Anna Golsa (Eurofirms): “La IA debe trabajar al servicio de las personas y no las personas al servicio de la tecnología”
La CEO de la primera multinacional española de gestión del talento reivindica un modelo humanista frente a la automatización, alerta sobre la falta de relevo generacional en España y defiende una selección basada en las capacidades y no en los sesgos.
En plena transformación del mercado laboral, con empresas obligadas a adaptarse a la irrupción de la inteligencia artificial, la escasez de determinados perfiles profesionales y un entorno económico cada vez más competitivo, el talento se ha convertido en uno de los principales activos estratégicos para cualquier organización. En ese escenario, la gestión de personas ha dejado de ser una cuestión puramente administrativa para situarse en el centro de las decisiones empresariales.
Desde esa visión analiza el presente y el futuro del empleo Anna Golsa, CEO de Eurofirms, durante su conversación con El Diario de Madrid en el marco del Madrid Leaders Forum que tuvo lugar el pasado mes.
Golsa lidera desde comienzos de este año la primera multinacional española de gestión del talento, una compañía de capital 100% nacional que opera en siete países y que prevé superar este ejercicio los 750 millones de euros de facturación. Frente a los grandes grupos internacionales del sector, reivindica un modelo empresarial apoyado en la cercanía, la dimensión social del empleo y una visión humanista de la tecnología.
La directiva defiende que la inteligencia artificial debe utilizarse para reducir tareas repetitivas y mejorar procesos, pero advierte del riesgo de perpetuar sesgos en la selección de personas si las compañías no supervisan adecuadamente los algoritmos. También pone el foco en uno de los grandes problemas estructurales de España: la desconexión entre formación y mercado laboral, especialmente entre los jóvenes.
A lo largo de esta entrevista, Golsa reflexiona sobre el futuro del trabajo, el papel de las empresas en la construcción de entornos laborales más sostenibles, la importancia de la flexibilidad y la necesidad de situar nuevamente a las personas en el centro de las organizaciones.
Eurofirms se ha consolidado como uno de los grandes referentes españoles en gestión del talento. ¿Qué representa hoy la compañía dentro del sector?
Eurofirms es la primera multinacional española de gestión del talento. Y me gusta recalcarlo porque muchas veces competimos con grandes gigantes internacionales que no son españoles. Somos una compañía de capital 100% nacional y eso también forma parte de nuestra identidad.
Actualmente estamos presentes en siete países y este año superaremos los 750 millones de euros de facturación. Además, seguimos consolidando diferentes líneas de negocio, siempre relacionadas con el talento y las necesidades de las empresas.
Trabajamos desde el staffing para perfiles menos cualificados hasta servicios de headhunting, formación, outsourcing o prevención de riesgos laborales. Todo gira alrededor del talento.
Y precisamente ahora, cuando cada vez hay más innovación y más tecnología disponible para todos, el gran elemento diferencial sigue siendo el capital humano. Las herramientas tecnológicas pueden ser similares para todas las compañías, pero las personas son lo que verdaderamente marca la diferencia.
“Las personas buscan propósito, estabilidad y sentirse reconocidas”
En ese contexto, las empresas especializadas en talento pasan a tener un papel todavía más estratégico para el futuro de las organizaciones.
Exactamente. Pero además queremos hacerlo desde una visión muy ligada al rol social de la empresa. Si trabajas únicamente pensando en el corto plazo, acabas limitándote a cubrir necesidades puntuales. Sin embargo, las personas buscan algo más. Buscan cierta visión de futuro, propósito, seguridad y un entorno en el que sentirse cómodas y reconocidas.
Por eso nosotros no intentamos simplemente cubrir vacantes. Lo que hacemos es analizar de forma holística las necesidades de nuestros clientes para conseguir que la persona que incorporamos tenga un impacto positivo a medio y largo plazo dentro de la organización.
Cada empresa necesita cosas distintas y cada profesional también.
Esa continuidad también implica acompañar tanto a las compañías como a los trabajadores.
Exacto. Ese rol social se desarrolla en ambas direcciones.
Por una parte, ayudamos a las empresas a reducir determinados costes invisibles o intangibles. Cuando reduces rotación, absentismo o fracasos durante los periodos de prueba, consigues equipos más motivados y productivos.
Y por otro lado está la dimensión social vinculada a los candidatos y futuros trabajadores. Encontrar un empleo adecuado permite a las personas construir un proyecto de vida, alquilar una vivienda, comprar, formar una familia o tener estabilidad.
Además, en España seguimos teniendo tasas de desempleo estructural muy elevadas en determinados segmentos de edad.
“La IA debe ayudarnos a escuchar mejor a las personas”
¿Qué papel juega actualmente la tecnología y, especialmente, la inteligencia artificial dentro de los procesos de selección y gestión del talento?
La tecnología siempre ha tenido un papel muy importante en este sector. Los ATS, que son los softwares de selección, llevan muchos años trabajando con tecnologías avanzadas, ya sea machine learning u otros sistemas automatizados. Pero creo que en esta nueva era debemos exigirle algo muy claro a la inteligencia artificial: que trabaje al servicio de las personas y no las personas al servicio de la tecnología.
