El Ático convierte la música en memoria y reivindica el “por qué no” como motor creativo en su programa 48
El Ático firma uno de sus programas más personales al unir memoria, riesgo creativo y oficio con DOYA, Lucía Pérez y Patricio Arellano
El programa El Ático, emitido en Canal 33 y Radio Intercontinental, celebró este martes su edición número 48 con una propuesta poco habitual en la televisión musical: detenerse, escuchar y dejar que la música funcione como memoria.
Desde el arranque, su presentador David Enguita marcó el tono con una declaración clara: “hoy no venimos a pasar de puntillas”. A partir de ahí, el programa se articuló como un recorrido por la valentía artística, la identidad y el oficio, con tres invitados que compartieron experiencias vitales y creativas desde lugares muy distintos, pero con un denominador común: el arte que nace de lo vivido es el que permanece.
El español en el centro de la industria musical global
El primer bloque tomó como punto de partida la victoria de Bad Bunny en los Premios Grammy 2026 con Debí Tirar Más Fotos como Álbum del Año. Más allá del titular, la conversación giró en torno al peso creciente del español en una industria históricamente anglosajona.
Lejos del debate superficial, la mesa coincidió en una idea clave: ya no triunfan los idiomas, triunfan las emociones. Una reflexión que conectó la actualidad internacional con trayectorias personales marcadas por la exposición, el riesgo y la búsqueda de verdad artística.
DOYA: raíz, riesgo y una identidad sin fórmulas
El dúo DOYA, formado por Melissa y Marina, defendió su proyecto desde una premisa clara: “no entendemos la música sin emoción, sin raíces y sin riesgo”. Durante su entrevista, explicaron que Luna Bohemia es un disco concebido sin barreras estilísticas, mezclando flamenco, electrónica y pop con el directo como eje central.
En la Caja de los Secretos, DOYA dejó clara su filosofía creativa: no obedecer a métricas, asumir el error como parte del proceso y cuidar la identidad visual y escénica. “Parece que somos ocho en el escenario, pero somos dos”, resumieron, subrayando que su propuesta es firma y no pose.
Lucía Pérez y el “por qué no” como madurez artística
La cantante Lucía Pérez llegó a El Ático en un momento simbólico: 40 años de vida, 20 de carrera y 15 desde Eurovisión. Lejos de la nostalgia, presentó Porque no como un nuevo punto de partida, marcado por el amor propio y la libertad creativa.
En la Caja Íntima, Lucía compartió uno de los momentos más sinceros de la noche al hablar de dudas, refugio y escucha personal. “Ahora me permito todo. Lo que yo quiero y lo que yo sienta”, afirmó, reivindicando el “por qué no” como método y no como eslogan.
Patricio Arellano: valentía sin filtros y oficio sostenido
El actor y cantante Patricio Arellano aportó la perspectiva del oficio construido a lo largo de más de 30 años de trayectoria, con cinco discos y una carrera repartida entre teatro, cine, televisión y música.
Al hablar de Nuevo Sol, recordó la decisión de protagonizar en 2016 un videoclip que rompía barreras. Confesó el miedo previo y el impacto posterior, con mensajes de personas a las que la canción les cambió la vida. En la Caja Valiente, lo resumió con claridad: “Hoy soy más valiente que antes porque me importan muchas menos cosas”.
Agenda cultural y un cierre cargado de memoria
El programa se completó con la agenda DiverPlanes, una selección de propuestas culturales y familiares pensadas para guardar y compartir, y con un cierre especialmente emotivo: El Teléfono de los Recuerdos, en su último día de colaboración con EventJinny. Lucía Pérez y Patricio Arellano dejaron mensajes dirigidos a su “yo” del futuro, convirtiendo el plató en un espacio de pausa, verdad y memoria compartida.
Con esta edición, El Ático volvió a demostrar que no hace falta elevar la voz para dejar huella. Entre conversación, música y silencios bien colocados, el programa apostó por la verdad frente al artificio. Porque cuando el arte nace de lo vivido, no busca gustar: busca quedarse.