Concursos de acreedores

Los concursos de acreedores se disparan en España y reavivan el debate sobre la salud real de la economía

Economía - wirestock

El número de procedimientos concursales crece más de un 40 % y supera los 57.600 casos, encendiendo las alarmas en el tejido empresarial

El aumento de los concursos de acreedores en España vuelve a situar en el centro del debate la situación real de la economía y la resistencia del tejido empresarial. Los últimos datos disponibles reflejan un incremento cercano al 40 % en los procedimientos concursales, que han alcanzado 57.674 casos en el conjunto del año, una cifra que supone uno de los niveles más elevados registrados en los últimos años.

Los concursos de acreedores se producen cuando una empresa o autónomo no puede hacer frente a sus deudas y debe acogerse a un procedimiento judicial para intentar reorganizar su actividad o proceder a su liquidación. Por este motivo, los economistas suelen considerarlos uno de los indicadores más sensibles de la salud económica real, ya que reflejan directamente las dificultades financieras del tejido productivo.

Un indicador clave del estado del tejido empresarial

El aumento de los concursos se produce en un contexto en el que los principales indicadores macroeconómicos muestran crecimiento del PIB y del empleo, lo que ha generado interrogantes entre analistas y expertos sobre la evolución real de la economía.

El economista José Ramón Riera ha advertido de que este fenómeno debe analizarse con atención. Según explica, “cuando aumentan los concursos de acreedores, lo que suele estar detrás es una combinación de márgenes empresariales cada vez más estrechos, costes crecientes y financiación más cara”.

En este sentido, el incremento de procedimientos concursales sugiere que parte del tejido empresarial atraviesa dificultades para mantener su actividad, pese al crecimiento global de la economía.

Un récord trimestral de procedimientos

Los datos reflejan que solo en el último trimestre del año se registraron más de 17.600 concursos de acreedores, una cifra inédita en las estadísticas recientes.

En el conjunto del ejercicio, los procedimientos alcanzaron 57.674 concursos, lo que supone un aumento superior al 40 % respecto al año anterior, cuando se contabilizaron algo más de 41.000 casos.

La evolución de los últimos años muestra una tendencia ascendente. En 2023 se registraron aproximadamente 35.000 concursos, cifra que creció de forma notable en 2024 y que se ha incrementado aún más en el último ejercicio.

La vulnerabilidad de pymes y autónomos

Uno de los factores que explica esta situación es la estructura del tejido empresarial español, compuesto mayoritariamente por pequeñas y medianas empresas y trabajadores autónomos.

Este tipo de empresas suele ser más vulnerable a las variaciones de costes, a la caída del consumo o al endurecimiento de las condiciones de financiación.

Además, el aumento de los tipos de interés en los últimos años, junto con el encarecimiento de materias primas, energía o costes laborales, ha presionado los márgenes de muchas compañías.

Riera señala que “las empresas no desaparecen por casualidad; cuando se dispara el número de concursos significa que algo no está funcionando en el entorno empresarial”.

El concurso, a menudo antesala del cierre

Aunque el objetivo del concurso de acreedores es permitir la reestructuración de la empresa para garantizar su continuidad, en la práctica muchos procedimientos terminan en liquidación.

Cuando una empresa desaparece, el impacto va más allá del propio negocio: se pierden empleos, inversión y actividad económica, lo que afecta también al conjunto del sistema productivo.

Por este motivo, el seguimiento de los concursos de acreedores se considera fundamental para comprender la evolución de la economía real más allá de los indicadores macroeconómicos.

Un debate abierto sobre la evolución económica

El incremento de los concursos coincide con un momento en el que las instituciones destacan la fortaleza de la economía española, lo que ha abierto un debate entre analistas y expertos sobre las diferencias entre las cifras macroeconómicas y la situación de muchas empresas.

Para algunos economistas, los datos de insolvencias reflejan tensiones acumuladas en el tejido productivo, especialmente en sectores con márgenes reducidos o más expuestos a la subida de costes.

Como resume José Ramón Riera, “la economía real no se mide solo en titulares o en ruedas de prensa; se mide en empresas que sobreviven o en empresas que desaparecen”.