El Banco de España vuelve a tener beneficios en 2025 tras dos años a cero: 234 millones
El Banco de España ha cerrado el ejercicio 2025 con un beneficio neto de 234 millones de euros, una cifra que será transferida íntegramente al Tesoro Público. Tras dos años (2023 y 2024) sin registrar ganancias debido al endurecimiento de la política monetaria para combatir la inflación, la entidad recupera los márgenes positivos gracias al descenso de los tipos de interés y la reducción de los costes de sus pasivos.
Según las cuentas anuales publicadas hoy, la recuperación de la rentabilidad se debe principalmente a la bajada del coste de los pasivos. Esto ha sido posible gracias a las sucesivas reducciones del tipo de interés de la facilidad de depósito aplicadas entre junio de 2024 y junio de 2025.
Durante los dos ejercicios anteriores, el Banco de España, al igual que el Banco Central Europeo (BCE) y otros bancos centrales del Eurosistema, registró pérdidas operativas temporales que fueron compensadas con provisiones acumuladas en años previos, lo que resultó en un beneficio de cero euros tanto en 2023 como en 2024.
Análisis de las Cuentas Anuales: menos gastos por intereses
La estructura financiera del Banco de España en 2025 refleja una mejora sustancial en los resultados de las operaciones de política monetaria. Los resultados netos negativos por este concepto se situaron en 2.071 millones de euros, lo que supone una cifra significativamente menor en comparación con los 8.389 millones negativos registrados el año anterior. Esta evolución se explica en gran medida por el menor coste de los depósitos, ya que los gastos por intereses generados por las entidades de crédito cayeron de 8.036 millones en 2024 a 4.448 millones en 2025 debido a la menor liquidez y a los tipos de remuneración más bajos.
Asimismo, los saldos negativos en las cuentas intra-Eurosistema y la redistribución de ingresos monetarios también experimentaron un descenso notable al pasar de 6.884 millones a 3.709 millones de euros durante el último ejercicio.
En la parte positiva de la balanza destacaron los ingresos procedentes de activos en divisas y de la cartera propia en euros, que ascendieron a 3.038 millones de euros. Esta combinación de menores gastos financieros y flujos de ingresos estables es la que finalmente permitió equilibrar las cuentas anuales y cerrar el año con un beneficio neto positivo tras dos ejercicios de neutralidad.