La crisis en Oriente Próximo frena el optimismo de la mediana empresa española en ingresos y empleo
El impacto de la guerra en Irán obliga a las empresas medianas a rebajar sus expectativas de negocio, según el informe 'International Business Report' de Grant Thornton. El 49% de estas empresas prevé una subida de precios en 2027 ante el encarecimiento de las materias primas.
Las empresas de tamaño mediano en España, el denominado "segmento middle-market", han recortado de forma notable sus previsiones de crecimiento en facturación y contratación para los próximos meses debido al impacto directo de la guerra en Irán y la escalada de tensión en Oriente Próximo.
Así lo constata la nueva edición del estudio ‘International Business Report’ (IBR), difundido hoy por la consultora Grant Thornton. El informe, elaborado sobre una muestra de más de 400 encuestas a directivos nacionales y 5.000 a escala global, constata cómo el optimismo macroeconómico generalizado que se respiraba a finales de 2025 ha dado paso a una estrategia de cautela y contención de costes en la gestión corporativa.
El coste de los suministros y la geopolítica reactivan la incertidumbre
De acuerdo con los datos recopilados en el informe, el encarecimiento de las materias primas se consolida como el principal cuello de botella para el desarrollo del negocio. Esta partida preocupa ya al 46,1% de los directivos en España, un temor que se eleva al 42,1% en la media de la Unión Europea y escala hasta el 51,3% en el plano internacional.
Este repunte viene espoleado por el regreso de las tensiones geopolíticas a las agendas de los comités de dirección, un factor que afecta al 50,9% de los empresarios a nivel mundial y que en España ha escalado más de tres puntos en apenas un trimestre, situándose en el 43,3%. Como consecuencia directa de este escenario de volatilidad, la confianza en la evolución de la economía sufre un severo revés: el optimismo de los empresarios españoles decae cuatro puntos básicos, replegándose hasta el 58%, mientras que la media global cae más de cinco puntos hasta el 68,4%.
Recorte generalizado en plantillas, rentabilidad y salarios
La pérdida de confianza macroeconómica se ha trasladado de forma simétrica a las métricas internas y previsiones de las propias organizaciones para este ejercicio, obligando al segmento intermedio de la economía española a ejecutar una revisión a la baja en todas sus variables de crecimiento. Por lo que respecta a la facturación, la expectativa de aumentar los ingresos netos se ha reducido del 61,6% al 56,7%. En una línea muy similar, las proyecciones destinadas a mejorar los márgenes de rentabilidad y los beneficios han caído del 57,6% al 51,8%.
Esta corriente de prudencia también ha impactado de lleno en el mercado laboral, donde la previsión de ampliar las plantillas con nuevas contrataciones ha descendido del 51% al 44,9%. Finalmente, el poder adquisitivo de los trabajadores se ha visto afectado por este reajuste, ya que los planes de los directivos para aplicar incrementos salariales por encima del Índice de Precios de Consumo se han recortado del 20% al 14,7%.
Oleada inflacionista y frenazo al sector exterior
Para mitigar el impacto del encarecimiento de los costes de producción, casi la mitad de las medianas empresas españolas (49%) reconoce abiertamente que se verá obligada a elevar sus precios de venta al público durante los próximos 12 meses. Esta estrategia defensiva coincide en el tiempo con un enfriamiento del consumo; de hecho, el 39,2% de los directivos nacionales ya descuenta un frenazo de la demanda en el corto plazo, una percepción en línea con el 38,4% registrado en la eurozona. En este sentido, servicios de estudios como Funcas ya han alertado de que el encarecimiento de los carburantes, la electricidad y los alimentos frescos, que copan el 15% de la cesta de la compra, está detrás de esta nueva oleada inflacionista.
Por último, el estudio de Grant Thornton detecta síntomas de agotamiento en la internacionalización de las corporaciones. Las expectativas del middle-market español de incrementar sus ventas en los mercados exteriores caen dos puntos, situándose en el 41,2%. Más drástico es el repliegue en las estrategias de diversificación geográfica: la previsión de abrir mercado en nuevos países se desploma hasta el 34%, firmando el peor registro histórico de toda la serie del indicador.