Una visión literaria
Mientras el mundo contemporáneo persiste por las redes sociales entre vacíos emocionales, euforias pasajeras y contaminación de las palabras, surgen unas personas especiales que exploran las investigaciones, análisis y pensamientos de quienes decidieron su aventura por la ruta de anhelos y sueños.
Así, brilla con luz propia doña Ana Gilma Buitrago de Muñoz, diligente académica, reconocida docente y destacada crítica literaria, quien en su obra <<Aproximaciones y homenajes. Apuntes literarios>> cita del filólogo portugués Vítor Manuel de Aguiar e Silva <<hace muchos siglos que el hombre interpreta la obra literaria como una forma de liberación y separación de elementos existenciales adversos y dolorosos como una búsqueda de paz y armonía interna tanto en el plano de la escritura como en el plano del lector>>
Entre apariencias y miserias, fútiles pensamientos, credos idealistas y reidores de la adversidad, buscan el verbo divino en un género literario como la novela y su ficción de la existencia, donde se crean personajes y situaciones artísticamente verdaderos. La novela convierte en invención, tanto la vida de seres humanos y hechos históricos, como las ideas y conceptos que el escritor reencarna mediante diferentes recursos como la metáfora, la alegoría, la metonimia o la sinécdoque.
Algunas personas tienen el talento de transformar las peripecias y avatares de sus pensamientos en hermosos pasajes. Al parecer, es más fácil que un novelista desarrolle su temática dentro de un marco histórico, a que un historiador convierta sus conocimientos en novela, sin llegar a desconocer que la historia está cargada de mentiras y las novelas recogen grandes verdades.
Se puede decir, que la sensibilidad navega entre amor y desamor, presencia y olvido, ardor y desesperanza que van tejiendo la vida de poesía. Es que la poesía es la ausencia de algo, y su propia historia es un continuo desgarramiento del oficiante de palabras, ya por su concepción del mundo, por sus experiencias vividas o por la fuerza inexplicable de la inspiración.
Con la propiedad de sus afirmaciones dice Buitrago de Muñoz, que los poetas llevan en la palabra semillas de infinito y la eternidad del amor va más allá del pan salobre, de la fatiga o del gozo, porque la poesía es la voz que está latente en el sentir de los humanos.
Ciertamente hay temas difíciles de poetizar, pero con el dominio de la frase y el deseo de buscar la sonoridad o la expresión del grito que se convierte en imagen de nuestras realidades, entrega lo mejor de su sentir y deja páginas que merecen entusiasta receptividad.
Leer poesía es una actividad privilegiada, una actividad que permite percibir al ser humano, desde perspectivas inesperadas a través de un lenguaje que estimula cercanía con la sensibilidad propia de su creador, para captar mensajes cifrados por el ingenio del artista de la palabra.
Prosa y verso, realidad e imaginación, admiración o actitud crítica, estilo serio o ingenio picaresco de quienes crean arte, mundos y conductas a través de la palabra y la imaginación...