Yolanda Díaz afronta un otoño decisivo entre su candidatura a la OIT y el registro horario pendiente

Yolanda Díaz, durante un acto sobre discapacidad | Foto del Ministerio de trabajo
La vicepresidenta segunda retoma la actividad con la carrera por dirigir la OIT y el compromiso pendiente de reforzar el registro horario laboral

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, regresa a la actividad política tras el descanso estival con dos importantes frentes abiertos: su candidatura para dirigir la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y la aprobación del nuevo registro de jornada laboral, que su departamento se había comprometido a llevar al Consejo de Ministros antes del 31 de julio.

El calendario coloca a Díaz ante un otoño especialmente relevante. Las elecciones para elegir al próximo responsable de la OIT se celebrarán el 16 de noviembre, mientras que septiembre aparece marcado por la necesidad de retomar el refuerzo del control horario en las empresas después de que la medida quedara pendiente antes del verano.

La candidatura de la vicepresidenta segunda a la OIT llevaba meses circulando, aunque no fue confirmada oficialmente por su ministerio hasta que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, la hizo pública en julio.

La carrera de Yolanda Díaz para dirigir la OIT

Díaz afrontará una candidatura internacional en la que tendrá como rival al actual director de la OIT, Gilbert F. Houngbo, con quien la ministra venía manteniendo diferencias sobre el rumbo de este organismo de Naciones Unidas.

La elección está prevista para el próximo 16 de noviembre, aunque el nuevo mandato no comenzará hasta después del verano de 2027.

Ese calendario permitiría que, en caso de resultar elegida, Díaz pudiera continuar al frente del Ministerio de Trabajo hasta el final de la legislatura, incluso en el supuesto de que Pedro Sánchez no adelante las elecciones y estas terminen celebrándose en julio.

Entre los argumentos con los que llega a esta carrera se encuentran los actuales datos del mercado laboral español. El paro se encuentra en sus registros más bajos de hace casi dos décadas y la afiliación a la Seguridad Social supera el récord de 22 millones de ocupados.

También figura en su trayectoria la reforma laboral de 2021, acordada con sindicatos y patronal, que ha contribuido a reducir a la mitad las tasas de temporalidad en España.

Una trayectoria de más de seis años al frente de Trabajo

Yolanda Díaz ocupa el Ministerio de Trabajo desde enero de 2020. Apenas un año y tres meses después ascendió a la Vicepresidencia Segunda tras ser señalada para ese puesto por Pablo Iglesias.

Iglesias abandonó entonces la Vicepresidencia y el Ministerio de Derechos Sociales para concurrir a las elecciones autonómicas madrileñas frente a Isabel Díaz Ayuso. Posteriormente, la relación entre Díaz e Iglesias se fue deteriorando, con críticas especialmente duras del exlíder de Podemos hacia la vicepresidenta.

Díaz ya ha anunciado que no volverá a ser candidata de Sumar ni de la plataforma que pueda configurarse en el espacio político situado a la izquierda del PSOE.

Hasta el comienzo del descanso estival mantuvo una intensa agenda institucional, incluidos diferentes viajes internacionales de trabajo, mientras avanzaba la preparación de una de las medidas que ahora deberá recuperar: el nuevo control horario.

El registro de jornada, la gran tarea pendiente

El secretario de Estado de Trabajo, Joaquín Pérez Rey, había manifestado el compromiso de que el refuerzo del control horario en las empresas estaría aprobado antes de agosto.

Finalmente, la medida no llegó al Consejo de Ministros antes del parón estival y se convierte ahora en uno de los asuntos inmediatos para la titular de Trabajo.

El objetivo del nuevo sistema es combatir las horas extraordinarias que no son remuneradas ni compensadas, cifradas en más de 2,5 millones semanales.

La propuesta contempla que el registro horario sea digital e interoperable desde la Inspección de Trabajo, reforzando de esta manera el control de las jornadas realizadas en las empresas.

La demora ha provocado además la reacción de los sindicatos. CCOO y UGT han amenazado al conjunto del Gobierno con no suscribir nuevos acuerdos hasta que se resuelva esta cuestión, argumentando que no tiene sentido alcanzar pactos que posteriormente no llegan a materializarse.

Una pieza de la fallida reducción de jornada

El nuevo registro horario formaba parte de las tres grandes medidas incluidas en la ley destinada a reducir la jornada laboral desde las 40 hasta las 37,5 horas semanales.

La iniciativa fue tumbada hace un año en el Congreso con los votos de Junts, PP y Vox. Junto a la reducción de jornada y el nuevo registro horario, el proyecto incluía también la regulación del derecho a la desconexión digital.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre las distintas medidas. Tanto la reducción del tiempo máximo de trabajo como la desconexión digital implican modificar el Estatuto de los Trabajadores y, por tanto, necesitan ser aprobadas por el Congreso.

El refuerzo del registro de jornada no se encuentra en esa misma situación. Por ello, tras la derrota parlamentaria, Díaz decidió recuperar esta parte de la iniciativa de manera independiente.

Las objeciones al nuevo control horario

La tramitación tampoco ha estado exenta de dificultades. Durante la primavera, el Consejo de Estado emitió un informe muy crítico con la norma sobre el registro de jornada.

En ese documento se recogían numerosas reticencias planteadas por el Ministerio de Economía e incluso parte de las posiciones defendidas por la CEOE.

Las diferencias han llegado también al seno del propio Ejecutivo. Díaz ha mantenido discrepancias públicas con el vicepresidente primero, Carlos Cuerpo, que defiende endurecer el registro de jornada, pero introduciendo facilidades para determinados sectores y para empresas de menor tamaño.

La vicepresidenta segunda ha protagonizado igualmente numerosos enfrentamientos públicos con la patronal durante los últimos años.

La reducción de jornada y el despido tendrán que esperar

Otros proyectos defendidos por Díaz durante esta legislatura encuentran mayores obstáculos parlamentarios. Entre ellos están la reducción de la jornada laboral y la modificación del despido en España.

Junts, PP y Vox suman mayoría absoluta y pueden bloquear estas iniciativas, que cuentan además con el rechazo de la patronal.

La CEOE afrontará, por su parte, sus propias elecciones internas el próximo 1 de octubre. Hasta el momento, el único candidato anunciado es su actual presidente, Antonio Garamendi.

Díaz y Garamendi mantuvieron una mayor sintonía durante la pasada legislatura, pero esa relación ha dado paso en los últimos años a numerosos enfrentamientos públicos.

El comienzo del nuevo curso político deja así a la ministra de Trabajo ante un doble calendario. En el ámbito nacional deberá resolver el compromiso pendiente sobre el nuevo registro horario, mientras que en el internacional afrontará una carrera que culminará el 16 de noviembre y que puede llevarla a la dirección de la OIT.