Pedro Licona y la poesía estoica
Hasta hace muy poco se creía que las tendencias del pensamiento humano, llamadas estoica y epicúrea, solo aplicaban a la filosofía. Hoy, es claro que el estoicismo y el epicureísmo dominan, así mismo, el campo de la poesía.
¿Qué entendemos por poesía estoica? Si bien es cierto que está pregunta podía dar para escribir un tratado, podemos decir que los poetas estoicos son aquellos que asumen un equilibrio entre la sabiduría, la justeza, el coraje y la templanza.
El poeta estoico es aquel que pretende vivir conforme a la naturaleza y a la razón universal. Por esto, son intimistas, aman el silencio y son profundamente espirituales.
Dentro de esta vertiente poética, podemos destacar a Jorge Manrique, Sor Juana Inés de la Cruz y César Vallejo.
En el poema, “En perseguirme Mundo, ¿qué interesas?” de la monja mexicana, hay un verso que dice:
“Yo no estimo tesoros ni riquezas /, y así, siempre me causa más contento/ poner riquezas en el pensamiento / que no mi pensamiento en riquezas”.
Este verso de Sor Juana pertenece al orden de lo espiritual porque desestima cualquier intención materialista (la riqueza), y privilegia la abundancia del pensamiento.
La poesía religiosa no es necesariamente espiritual. Lo religioso viene de una fuerza externa, omnipresente, que no se ve. Lo espiritual tiene sus raíces en el mundo interior (el cerebro y el corazón), y es más fuerte y todopoderosa.
Al contrario de los poetas epicúreos que centran su actividad en el goce y el placer, los estoicos aplican la resiliencia, la aceptación, y la serenidad del espíritu.
Mientras los estoicos prefieren el silencio, los epicúreos, que sufren del mal del hedonismo, optan por el ruido, la bulla y el escándalo (hoy en día, mediático).
En el mundo actual, hay más poetas epicúreos que estoicos.
En Colombia, hay tres poetas estoicos: La monja María Josefa del Castillo, Aurelio Arturo y Gonzalo Arango.
En la pasada Feria Internacional del libro de Bogotá, me encontré con un poeta estoico contemporáneo. Me refiero a Pedro Licona, quien es oriundo de Quibdó, en el Pacífico colombiano, y en la actualidad, vive en Neiva, Huila.
Licona tiene dos libros importantes, publicados por Caza de Libros Editores: Poesía de un inmigrante y Viaje a pie al Akasha.
El primero es una compilación de sus seis poemarios, publicados a lo largo de más de treinta años.
En Poesía de un inmigrante, podemos apreciar un hilo conductor, que nos lleva a pensar que Licona es un poeta estoico, que le rinde culto a la introspección, antes que al expresionismo poético.
“En este pueblo se guarecen los hombres olvidados /, El delirio llama al pan de cada día / Y los sumerge en los abismos del sueño”.
En otro poema, afirma:
“Hemos fallado mil veces / En todas las guerras /, En todas las propuestas que debilitan la humanidad”.
En el libro, Viaje a pie al Akasha, Pedro Licona hace un recorrido poético por las principales religiones de la India, y sus conceptos como el Brahaman, el Karma, el Samsara, y el Dharma.
Ante un mundo caótico, belicista y desenfrenado, Pedro Licona es el poeta de la levedad, la paz y la sabiduría.