Nave 10 Matadero

Nave 10 Matadero estrena Tres noches en Ítaca, la nueva tragicomedia de Alberto Conejero

Las tres protagonistas de Ítaca @geraldineleloutre

La Nave 10 Matadero acoge el estreno absoluto de Tres noches en Ítaca, una tragicomedia sobre duelo, familia y memoria dirigida por María Goiricelaya

Nave 10 Matadero, espacio de referencia para la dramaturgia contemporánea del Área de Cultura, Turismo y Deporte del Ayuntamiento de Madrid, acogerá del 6 de febrero al 8 de marzo de 2026 el estreno absoluto de Tres noches en Ítaca, la nueva obra del dramaturgo Alberto Conejero, dirigida por María Goiricelaya. La propuesta llega a la sala Max Aub como una tragicomedia íntima y contemporánea que aborda el duelo, los vínculos familiares y la memoria desde el humor, la emoción y una profunda humanidad.

La obra está protagonizada por Cecilia Freire, Marta Nieto y Amaia Lizarralde, que dan vida a tres hermanas obligadas a reencontrarse tras la muerte de su madre, Alicia, una profesora de griego clásico que decidió abandonar su vida anterior para instalarse en la isla de Ítaca. El regreso al lugar elegido por su madre se convierte en un viaje emocional en el que la ausencia, los silencios y las heridas no resueltas emergen con fuerza.

Una historia sobre el duelo, la memoria y los lazos familiares

Tres noches en Ítaca plantea un encuentro marcado inicialmente por la pérdida que, poco a poco, se transforma en un espacio para revisar el pasado y enfrentarse a aquello que nunca llegó a decirse. La obra retrata a la familia como un organismo complejo e imperfecto, donde el amor convive con el reproche y el cuidado adopta formas inesperadas.

El texto de Conejero se mueve en un delicado equilibrio entre lo doloroso y lo cotidiano, entre la herencia clásica —con referencias a Homero— y la realidad más prosaica, como el papeleo administrativo tras una muerte. Ítaca deja de ser un destino para convertirse en un símbolo: un lugar de pausa, escucha y revisión vital, más que de llegada.

Una mirada escénica basada en la empatía y el reconocimiento

Para la directora María Goiricelaya, la obra propone una mirada comprensiva hacia las generaciones anteriores, invitando a reconocer a madres y padres como personas completas, con contradicciones, deseos y sueños propios. En escena, las tres hermanas se ven obligadas a reformular su constelación familiar, a atravesar el duelo y a reconciliarse con aquello que las une, en un proceso de renacer atravesado por el perdón y el autoconocimiento.

El montaje pone el acento en la fragilidad compartida y en la necesidad de permanecer juntas frente a lo irreparable, alejándose de cualquier sentimentalismo fácil y apostando por una emoción contenida y honesta.

El poder del teatro para nombrar los silencios

Alberto Conejero define la pieza como una oportunidad para nombrar los silencios que atraviesan nuestras vidas. El dramaturgo subraya la capacidad del teatro para hacer hablar incluso a quienes ya no están, y para ofrecer nuevas posibilidades de comprensión y cuidado. Ítaca aparece así como metáfora de la vida misma: puerto y travesía, origen y destino, un espacio desde el que preguntarse qué hemos hecho con nuestro propio viaje.

En un contexto social marcado por la prisa, la productividad y la exigencia constante de éxito, Tres noches en Ítaca propone detenerse, escuchar y asumir el fracaso compartido como parte del camino. No ofrece consuelo fácil, sino algo más frágil y necesario: la posibilidad de cuidarnos mientras atravesamos la herida.

La obra es una producción de NAVE 10 Matadero y Octubre Producciones y podrá verse de martes a domingo en la sala Max Aub hasta el 8 de marzo.