Ceuta recupera parcialmente la normalidad mientras el Gobierno mantiene activado el dispositivo tras la mayor crisis migratoria de su historia
Interior asegura que la situación está "prácticamente revertida", aunque no da por cerrada la crisis; el despliegue policial y militar continuará mientras se evalúan las causas de la entrada masiva de hasta 60.000 personas.
La ciudad autónoma de Ceuta comienza a recuperar la normalidad dos días después de la mayor crisis migratoria registrada en su historia reciente. El Ministerio del Interior sostiene que la situación se encuentra "prácticamente revertida" tras la entrada masiva de entre 50.000 y 60.000 personas desde Marruecos el pasado 30 de julio, aunque el Gobierno insiste en que el operativo extraordinario seguirá activo hasta que desaparezca cualquier riesgo de nuevos intentos de acceso irregular.
El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, trasladó este sábado ese mensaje durante su visita a Ceuta, donde mantuvo una reunión con el delegado del Gobierno, Miguel Ángel Pérez, y con responsables de la Policía Nacional, la Guardia Civil y las Fuerzas Armadas para analizar la evolución del dispositivo desplegado en la ciudad.
Pese a la mejora de la situación sobre el terreno, el titular de Interior evitó dar la crisis por concluida y subrayó que el Ejecutivo realizará una evaluación completa de lo sucedido junto a las autoridades marroquíes una vez finalice definitivamente la emergencia.
Al menos 67 fallecidos durante la crisis
La comparecencia comenzó con un recuerdo a las víctimas mortales de una de las mayores tragedias migratorias vividas en la frontera sur española.
Según el balance facilitado por el Ministerio del Interior, al menos 67 personas han perdido la vida durante los intentos de alcanzar Ceuta por vía marítima, un episodio que el Gobierno atribuye a la actuación de las redes de tráfico de personas que aprovecharon la vulnerabilidad de miles de migrantes.
Las estimaciones oficiales sitúan entre 50.000 y 60.000 las personas que lograron acceder a territorio español durante la jornada del 30 de julio. Interior sostiene que la inmensa mayoría ya ha abandonado la ciudad tras los retornos efectuados en las últimas horas, lo que ha permitido reducir de forma significativa la presión sobre los servicios públicos y los dispositivos de seguridad.
El Gobierno mantiene el despliegue extraordinario
Aunque el Ejecutivo considera que la situación ha mejorado sustancialmente, el operativo continuará activo.
Policía Nacional, Guardia Civil y Fuerzas Armadas permanecerán desplegadas en Ceuta durante el tiempo que sea necesario para garantizar el control de la frontera y responder con rapidez si se produjeran nuevos intentos de entrada.
Grande-Marlaska defendió que la capacidad de reacción de las administraciones permitió revertir una situación "extraordinariamente compleja" en menos de 48 horas, si bien reconoció que todavía no puede hablarse de una vuelta completa a la normalidad previa al inicio de la crisis.
España instala una nueva barrera marítima
Entre las primeras medidas adoptadas tras los acontecimientos figura la instalación de un nuevo sistema físico de contención en la frontera marítima del Tarajal.
Durante la madrugada comenzaron los trabajos para desplegar una barrera neumática acompañada por una línea inicial de boyas, dejando un canal intermedio, con el objetivo de adaptar el dispositivo fronterizo a la sentencia dictada por el Tribunal Supremo el pasado 8 de julio.
La resolución judicial establecía que los rechazos en frontera requieren la existencia de un elemento físico de contención previamente superado por quienes intentan acceder al territorio nacional, motivo por el que el Gobierno ha acelerado la instalación de este nuevo sistema.
Interior insiste en que la entrada irregular no permitirá regularizaciones
El Ministerio del Interior quiso lanzar también un mensaje dirigido a quienes puedan plantearse utilizar esta vía para acceder a España.
Grande-Marlaska afirmó que quienes entraron de forma irregular en Ceuta "no tienen ninguna opción de regularización", defendiendo que el rápido retorno de la mayoría de las personas que accedieron constituye la mejor prueba de que la entrada irregular no ofrece ventajas administrativas posteriores.
El ministro insistió en que España mantiene su compromiso con el derecho internacional y con la protección de quienes cumplen los procedimientos legales de acceso y solicitud de protección internacional, pero recalcó igualmente la obligación del Estado de garantizar el cumplimiento de la legislación vigente en materia de extranjería y control de fronteras.
Marruecos, "un socio fiable" para el Gobierno
Uno de los aspectos más relevantes de la comparecencia fue la valoración realizada por el ministro sobre la colaboración con Rabat.
Grande-Marlaska defendió que la cooperación entre ambos países ha resultado decisiva para contener la crisis y aseguró que Marruecos continúa siendo "un socio absolutamente fiable" para España.
Según explicó, una vez concluya definitivamente la situación de emergencia, ambos gobiernos analizarán conjuntamente lo sucedido a través de las comisiones bilaterales existentes con el objetivo de reforzar los mecanismos de prevención y coordinación.
Las declaraciones llegan en un momento de intenso debate político sobre el origen de la crisis y sobre la actuación inicial de las autoridades marroquíes durante las primeras horas de la entrada masiva.
El Ejecutivo niega que existieran alertas previas
El ministro afirmó igualmente que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado no disponían de información que permitiera anticipar un episodio de semejante magnitud.
No obstante, anunció que Interior llevará a cabo una revisión exhaustiva de toda la secuencia de acontecimientos para determinar si existen aspectos susceptibles de mejora en los sistemas de vigilancia, inteligencia y coordinación operativa.
Respecto a los altercados registrados durante la pasada noche en distintos puntos de Ceuta, el ministro los calificó de incidentes puntuales que fueron controlados de forma inmediata por los efectivos desplegados.
Tensión diplomática en la Unión Europea
La crisis migratoria ha abierto además un nuevo frente político en el seno de la Unión Europea.
Durante su comparecencia, Grande-Marlaska criticó la postura mantenida por algunos gobiernos europeos, a los que reprochó falta de solidaridad ante una situación que considera de dimensión comunitaria.
El ministro defendió que la mayoría de los socios europeos han respaldado a España y recordó que el país ha colaborado en anteriores crisis migratorias sufridas por otros Estados miembros, como ocurrió con Italia durante los episodios registrados en Lampedusa.
Las declaraciones coinciden con la petición formulada por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, para convocar un Consejo extraordinario de ministros del Interior de la Unión Europea con el fin de abordar las consecuencias de la crisis de Ceuta y reforzar la cooperación europea en materia migratoria.