Las comunidades autónomas podrían triplicar su gasto en intereses de la deuda hasta 2029, según FEDEA
El gasto de las comunidades autónomas destinado a pagar los intereses de su deuda podría superar los 11.500 millones de euros en 2029, más del triple que en 2022, según una estimación elaborada por Manuel Díaz y Carmen Marín para FEDEA. El estudio calcula que este desembolso pasaría de los 3.608 millones registrados en 2022 a 11.528 millones dentro de tres años, en un escenario que los propios autores califican de optimista.
El gasto en intereses crecería hasta los 11.528 millones
El trabajo de FEDEA analiza la evolución prevista del gasto autonómico en intereses entre 2022 y 2029 y sitúa el principal incremento en los próximos años.
Según sus estimaciones, las comunidades autónomas pasarían de dedicar 3.608 millones de euros al pago de intereses en 2022 a 11.528 millones en 2029. Esto supone multiplicar por más de tres los recursos destinados a atender el coste financiero de la deuda autonómica.
Los autores señalan dos factores principales detrás de esta evolución: el aumento de los tipos de interés al que se enfrentan las haciendas regionales y el elevado volumen acumulado de deuda pública.
FEDEA utiliza un escenario que considera optimista
La estimación parte de las previsiones de déficit de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), que los investigadores consideran "bastante conservadoras".
El escenario contempla un déficit autonómico del 0,1% del PIB en 2026, equilibrio presupuestario en 2027 y un superávit del 0,1% en 2028 y 2029.
Para la evolución económica, el estudio utiliza las previsiones de crecimiento del PIB del Gobierno, que contemplan tasas superiores al 4% durante el periodo 2026-2029.
Los investigadores advierten de que, pese a estas hipótesis favorables, el gasto financiero de las autonomías seguiría aumentando de manera significativa.
Los nuevos tipos de interés presionan las cuentas regionales
Para calcular el coste de las nuevas emisiones de deuda y de las operaciones de refinanciación, el estudio toma como referencia los datos del Tesoro.
En concreto, para las nuevas emisiones se utiliza un tipo del 3% correspondiente al bono soberano español a cinco-siete años en junio de 2026.
Para las refinanciaciones de los vencimientos de deuda, FEDEA aplica un diferencial medio respecto a ese bono registrado entre 2017 y 2024, situado en el 1,9% en los supuestos empleados en la simulación.
El escenario mantiene estos niveles de tipos de interés durante todo el periodo analizado debido al contexto de incertidumbre internacional.
El tipo medio de la deuda autonómica subiría hasta el 3,3%
El estudio también calcula la evolución del tipo medio de la deuda pública de las comunidades autónomas, definido como el resultado de dividir el pago anual de intereses entre el stock de deuda pública al cierre de cada ejercicio.
En 2022, este tipo medio se situó en el 1,1%. De acuerdo con la simulación de FEDEA, aumentaría progresivamente hasta alcanzar el 3,3% en 2029.
La subida refleja el impacto que tienen las condiciones de financiación sobre unas administraciones que acumulan un elevado volumen de deuda y que deben refinanciar parte de sus vencimientos.
FEDEA pide prudencia ante las políticas fiscales expansivas
Ante este escenario, los autores consideran que las comunidades autónomas deberían actuar con especial prudencia a la hora de plantear políticas fiscales expansivas tanto a corto plazo como durante los próximos años.
El estudio advierte de que reducciones significativas de la presión fiscal o programas de gasto con una rentabilidad social limitada podrían comprometer la sostenibilidad de las finanzas públicas regionales.
La advertencia cobra especial relevancia en un contexto en el que el coste de financiación de las comunidades autónomas puede seguir aumentando y absorber una cantidad creciente de recursos presupuestarios.
Una factura financiera que condicionará los presupuestos autonómicos
La evolución prevista por FEDEA implica que una parte cada vez mayor de los recursos de las comunidades podría tener que destinarse al pago de intereses, reduciendo el margen disponible para otras políticas públicas.
El escenario planteado no constituye una previsión cerrada, sino una simulación basada en las hipótesis económicas y financieras utilizadas por los investigadores. La evolución definitiva dependerá, entre otros factores, del comportamiento de los tipos de interés, del crecimiento económico, del déficit y de las necesidades de financiación de cada comunidad.