La carta de un inglés contra la leyenda negra de España, publicada en “Diario de Madrid” en 1792
“Diario de Madrid” publicó los días 6 y 7 de enero de 1792 dos cartas “de un Extranjero a un amigo suyo, sobre la Villa de Madrid”. El primer diario publicado como tal en España llevaba por entonces cuatro años de actividad, y combinaba las “noticias particulares de Madrid”, es decir información puntual sobre objetos perdidos en la ciudad, empeños y desempeños en el Real Monte de Piedad, ofertas de empleos, venta y alquiler… con un artículo o asunto literario cotidiano, que ocupaba la mitad de sus cuatro únicas páginas.
Las citadas epístolas se inscriben en esta sección, cuya temática era muy variada, pues en los primeros meses de aquel año los asuntos tratados oscilaron entre las “medidas y cualidades del asno”, “Medicina sobre una asfixia causada por el tufo mefítico del carbón”, “Veterinaria sobre la enfermedad del fuego en cerdos y ovejas”, el aviso “Contra los abusos de los verduleros en la Plaza” o la “Historia de tres árabes y su camello perdido”.
El interés de las epístolas reproducidas por “Diario de Madrid” es que, mientras la mayoría de los ingleses que viajaron por España en el siglo XVIII y XIX elegía las zonas del sur de la Península y opinaban en contra de nuestro país, contribuyendo a forjar la leyenda negra de una España diferente, orientalista y atrasada, este desconocido británico se decanta por la Capital y expresa su “asombro al ver por el hecho falsificadas las calumnias con que muchos han intentado afear la nación Española”.
No se conoce el propósito de este viajero inglés al visitar España, ni más datos que su pretendido apellido Warton, aunque desde luego no se trataba del libertino y jugador duque de Wharton, fundador de la primera logia masónica en España -conocida como La Matritense-, ubicada desde 1728 en la madrileña calle de San Bernardo número 17, pues este personaje falleció en 1731 en el monasterio del Poblet.
Más cerca estamos de identificar, bajo el seudónimo Warton, al médico, geólogo y Pastor de la Iglesia anglicana Joseph Townsend, autor de un tratado –“A Dissertation on the Poor Laws”- en el que ya se opone -hace más de doscientos años- al exceso de subvenciones del Estado “que agravan la miseria que pretenden aliviar”, partidario además de un sistema de obligada afiliación a mutuas de previsión de gastos sanitarios. Este lúcido antecesor de Malthus, publicó en 1791 un viaje por España en el que narra su entrada a Madrid por la recién estrenada Puerta de Alcalá y su contacto con el español Campomanes.
El autor de la carta que comentamos también confiesa conocer personalmente al ilustrado Pedro Rodríguez de Campomanes y admirar sus principios de economía política. Además, describe su llegada a Madrid “por una de sus puertas llamada de Alcalá, uno de los monumentos más majestuosos que he visto en su clase”, aunque hay que perdonarle su error al atribuir su autoría a Ventura Rodríguez, muy querido por los madrileños y que hizo 5 propuestas para esta misma Puerta, pero que no fue el autor del diseño ganador, sino el italiano Francesco Sabatini, preferido por Carlos III.
Me quedo con una última reflexión de este viajero británico, capaz de mudar prejuicio por admiración “a pesar de que venía con ánimo de mirar con indiferencia una ciudad que, por anteriores noticias, presumía no pasaría un gran lugar en donde los edificios serían mezquinos, y los habitantes andrajientos”.
El mismo día 6 de enero de 1792, la Gazeta -que únicamente se publicaba dos días en semana- dedicó página y media a publicidad de varios interesantes libros, como “el Diccionario del Padre Terreros o la “Florae Hispaniae delectus” del farmacéutico ilustrado Dr. Casimiro Gómez Ortega, primer Catedrático del Real Jardín Botánico. Y en su sección de Madrid informa sobre nombramientos por SM El Rey, entre ellos la cobertura de una vacante en la “Fiscalía del Crimen - de la Real Audiencia de Cataluña”. Dicho esto, confieso que me encanta el apelativo “fiscalía del crimen”, que ojalá pudiéramos recuperar en esta España de hoy, aunque dejo para otra ocasión el análisis de lo que pudo seguir siendo fiscalía del crimen y hoy es simple fiscalía.