SMI

El salario mínimo se consolida como el sueldo más frecuente en España y amplía su influencia sobre uno de cada cuatro trabajadores

Dinero - Foto de Pezibear de Pixabay (Canva)
El salario mínimo alcanza los 1.221 euros y se convierte en la referencia salarial más extendida del mercado laboral español

El Salario Mínimo Interprofesional (SMI) se ha convertido en una de las referencias centrales del mercado laboral español. Con una cuantía fijada en 1.221 euros brutos mensuales en 14 pagas durante 2026, su influencia alcanza ya a una parte significativa de los trabajadores y modifica de forma creciente la estructura salarial del país.

Así lo recoge un estudio elaborado por la Fundación Civismo, que analiza el impacto económico del salario mínimo entre 2020 y 2026 y concluye que su peso en el mercado laboral se ha incrementado de forma notable durante los últimos años.

Un incremento del 66 % desde 2018

La evolución del SMI ha sido especialmente intensa desde 2018. En ese periodo, la cuantía ha pasado de 735,9 euros mensuales a 1.221 euros en 2026, lo que supone un incremento acumulado del 66 %.

Según el informe, este crecimiento ha provocado una ampliación significativa de la cobertura del salario mínimo dentro del mercado laboral. Mientras que en 2018 únicamente el 3,5 % de los trabajadores percibía ingresos equivalentes al 100 % del SMI, la cifra ascendió al 7,4 % en 2023 y alcanzó el 12,7 % en 2024.

En la práctica, esto supone que uno de cada ocho trabajadores se sitúa actualmente en torno al salario mínimo.

El SMI extiende su influencia sobre los salarios

El análisis señala además que el impacto del salario mínimo va más allá de quienes perciben exactamente esa cuantía.

Según los datos recogidos, el 22,8 % de los afiliados recibe salarios situados hasta un 25 % por encima del SMI. Esto implica que casi uno de cada cuatro trabajadores se encuentra en una franja salarial directamente condicionada por las futuras decisiones relacionadas con el salario mínimo.

La Fundación Civismo considera que esta situación refleja una creciente penetración del SMI en la estructura salarial española, dejando de ser únicamente una referencia de entrada al mercado laboral para convertirse en un elemento determinante en la formación de salarios.

Menor distancia entre los salarios más bajos

El estudio también detecta una mayor concentración de los salarios en los niveles inferiores de la distribución salarial.

Los datos utilizados muestran que entre 2018 y 2023 el primer decil salarial registró una mejora real del 13,5 %, mientras que el segundo aumentó un 3,7 %. En el resto de los niveles salariales los incrementos fueron inferiores al 2 %.

Como consecuencia, se ha reducido la distancia entre los salarios más bajos y los inmediatamente superiores. El informe identifica un proceso de compresión salarial que afecta a diferentes categorías profesionales y que alcanza también a trabajadores con niveles de formación medios y altos.

Jóvenes, mujeres y extranjeros, los colectivos más afectados

Aunque la incidencia continúa siendo mayor entre los jóvenes, el fenómeno se extiende cada vez más a otros grupos de edad.

Entre los trabajadores de 16 a 25 años, la incidencia alcanza el 19,5 %. Además, el informe detecta incrementos en los grupos de edad intermedios. En el tramo de 26 a 35 años, la intensidad del SMI pasó del 3,9 % al 5,2 %, mientras que entre los trabajadores de 36 a 45 años prácticamente se duplicó.

Las mujeres presentan también una mayor exposición. Representan el 61 % de los beneficiarios potenciales del salario mínimo y la incidencia alcanza el 12,4 % entre las asalariadas frente al 6,3 % de los hombres.

Por su parte, los trabajadores extranjeros registran una incidencia del 15,2 % en 2026, frente al 8,2 % observado en 2023.

Impacto sobre el empleo y las empresas

La Fundación Civismo sitúa también el foco en los posibles efectos del salario mínimo sobre el empleo.

Según sus estimaciones, las sucesivas subidas acumuladas en los últimos años podrían haber contribuido a la destrucción o no creación de hasta 174.000 puestos de trabajo.

El estudio señala que el principal mecanismo de ajuste no se produce mediante despidos masivos, sino a través de una menor creación de empleo, una reducción de contrataciones y una menor renovación de contratos temporales.

Los datos indican que el 21 % de las empresas reconoce haber reducido contrataciones como consecuencia de las subidas del SMI. En aquellas compañías donde más de la mitad de la plantilla percibe el salario mínimo, el porcentaje asciende al 43 %.

Las microempresas, entre las más afectadas

El informe destaca especialmente la situación de las microempresas.

Según la investigación, cada trabajador afectado por el salario mínimo supone para las empresas un sobrecoste acumulado de 6.791 euros anuales desde 2018, incluyendo salarios y cotizaciones sociales.

Además, se señala que en los últimos cinco años han desaparecido más de 23.000 microempresas, mientras que el empleo asalariado en las grandes compañías creció un 27,8 % durante el mismo periodo.

En los negocios con menos de diez empleados, la probabilidad de que un trabajador continúe empleado tras las subidas del SMI es 5,1 puntos inferior respecto a empresas no afectadas.

España y el debate entre salarios y productividad

El estudio incorpora también una comparación con la productividad.

Según sus datos, España mantiene una productividad por hora trabajada un 14 % inferior a la media de la Unión Europea, mientras que el salario mínimo español, medido en términos de poder adquisitivo, supera en más de un 10 % la media comunitaria entre los países que cuentan con esta figura.

Para la Fundación Civismo, esta diferencia constituye uno de los principales desafíos a medio plazo, ya que los costes salariales continúan aumentando mientras la productividad permanece prácticamente estancada.

El informe concluye que las subidas del salario mínimo han mejorado los ingresos de los trabajadores situados en la base de la escala salarial, pero también han ampliado significativamente su influencia sobre el conjunto del mercado laboral. Como resultado, el SMI ha pasado de ser una referencia marginal a convertirse en un elemento central de la estructura salarial española, con efectos sobre el empleo, la contratación, la actividad empresarial y la productividad.