La IA tiene que encargarse de aquellas tareas que a nosotros se nos dan peor, como los procesos repetitivos, los grandes cálculos o determinadas automatizaciones. Eso debería permitir que las personas dediquemos más tiempo a aquello donde realmente aportamos valor: la escucha, la empatía, la creatividad o el conocimiento profundo del candidato.
Porque un currículum nunca refleja completamente quién es una persona. A veces detrás de una trayectoria profesional hay capacidades, experiencias o valores que no aparecen escritos, y ahí el factor humano sigue siendo fundamental.
En los últimos años se ha debatido mucho sobre los sesgos ocultos de la inteligencia artificial en los procesos de selección. ¿Cómo afronta Eurofirms esa cuestión?
Es cierto que existe ese riesgo. Los ATS tradicionales pueden llegar a descartar automáticamente hasta el 75% de los currículums. Y eso ocurre porque los algoritmos se alimentan de información y datos creados previamente por personas que también tienen sesgos.
Nosotros llevamos aproximadamente dos años trabajando junto a Telefónica Tech en un proyecto de matching con inteligencia artificial precisamente para intentar acercarnos a un modelo de “sesgo cero”. Es verdad que probablemente el sesgo cero absoluto sea algo utópico, pero sí creemos que debemos trabajar para minimizarlo al máximo.
En nuestro caso, además, tenemos una responsabilidad especial porque contamos con una fundación centrada en la inclusión laboral de personas con discapacidad y porque somos una empresa diversa e inclusiva.
Si no corregimos esos sesgos, acabamos perdiendo talento. Y realmente talento existe. El reto está en saber encontrarlo y posicionarlo correctamente.
“España tiene un problema evidente de conexión entre formación y empleo”
Eurofirms opera en distintos mercados internacionales. ¿Cómo observa la situación española respecto a otros países europeos en materia de empleo y empleabilidad?
Si nos comparamos con otros países europeos similares, como Alemania o Francia, España tiene algunos riesgos incluso más acusados en términos demográficos. Nuestra pirámide poblacional está más invertida y existe un problema evidente de relevo generacional.
Hay pocos jóvenes, pero al mismo tiempo la tasa de desempleo juvenil sigue siendo mucho más alta que la de otros grupos de edad. Eso demuestra claramente que existe un problema de conexión entre la formación y las necesidades reales del mercado laboral. Creo que aquí hay una responsabilidad colectiva de país.
Desde el sistema educativo hasta las políticas públicas y las propias empresas debemos ser capaces de comunicar mejor qué ofrecemos a los candidatos y qué oportunidades reales existen. Y también debemos eliminar sesgos relacionados con la edad, la discapacidad o cualquier otra circunstancia para poder maximizar toda nuestra capacidad de empleo.
¿Qué aspectos considera prioritarios para mejorar el mercado laboral español en los próximos años?
España todavía tiene una asignatura pendiente en cuestiones como formación, flexibilidad, conciliación, jornadas laborales o beneficios para los trabajadores. Las nuevas generaciones buscan muchas más cosas además del salario. Buscan flexibilidad, propósito, equilibrio y posibilidades de desarrollo.
Por eso nosotros trabajamos acompañando a empresas y profesionales en distintos ámbitos. Lo hacemos desde la parte formativa, tanto con jóvenes como con perfiles senior; también ayudando a las compañías en cuestiones como el onboarding, la captación o la fidelización del talento; y también desde la acción social.
Todo eso tiene un impacto directo en la reducción del burnout, de las bajas laborales y de otros costes sociales y económicos. Y al final eso beneficia no solo a las empresas, sino también al conjunto del país.
“La discapacidad no define la capacidad de una persona”
Eurofirms también impulsa una importante labor social a través de su fundación. ¿Qué papel ocupa dentro de la compañía?
Tenemos una fundación que trabaja para incorporar personas con discapacidad al mercado laboral, pero no desde un enfoque basado únicamente en cuotas. Nuestra filosofía es entender que el talento está en todas partes. Una persona puede tener una discapacidad visible o invisible y eso no tiene nada que ver con su capacidad profesional.
A veces seguimos demasiado focalizados en la discapacidad cuando lo importante realmente es observar la capacidad. Tenemos ejemplos muy claros dentro de la fundación. Uno de ellos es Rosana Camprubí, embajadora Eurofirms Foundation y que es campeona de España de baile deportivo y completamente sorda.
Probablemente un sistema automatizado nunca habría seleccionado su currículum, pero su talento y sus capacidades son extraordinarias. Ese es precisamente el cambio de enfoque que intentamos impulsar: dejar de mirar primero las limitaciones y empezar a mirar el potencial de las personas.
Pese a todos esos desafíos, ¿mantiene una visión optimista sobre el futuro del empleo en España?
Siempre. Somos optimistas y además profundamente humanistas. Cuando sitúas a las personas en el centro, siempre acabas viendo el vaso medio lleno. España tiene muchísimo potencial. A veces lo que nos falta es creérnoslo más.
Pero tenemos capacidad, talento y empresas preparadas para competir a nivel internacional. Lo importante ahora es construir entornos laborales más sostenibles, inclusivos y humanos.
Porque el futuro del trabajo no dependerá únicamente de la tecnología, sino de cómo decidamos utilizarla para mejorar la vida de las personas.