El CSIC lidera por sexto año el ranking de patentes europeas en España con 55 solicitudes
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) vuelve a situarse como la institución española con mayor número de solicitudes de patentes europeas, reafirmando su papel clave en el ecosistema de innovación.
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha liderado por sexto año consecutivo el ranking de solicitudes de patentes europeas en España, según los últimos datos publicados por la Oficina Europea de Patentes (OEP).
La institución registró un total de 55 solicitudes en 2025, situándose nuevamente en la primera posición nacional por delante de empresas del sector privado.
Este resultado refuerza el papel del CSIC como principal motor público de investigación e innovación en España, en un contexto marcado por el crecimiento sostenido de la actividad patentadora en el país.
España consolida su crecimiento en innovación
El liderazgo del CSIC se enmarca en un escenario de incremento global de las solicitudes de patentes. En 2025, la OEP recibió más de 201.900 solicitudes, superando por primera vez la barrera de las 200.000 y confirmando la competitividad tecnológica de Europa.
En el caso de España, las solicitudes han experimentado un crecimiento superior al 43% desde 2016, lo que sitúa al país entre los que más han avanzado en la última década dentro del entorno europeo.
Actualmente, España ocupa el noveno puesto en la Unión Europea por volumen de solicitudes y el decimoquinto a nivel mundial, consolidando su posición dentro del ecosistema global de innovación.
Un referente en investigación y transferencia de conocimiento
El CSIC, adscrito al Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, es la mayor institución pública de investigación en España y una de las principales de Europa. Su actividad abarca múltiples disciplinas científicas y se orienta tanto a la generación de conocimiento como a su transferencia al tejido productivo.
Su liderazgo continuado en el ámbito de las patentes refleja la capacidad de sus equipos investigadores para transformar resultados científicos en aplicaciones con potencial industrial, contribuyendo así al desarrollo económico y tecnológico.
Este reconocimiento también pone de manifiesto la importancia de la colaboración entre centros públicos, universidades y empresas en la protección y explotación de la innovación, un factor clave para reforzar la competitividad del sistema científico español.