Desinformación sobre el eclipse solar del 12 de agosto

Los principales bulos sobre el eclipse solar de hoy: ni provoca enfermedades ni las gafas de sol protegen los ojos

Eclipse solar - ELG21
El eclipse solar del 12 de agosto ha generado numerosos bulos. Estas son las principales afirmaciones falsas sobre sus efectos en la salud y cómo observarlo con seguridad.

El eclipse solar total que atraviesa este 12 de agosto parte de España ha provocado una oleada de consejos, advertencias y afirmaciones sin respaldo científico en redes sociales. Frente a los bulos que atribuyen al fenómeno efectos extraordinarios sobre la salud, los alimentos o los animales, los organismos oficiales advierten de riesgos mucho más concretos: mirar directamente al Sol sin protección adecuada y los problemas derivados de los desplazamientos y las aglomeraciones.

No, el eclipse no provoca enfermedades ni altera la salud

Uno de los mensajes que reaparecen coincidiendo con los eclipses solares es que el fenómeno puede provocar enfermedades, alteraciones físicas extraordinarias o efectos nocivos sobre las personas simplemente por encontrarse al aire libre durante el eclipse.

No existe una evidencia que respalde estas afirmaciones. La evaluación de riesgos elaborada por la Secretaría de Estado de Sanidad señala que el fenómeno astronómico no implica por sí mismo riesgos directos para la salud. Los principales riesgos identificados están relacionados con una observación inadecuada del Sol, la movilidad, las aglomeraciones y las condiciones ambientales propias del verano.

Por tanto, estar en la calle durante el eclipse no es peligroso por el simple hecho de que se produzca el fenómeno.

Mirar al Sol sin protección sí puede provocar lesiones oculares

Este es uno de los pocos mensajes alarmistas que tiene una base real, aunque a menudo se difunde acompañado de recomendaciones incorrectas.

Mirar directamente al Sol durante las fases parciales de un eclipse puede provocar lesiones graves en los ojos. El Instituto Geográfico Nacional recomienda utilizar únicamente gafas específicas para la observación solar que cumplan la norma EN ISO 12312-2:2015 y que estén en perfecto estado.

Además, el IGN desaconseja expresamente utilizar métodos caseros como radiografías, gafas de sol convencionales, CD, cristales ahumados o filtros no certificados para prismáticos y telescopios.

Las gafas de sol normales no sirven para ver el eclipse

Otro de los bulos más peligrosos consiste en presentar unas gafas de sol convencionales como una protección suficiente para observar el eclipse.

No lo son. Las gafas de sol habituales no están diseñadas para permitir una observación directa del Sol durante un eclipse.

La protección recomendada son las gafas de eclipse certificadas con la norma correspondiente. El IGN señala además que deben cubrir todo el campo de visión y no presentar rayaduras ni desperfectos.

Tampoco sirven los trucos caseros con radiografías o CD

En redes sociales vuelven a circular recomendaciones basadas en utilizar radiografías, CD, cristales oscurecidos u otros materiales domésticos para mirar al Sol.

El problema es que que un material parezca oscuro no significa que bloquee de forma segura la radiación solar peligrosa.

Por eso, las autoridades astronómicas desaconsejan estos métodos y recomiendan utilizar exclusivamente filtros y gafas diseñados y certificados para la observación solar.

¿Hay que llevar las gafas durante todo el eclipse?

Aquí existe un matiz importante que también puede generar confusión.

Durante las fases parciales hay que utilizar protección homologada para mirar directamente al Sol. La única excepción es la fase de totalidad, cuando la Luna cubre completamente el disco solar.

El Instituto Geográfico Nacional indica que únicamente durante esa fase puede observarse el Sol sin protección. En cuanto reaparece cualquier parte del disco solar, las gafas deben volver a utilizarse.

Por ello, no es correcto afirmar simplemente que "hay que llevar las gafas durante todo el eclipse" ni tampoco que pueden quitarse cuando el Sol está parcialmente oculto.

El eclipse no hace que los alimentos se vuelvan peligrosos

También pueden aparecer mensajes que recomiendan no consumir determinados alimentos o bebidas durante el eclipse porque supuestamente la radiación o el oscurecimiento del cielo modificarían sus propiedades.

No hay respaldo científico para esta afirmación.

Las recomendaciones sanitarias oficiales elaboradas específicamente para el eclipse no identifican los alimentos como un riesgo derivado del fenómeno. Los riesgos sanitarios señalados se concentran en la observación solar, la movilidad, las aglomeraciones y las condiciones ambientales.

Los animales pueden cambiar su comportamiento, pero no hay una "catástrofe"

Durante un eclipse total pueden producirse cambios de comportamiento en algunos animales debido a la disminución repentina de la luz y al descenso temporal de la temperatura.

Eso no significa que el eclipse provoque enfermedades, ataques generalizados o alteraciones extraordinarias en los animales.

El oscurecimiento repentino puede modificar temporalmente determinadas rutinas relacionadas con los ciclos de luz, pero no existe base para convertir estos cambios naturales de comportamiento en predicciones apocalípticas.

Tampoco es cierto que el eclipse provoque un aumento extraordinario de la radiación solar

El eclipse no convierte al Sol en una fuente especial de radiación peligrosa.

El problema para la vista durante las fases parciales es que el Sol continúa siendo visible y mirar directamente hacia él puede dañar la retina. La protección debe utilizarse precisamente para evitar esa exposición directa.

La evaluación de Sanidad tampoco considera el fenómeno astronómico en sí mismo como un riesgo directo para la población.

El verdadero riesgo está en mirar al Sol sin protección

Frente a los mensajes alarmistas que circulan en redes sociales, las autoridades han identificado riesgos mucho más concretos.

La evaluación de riesgo de Sanidad apunta especialmente a una observación inadecuada del Sol, los picos de movilidad y las aglomeraciones, además de factores ambientales habituales en agosto, como las temperaturas elevadas.

El IGN recomienda planificar los desplazamientos, priorizar el transporte público cuando sea posible y seguir las indicaciones de las autoridades de tráfico y emergencias.

La regla más sencilla para disfrutar del eclipse

La mayoría de los bulos pueden desmontarse con una regla muy sencilla: el eclipse no necesita remedios especiales ni medidas extraordinarias para la salud, pero sí requiere una observación responsable.

No hay que mirar directamente al Sol durante las fases parciales, no sirven las gafas de sol convencionales ni los filtros caseros y solo debe retirarse la protección durante la totalidad. Cuando vuelva a aparecer cualquier parte del disco solar, hay que volver a colocarse las gafas homologadas.

El eclipse total del 12 de agosto es un acontecimiento astronómico excepcional para España. Disfrutarlo con seguridad pasa por seguir las recomendaciones de los organismos científicos y sanitarios y no dejarse llevar por los mensajes virales sin respaldo.