Hacienda

Los destinos en el extranjero de cuatro altos cargos de Hacienda abren la polémica por sus sueldos y su etapa en la Agencia Tributaria

José Ramón Riera
Los nombramientos de cuatro altos cargos de Hacienda en destinos internacionales abren dudas sobre sus retribuciones y los criterios de selección

Los nombramientos de cuatro altos cargos vinculados a la Agencia Tributaria para ocupar puestos en el extranjero han abierto una controversia sobre las condiciones económicas de esos destinos y sobre la relación que pudiera existir entre las nuevas responsabilidades y su anterior etapa dentro de la Administración tributaria.

La información aportada señala los nombres de Virginia Muñoz, Manuel Trillo, José Luis Martínez Serrano y Ricardo Álvarez, destinados respectivamente a Washington, Ginebra, Panamá y Bruselas.

La cuestión ha adquirido especial relevancia por las retribuciones atribuidas a determinados destinos. Según la información difundida, los salarios asociados podrían alcanzar en algunos casos cifras de hasta 25.000 euros mensuales.

El economista José Ramón Riera ha llevado estas designaciones al centro de la polémica al vincularlas directamente con la actuación anterior de estos responsables en la Agencia Tributaria. En su intervención llega a afirmar: “No se investiga a Zapatero y quienes no lo hacen encima reciben premios de 25.000 euros al mes”.

Sin embargo, una cosa son los nombramientos y las condiciones económicas que se atribuyen a los puestos y otra distinta establecer que esos destinos constituyan una recompensa por decisiones adoptadas previamente. La información aportada no acredita por sí misma una relación causal entre ambos hechos, por lo que esa vinculación debe presentarse como la acusación o interpretación planteada por Riera y por las informaciones citadas.

Cuatro nombramientos que desatan la controversia

Según la información facilitada, Virginia Muñoz ha sido nombrada consejera de Finanzas en Washington, mientras que Manuel Trillo ha obtenido destino en Ginebra. A ellos se añaden José Luis Martínez Serrano, con destino en Panamá, y Ricardo Álvarez, en Bruselas.

Riera destaca que se trata de cuatro personas que han ocupado responsabilidades dentro de la Agencia Tributaria y pone especialmente el foco sobre las condiciones económicas que acompañarían a sus nuevos puestos.

Cuatro altos cargos de la Agencia Tributaria con nombres y apellidos”, señala el economista durante su intervención, antes de enumerar los diferentes destinos internacionales.

La cifra que centra buena parte de sus críticas es la de 25.000 euros mensuales, que presenta como referencia de las remuneraciones que podrían percibirse en estos puestos en el extranjero.

Tomando esa cantidad como hipótesis para los cuatro nombramientos, Riera realiza también un cálculo anual y sostiene que supondrían 300.000 euros por persona y 1,2 millones para los cuatro.

Se trata, no obstante, de un cálculo construido sobre la cifra mensual utilizada por el propio economista. La información proporcionada habla de retribuciones que podrían alcanzar hasta 25.000 euros mensuales en determinados destinos, por lo que no permite concluir que los cuatro vayan a percibir exactamente esa cantidad.

Riera vincula los destinos con la ausencia de investigaciones

El aspecto más controvertido de la denuncia no se encuentra únicamente en los salarios, sino en la interpretación que realiza José Ramón Riera sobre los motivos de los nombramientos.

El economista sostiene directamente que estos responsables habrían sido premiados por no investigar al expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero.

Esto es como paga el César a quienes le han servido”, afirma Riera, quien mantiene durante su intervención que los destinos internacionales supondrían una recompensa para quienes anteriormente ocuparon puestos de responsabilidad en la Agencia Tributaria.

La información aportada también señala que una publicación de El Debate relaciona a estos responsables con una etapa de la Agencia Tributaria en la que, según esa investigación periodística, no se habría ordenado investigar fiscalmente a José Luis Rodríguez Zapatero ni a David Sánchez, hermano del presidente del Gobierno.

Riera convierte esa circunstancia en el eje central de su denuncia y afirma que los nuevos puestos permitirán además a los afectados trabajar en destinos internacionales con unas condiciones económicas considerablemente superiores.

Los nombramientos no prueban por sí mismos que exista una recompensa

La existencia de los nuevos destinos y la interpretación sobre las razones que habrían conducido hasta ellos deben diferenciarse.

Que cuatro responsables vinculados a la Agencia Tributaria hayan obtenido puestos en el extranjero no demuestra por sí mismo que esos nombramientos sean una recompensa por no haber investigado a determinadas personas.

Para establecer una relación de esa naturaleza sería necesario acreditar que las decisiones adoptadas anteriormente dentro de la Agencia Tributaria estuvieron condicionadas y que posteriormente los destinos fueron concedidos como contraprestación.

La información proporcionada no aporta esa prueba, aunque sí plantea interrogantes sobre los criterios empleados para efectuar los nombramientos y sobre las condiciones económicas concretas de cada puesto.

Precisamente por tratarse de responsables vinculados a una institución con amplias competencias para comprobar ingresos, patrimonio y operaciones económicas de los contribuyentes, la controversia pone el foco sobre la transparencia que debe acompañar a los procesos de selección y designación de sus altos cargos.

La cifra de 25.000 euros, en el centro de las críticas

José Ramón Riera insiste especialmente en las remuneraciones. El economista sostiene que los nuevos destinos permitirían a los responsables afectados multiplicar considerablemente sus ingresos respecto a los salarios que percibían anteriormente.

¿Quién paga a estos tipos? Usted y yo”, afirma durante su intervención al cuestionar el coste que representarían estos puestos.

Riera considera que las designaciones resultan especialmente graves por la responsabilidad previa de sus protagonistas dentro de la Agencia Tributaria y reclama responsabilidades por las decisiones que pudieran haberse tomado durante aquella etapa.

El economista endurece su crítica al afirmar que “no puede ser que Roma pague a sus vasallos con embajadas”, una frase con la que resume su interpretación de los nombramientos.

Sus afirmaciones constituyen una acusación política y personal sobre las motivaciones de esas designaciones. Con la información facilitada no puede darse por demostrado que los destinos respondan a un premio por no investigar a Zapatero, ni que exista una contraprestación entre unas decisiones y otras.

Transparencia sobre los criterios y las retribuciones

La polémica deja así dos cuestiones diferenciadas. Por una parte están los nombramientos para Washington, Ginebra, Panamá y Bruselas y las condiciones económicas atribuidas a esos puestos. Por otra, la tesis defendida por Riera acerca de las razones que explicarían esas designaciones.

Conocer con exactitud cuánto percibirá cada uno de los altos cargos, qué conceptos integran esas remuneraciones y cuáles han sido los criterios utilizados para adjudicar los destinos permitiría despejar parte de las dudas planteadas.

La independencia de la Agencia Tributaria adquiere una relevancia especial precisamente por su capacidad para investigar la situación fiscal de ciudadanos, empresas y responsables públicos.

Riera resume su denuncia con una acusación contundente: “No se investiga a Zapatero y quienes no lo hacen encima reciben premios de 25.000 euros al mes”. Pero esa afirmación representa su interpretación de los acontecimientos y no queda acreditada como hecho por la información proporcionada.

El debate queda, por tanto, centrado en unos nombramientos y unas retribuciones que han suscitado interrogantes y en la necesidad de diferenciar entre los hechos conocidos y las acusaciones sobre las motivaciones que estarían detrás de ellos.