CEIM advierte del impacto económico y energético del cierre de Almaraz y apela a la voluntad política para evitarlo
La patronal madrileña y la plataforma Sí a Almaraz alertan de que el cierre de la central encarecería la factura eléctrica, pondría en riesgo la industria y tendría un impacto directo en el suministro energético de Madrid.
España se encuentra en una cuenta atrás energética con consecuencias directas sobre la industria, el precio de la electricidad y el desarrollo económico de comunidades clave como Madrid. Así lo advirtieron este lunes el presidente de CEIM, Miguel Garrido de la Cierva, y el presidente de la plataforma Sí a Almaraz, Sí al Futuro, Fernando Sánchez, durante el canutazo previo a la jornada Industria, energía y futuro: el valor estratégico de la nuclear en España, celebrada en la sede de la patronal madrileña.
Ambos coincidieron en que aún existe margen técnico y temporal para revertir el cierre de la central nuclear de Almaraz, pero alertaron de que el tiempo se agota y de que la decisión depende exclusivamente de la voluntad política y de la creación de un marco fiscal y regulatorio que haga viable su continuidad.
Una energía clave para la estabilidad del sistema
Miguel Garrido subrayó que la plataforma Sí a Almaraz, Sí al Futuro nace con un objetivo claro: informar a la sociedad sobre la necesidad de que España mantenga una energía nuclear que garantice seguridad, estabilidad y continuidad al sistema energético, algo que —según afirmó— se ha demostrado especialmente relevante en los últimos años.
El presidente de CEIM avanzó que distintos informes técnicos apuntan a que el cierre de Almaraz tendría efectos inmediatos: incremento de las emisiones de CO₂, encarecimiento de la factura eléctrica y dificultades para el desarrollo industrial y urbanístico, tanto a escala nacional como en territorios altamente dependientes del suministro estable, como la Comunidad de Madrid.
“La tecnología ha demostrado que la nuclear es una energía limpia, segura y estable. Es fundamental para sostener el crecimiento económico de España y, de manera muy especial, de Madrid”, afirmó Garrido, quien añadió que el respaldo social a esta fuente energética es hoy mayoritario, por lo que “carecería de todo sentido, desde el punto de vista económico, técnico y social, llevar adelante un cierre que sería un enorme error”.
Madrid, industria y competitividad
Por su parte, Fernando Sánchez puso el foco en el impacto territorial, económico y demográfico que tendría el cierre de la central, especialmente en los municipios del entorno inmediato. “Decenas de pueblos quedarían abocados a la despoblación”, advirtió, señalando la contradicción que supone este escenario para un ministerio que incorpora el reto demográfico en su denominación.
Sánchez recordó que Almaraz aporta alrededor del 15% de la energía que consume la Comunidad de Madrid, además de cerca del 7% del total del sistema eléctrico español, lo que equivale al suministro de unos cuatro millones de hogares.
Según explicó, diversos informes elaborados por entidades especializadas estiman que el cierre de la central provocaría un aumento de hasta el 25% en la factura eléctrica doméstica y entre un 35% y un 37% en el coste energético para la industria, un escenario que, a su juicio, compromete seriamente cualquier política real de reindustrialización.
“No existe ninguna industrialización que funcione eliminando una industria que opera con excelentes resultados para sustituirla por otra. La energía nuclear no compite con las renovables: es complementaria y aporta la estabilidad que el sistema necesita”, defendió.
Europa amplía la vida de sus centrales mientras España se acerca al cierre
Durante su intervención, Sánchez comparó la estrategia española con la seguida por la mayoría de países europeos y occidentales, donde la tendencia dominante es prolongar la vida útil de las centrales nucleares. Recordó que instalaciones gemelas a Almaraz en Estados Unidos ya han ampliado su funcionamiento hasta los 60 años, con previsiones de alcanzar incluso los 80.
“España es el coche que circula en sentido contrario en la autovía europea”, afirmó, aludiendo a recientes declaraciones de responsables políticos alemanes que han reconocido como un error el cierre acelerado de sus centrales.
Almaraz, añadió, cuenta con calificaciones técnicas excelentes por parte de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO) y recibe visitas de profesionales internacionales interesados en su modelo de gestión y seguridad, lo que refuerza su condición de instalación de referencia.
Sin información sobre la transición justa y sin diálogo directo
Tanto CEIM como la plataforma reconocieron no tener constancia de avances concretos por parte del Ministerio para la Transición Ecológica en relación con los planes de transición justa para la zona, ni haber mantenido reuniones directas con la ministra o su equipo.
Fernando Sánchez se mostró especialmente crítico con este enfoque: “No queremos una transición justa. La experiencia demuestra que no ha existido ni en las minas, ni en los astilleros, ni en otros procesos similares. Lo que queremos es que Almaraz continúe”.
Además, alertó de que la incertidumbre regulatoria ya está teniendo un impacto negativo en la economía local, frenando proyectos empresariales e iniciativas emprendedoras. “Nadie invierte ni emprende en un territorio cuando no sabe si su principal motor económico va a desaparecer”, concluyó.
Una decisión con consecuencias estructurales
Ambos dirigentes insistieron en que técnicamente aún es posible prolongar la vida útil de Almaraz más allá de 2030, pero subrayaron que el margen de maniobra se reduce y que el calendario avanza con rapidez.
“La energía nuclear no es un debate ideológico”, resumió Garrido, “sino una cuestión de bienestar, competitividad y futuro”. Un mensaje que marcó el tono de una jornada en la que la continuidad de Almaraz volvió a situarse en el centro del debate energético, industrial y económico de España, con Madrid como uno de los territorios más directamente afectados por la decisión que se adopte.