El absentismo laboral en España alcanza máximos históricos y supera los 1,24 millones de bajas activas
El absentismo laboral continúa creciendo en España y se ha consolidado como uno de los principales desafíos para el mercado de trabajo y la sostenibilidad del sistema público. Un informe elaborado por Fraternidad Muprespa y el graduado social Joan Pañella concluye que el incremento de las incapacidades temporales por contingencias comunes responde a factores estructurales como el envejecimiento de la población activa, la mayor incidencia de los trastornos musculoesqueléticos y el aumento de los problemas de salud mental.
El absentismo supera el 5,5 % y alcanza cifras récord
El estudio señala que la tasa equivalente de absentismo ha pasado del 5,12 % en 2023 al 5,51 % en 2025. En el Régimen General, el porcentaje de trabajadores de baja respecto al total de afiliados protegidos ha aumentado un 70,4 % desde 2019, situándose en el 5,81 %.
Durante 2025 se iniciaron más de 926.000 procesos de incapacidad temporal, un 14,4 % más que el año anterior, mientras que al cierre del ejercicio permanecían activas más de 1,24 millones de bajas médicas.
Los autores destacan que el principal factor que dispara el coste económico no es el aumento de la duración media de las bajas, que incluso ha descendido ligeramente hasta los 39,3 días en el Régimen General, sino la elevada frecuencia con la que se producen nuevos procesos.
El envejecimiento de la plantilla explica gran parte del aumento
El informe identifica el envejecimiento de la población trabajadora como el principal factor que explica el crecimiento del absentismo. Entre 2019 y 2025, el número de afiliados de entre 50 y 64 años aumentó un 36,3 %, mientras que los mayores de 64 años prácticamente se multiplicaron por dos y medio.
Los especialistas consideran que el retraso de la edad de jubilación incrementa la presencia de patologías crónicas y prolonga los tiempos de recuperación, especialmente en enfermedades relacionadas con el aparato locomotor.
A ello se suman otros factores como la simplificación administrativa de las bajas médicas, el aumento de los permisos de conciliación, la saturación de la atención primaria y los complementos salariales recogidos en numerosos convenios colectivos, que garantizan el cobro íntegro del salario durante la incapacidad temporal.
Los trastornos musculoesqueléticos y la salud mental concentran la mayoría de las bajas
Las patologías osteomusculares representan el 45,5 % de todas las bajas laborales existentes en España. El informe explica que este tipo de lesiones, muy vinculadas al desgaste físico acumulado durante la vida laboral, afectan especialmente a trabajadores de más de 50 años y se ven agravadas por las listas de espera en traumatología.
El segundo gran grupo corresponde a los trastornos de salud mental, que ya suponen el 20,3 % de las incapacidades temporales. El estudio atribuye este crecimiento al estrés laboral, la intensificación de los ritmos de trabajo, la hiperconectividad y el síndrome de burnout, especialmente presente en sectores como la sanidad, la educación o los servicios.
Las patologías oncológicas representan otro 7 % de las bajas activas debido a la complejidad de sus tratamientos y a los largos periodos de recuperación.
El coste económico supera los 16.500 millones de euros
El informe advierte de que las consecuencias económicas trascienden el pago de las prestaciones. Las empresas afrontan pérdidas derivadas de la caída de productividad, la reorganización de plantillas, la sustitución de trabajadores y la pérdida temporal de conocimiento especializado, una situación especialmente delicada para las pequeñas y medianas empresas.
En paralelo, el gasto público destinado a incapacidad temporal alcanzó los 16.500 millones de euros durante 2024. Los autores recuerdan además que el patrimonio neto negativo de la Seguridad Social supera ya los 106.000 millones de euros, lo que obliga al Estado a sostener financieramente el sistema mediante préstamos.
En comparación con otros países europeos, España registra una media de 4,9 semanas de baja laboral por trabajador al año, situándose entre los países con mayor absentismo de la Unión Europea.
Las propuestas pasan por la prevención y la reincorporación progresiva
Los responsables del estudio rechazan plantear recortes en las prestaciones y apuestan por mejorar la gestión de las bajas mediante una mayor coordinación entre la Seguridad Social, los servicios públicos de salud, las mutuas y los servicios de prevención.
Entre las principales propuestas figura la implantación de modelos de reincorporación progresiva tras bajas de larga duración, similares a los existentes en países como Alemania o los estados nórdicos, así como políticas preventivas adaptadas al envejecimiento de las plantillas, mejoras ergonómicas y programas específicos para proteger la salud mental de los trabajadores.
Los autores concluyen que el absentismo ya no puede abordarse únicamente desde una perspectiva disciplinaria o económica, sino mediante estrategias preventivas y técnicas que permitan compatibilizar la protección de los derechos laborales con la sostenibilidad del sistema y la productividad empresarial.