecanismos no implica necesariamente una irregularidad, ya que la normativa europea permite determinadas operaciones financieras sin impacto directo en el déficit. No obstante, el debate surge cuando se analiza si estos instrumentos ofrecen una imagen completa de la salud fiscal.

Algunos economistas sostienen que, si estos préstamos se contabilizaran como gasto, el déficit podría situarse cerca del 3,6% o 3,7% del PIB, superando el límite del 3% fijado por la Unión Europea.

En este contexto, la diferencia entre la contabilidad oficial y la interpretación económica se convierte en un punto clave para evaluar la sostenibilidad de las finanzas públicas.

Un debate abierto sobre transparencia fiscal

La evolución de las cuentas públicas en 2025 ha reactivado el debate sobre la transparencia y la interpretación de los indicadores fiscales. Mientras que el Gobierno defiende la validez de los datos conforme a la normativa vigente, algunos analistas reclaman una visión más amplia que tenga en cuenta el impacto real de todas las operaciones financieras.

El caso español pone de relieve una cuestión de fondo: hasta qué punto los instrumentos contables pueden influir en la percepción de la estabilidad económica, especialmente en un entorno europeo donde el cumplimiento de los objetivos fiscales resulta determinante.