Las razones de USO para exigir un nuevo IPC ante la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores
El sindicato USO alerta de que la inflación se está volviendo estructural en España tras situarse la tasa subyacente en el 3% durante el mes de mayo. Con el IPC general estabilizado en el 3,2% y la subida salarial media por convenio estancada en el 3%, los trabajadores continúan perdiendo poder adquisitivo real frente a la cesta básica.
A pesar de que el Índice de Precios de Consumo (IPC) general se estabilizó en mayo en una tasa interanual del 3,2%, la Unión Sindical Obrera (USO) ha advertido de que la el problema ahora se encuentra en la inflación subyacente. Este indicador, que excluye los alimentos no elaborados y los productos energéticos, ha repuntado hasta el 3% tras un año de incrementos sostenidos, lo que amenaza con consolidar una inflación de carácter estructural muy difícil de rebajar a corto plazo.
Esta resistencia a la baja de los preciosCORE condena a las economías domésticas a seguir perdiendo capacidad de compra frente a las actuales revisiones salariales. El diferencial exterior tampoco arroja datos optimistas: el IPC armonizado, utilizado para la comparación homogénea con la eurozona, se situó en el 3,6%, cuatro décimas por encima de la media comunitaria, una brecha que España mantiene de forma ininterrumpida desde hace un año.
El transporte y la alimentación ahogan la cesta básica
El análisis pormenorizado de los componentes del gasto revela que las partidas de primera necesidad siguen liderando la presión sobre los consumidores. El transporte se consolida como el grupo básico más inflacionista con una subida interanual del 7,4%, empujado con especial fuerza por el encarecimiento del transporte aéreo.
Por su parte, los alimentos registraron un incremento del 2,2% en mayo. Desde USO matizan que, aunque la estadística oficial se interprete de forma favorable argumentando que los alimentos subieron menos que en el mismo mes de 2025, la realidad material es que el coste de la alimentación sigue acumulando tasas alza sobre precios que ya eran históricamente elevados.
Exigencia de un "nuevo IPC" en la negociación colectiva
Ante este escenario, la subida salarial media pactada en los convenios colectivos se ha contraído en comparación con ejercicios anteriores, situándose en un promedio del 3% y quedando, por tanto, por debajo del IPC general. El secretario general de USO, Joaquín Pérez, ha remarcado que los incrementos de los últimos años han sido insuficientes para compensar el coste real de la vida. Por ello, el sindicato reclama un cambio de estrategia en la negociación colectiva: "Queremos retomar una subida automática ligada al IPC en los convenios, pero con un nuevo IPC, el que contemple únicamente la cesta más básica, con alimentos, vivienda y transporte".
Asimismo, Pérez ha vinculado las tensiones inflacionistas globales con el impacto geopolítico internacional, señalando que la guerra de Irán está siendo utilizada como "excusa" por los mercados y las multinacionales opacas para engrosar sus márgenes de beneficio. Ante esta coyuntura, el líder sindical ha lanzado un aviso a las autoridades comunitarias y estatales sobre la soberanía tecnológica y productiva: "Hemos dejado durante mucho tiempo que otros fabriquen por nosotros, que otros lideren la innovación. La investigación y la producción de valor en nuestro territorio es fundamental para controlar precios y para mejorar la calidad del empleo".