¿Puede bajar el déficit mientras aumenta la deuda? El debate económico que vuelve a España
En un vídeo difundido este lunes en redes sociales, Riera cuestiona la estrategia presupuestaria del Ejecutivo y denuncia lo que considera una “contradicción” entre la reducción prevista del déficit y el fuerte incremento de la deuda pública proyectada para 2026.
Según expone el analista, el documento enviado por los ministerios de Hacienda y Economía contempla una reducción del déficit de unos 3.375 millones de euros el próximo año, mientras que la deuda del Estado aumentaría en torno a 66.900 millones. A partir de esos datos, Riera resume su crítica con una frase que ha comenzado a viralizarse en redes económicas: “Por cada euro de déficit que se reduzca, España se endeudará en 20”.
Qué dicen realmente las previsiones económicas del Gobierno
El plan fiscal enviado a Bruselas forma parte del nuevo marco europeo de estabilidad presupuestaria aprobado por la Unión Europea tras el regreso de las reglas fiscales comunitarias. España, como el resto de socios comunitarios, debe presentar una senda de consolidación fiscal a medio plazo con previsiones de déficit, deuda y crecimiento.
Las últimas estimaciones oficiales contemplan una reducción progresiva del déficit público durante los próximos ejercicios gracias al crecimiento económico, al incremento de ingresos tributarios y a la retirada parcial de algunas medidas extraordinarias adoptadas en los últimos años.
Al mismo tiempo, el volumen total de deuda pública seguirá aumentando en términos absolutos, aunque el Ejecutivo sostiene que su peso relativo sobre el PIB continuará descendiendo gradualmente debido al crecimiento nominal de la economía.
Esa diferencia entre deuda total y ratio de deuda sobre PIB es precisamente uno de los puntos que más controversia genera entre economistas y analistas financieros.
La clave: deuda total frente a porcentaje sobre el PIB
Los expertos recuerdan que una economía puede reducir su déficit y, aun así, seguir aumentando su deuda total si continúa gastando más de lo que ingresa. La diferencia es que el déficit anual mide el desequilibrio de cada ejercicio, mientras que la deuda refleja la acumulación de déficits anteriores.
En el caso español, el Banco de España y distintos organismos internacionales llevan tiempo advirtiendo de que el elevado nivel de endeudamiento continúa siendo uno de los principales desafíos estructurales de la economía nacional, especialmente en un contexto marcado por el envejecimiento poblacional, el aumento del gasto en pensiones y el encarecimiento de la financiación tras las subidas de tipos de interés del Banco Central Europeo.
Actualmente, la deuda pública española supera ampliamente el billón y medio de euros y se mantiene por encima del 100% del PIB, aunque lejos de los máximos registrados durante la pandemia.
Las dudas sobre las previsiones de crecimiento
En su intervención, José Ramón Riera también cuestiona las previsiones macroeconómicas incluidas en el plan remitido a Bruselas. El economista considera que parte de la reducción del déficit prevista por el Gobierno se apoyaría en el crecimiento nominal del PIB impulsado por la inflación.
Diversos organismos nacionales e internacionales coinciden en que la economía española mantiene un ritmo de crecimiento superior al de buena parte de la eurozona, aunque persisten incertidumbres relacionadas con la inflación subyacente, el consumo privado y la evolución del mercado laboral.
El Fondo Monetario Internacional, la Comisión Europea y el Banco de España han respaldado en los últimos meses la fortaleza relativa del crecimiento español, pero también han reclamado medidas adicionales de ajuste fiscal a medio plazo para garantizar la sostenibilidad de las cuentas públicas.
Bruselas vigila la evolución fiscal de España
La Comisión Europea ha endurecido el seguimiento presupuestario de los Estados miembros tras recuperar las reglas fiscales suspendidas durante la crisis sanitaria. El nuevo marco exige planes de ajuste más individualizados, aunque con mayor flexibilidad que las antiguas normas de austeridad.
España deberá presentar una senda creíble de reducción del déficit y estabilización de la deuda en los próximos años, algo especialmente relevante ante el fuerte incremento previsto del gasto en pensiones y el impacto del envejecimiento demográfico.
Mientras tanto, el debate político y económico continúa intensificándose. Las críticas de economistas como José Ramón Riera reflejan la creciente preocupación de parte del ámbito financiero sobre el ritmo real de consolidación fiscal y la evolución futura de la deuda pública española.