Las historias del caminante
La vida de Pio Baroja y Nessi (San Sebastián 1872- Madrid 1956), estuvo marcada desde sus primeros años por la itinerancia. También en su juventud y madurez, Baroja fue un permanente caminante, no sólo por sus incesantes viajes sino por la diversidad en su actividad laboral, y evolución ideológica, todo lo cual contribuyó a enriquecer su profusa obra literaria, que lo ha situado entre los principales escritores españoles del siglo XX.
Acostumbrado a frecuentes cambios de ciudad debido al trabajo de su padre, que era ingeniero de minas, Pio Baroja conoció desde pequeño diferentes ambientes y tipologías humanas, que más tarde irían a nutrir desde el recuerdo el rico mundo de sus novelas.
Doctorado en medicina, trabajó como médico rural en Guipúzcoa, viviendo experiencias inspiradoras de cuentos reunidos en su primer libro, “Vidas sombrías” publicado cuando Baroja, ya dedicado al periodismo, está establecido en Madrid.
Su primera visita a París, en donde conoce a Antonio Machado, inicia un período de gran movilidad en el que Baroja viaja no sólo por la mayoría de los países europeos sino también por España, que recorre palmo a palmo, muchas veces en compañía de colegas del mundo literario, como Ramón de Valle Inclán, Azorín, Ramiro de Maeztu, y José Ortega y Gasset. No sorprende que, en razón a ese afán explorador, el paisaje (no sólo el natural sino el humano) tenga tanta relevancia en la obra literaria que comienza a producir en forma sostenida a partir de la treintena hasta el fin de sus días.
Su vasta producción, en que predomina la novela, género en que logró gran maestría, también incluye cuentos, ensayos, y algunas obras teatrales. Si bien la temática social abunda en sus primeras obras, como en su famosa trilogía ·”La lucha por la vida”, también ha sido capaz de abordar la narrativa de aventuras y de acción, e incluso reflejar complejas realidades históricas, entre las que destaca “Memorias de un hombre de acción”, novela de varios tomos donde se describe gran parte de la historia de España.
Si bien Pio Baroja es considerado un escritor de la generación del noventa y ocho, él mismo no reconocía que hubiese una verdadera afinidad entre los escritores que la componen. Sin embargo, el momento histórico que definió a esa generación, no fue ajeno a su obra y posición filosófica. Tal como ocurrió con muchos de ellos, el pensamiento de Baroja fue derivando desde los primeros tiempos, en que estuvo cercano al anarquismo y a la idea republicana, hasta posiciones claramente conservadoras que lo llevaron a ser un fuerte opositor a la Segunda República.
Su prestigio como escritor nunca dejó de ser reconocido y en el año 1935 fue incorporado a la Real Academia Española. No obstante, su espíritu independiente le provocó en ocasiones ciertos inconvenientes, en particular durante la guerra civil, al inicio de la cual fue preso cuando se encontraba veraneando en Navarra, por lo que una vez liberado optó por irse a Francia en donde permaneció un año hasta conseguir un salvoconducto para llegar a la España Nacional. La guerra misma, durante la que Baroja pasa largas temporadas en París, queda plasmada en sus novelas “Miserias de la guerra” y “Los caprichos de la suerte”
Sus memorias, en las que se define como un hombre “humilde y errante”, se titulan “Desde la última vuelta del camino”.
Ese andar peregrino que nunca le abandonó y que solía compartir en largas caminatas con amigos, nos invita también a acompañarlo a través de la lectura de cualquiera de sus libros.