Alerta por saturación eléctrica en 13 provincias: sectores económicos advierten riesgo de freno a inversiones
Trece provincias españolas presentan cero o muy limitada capacidad eléctrica disponible, según distribuidoras y expertos, lo que ya está bloqueando proyectos industriales e inmobiliarios y obliga a acelerar inversiones en red
Diversas empresas distribuidoras, promotores y expertos en energía alertan de una situación crítica en la red eléctrica de varias zonas de España, donde la capacidad de acceso a nuevos suministros está prácticamente agotada. Las provincias afectadas incluyen Toledo, Guadalajara, Segovia, Ávila, Cáceres, Badajoz, Huelva, Córdoba, Sevilla, Málaga, Granada, Almería y Murcia, territorios en los que en algunos puntos ya no existe margen para nuevas conexiones.
El problema, según fuentes del sector, se debe a que la red de transporte y distribución no ha crecido al mismo ritmo que la demanda eléctrica, impulsada por el aumento de población, la implantación de nuevas industrias —como centros de datos y logística— y el despliegue acelerado de proyectos renovables. Las propias distribuidoras advierten de la falta de subestaciones, refuerzos y nuevas líneas de alta tensión pendientes desde hace años.
Las consecuencias ya son visibles: empresas que no pueden conectarse, promociones inmobiliarias paralizadas por falta de suministro, y familias que compran viviendas nuevas sin poder recibir electricidad en plazo. También numerosos ayuntamientos señalan que sus planes de desarrollo económico se ven frenados por estas limitaciones.
Desde el ámbito económico, el analista José Ramón Riera ha resumido la situación con una frase que circula en el sector: “sin red no hay crecimiento”, en referencia a que ninguna estrategia industrial o tecnológica es viable si no se garantiza previamente la infraestructura energética.
Red Eléctrica y las distribuidoras coinciden en que son necesarias inversiones urgentes en transporte y distribución, una aceleración de permisos y una planificación más realista que permita integrar renovables sin colapsar el sistema. También reclaman un marco regulatorio estable que facilite nuevas infraestructuras.
Mientras estas decisiones no se materialicen, organizaciones empresariales advierten de un riesgo creciente de pérdida de inversiones, empleo y competitividad, especialmente en regiones con fuerte potencial industrial y logístico.