La mirada de Ulisas
Vivir para informar
12 de junio de 2026 (08:48 h.)
LA MIRADA DE ULISAS se enteró que Elí Sharabi, el hombre israelí secuestrado durante 491 días, pasó por Madrid para lanzar el libro sobre sus vivencias durante el cautiverio infringido por el grupo terrorista Hamás. Un 7 de octubre que la Humanidad recordará como una salvajada, que se creía superada. Eli confesó: “durante mi secuestro comprobé que toda la ayuda humanitaria de la ONU la controlaba Hamás”. Lo que resulta inadmisible. Conduce a la calumnia que el mundo o las personas sesgadas se refirieron y siguen sosteniendo que la situación de Gaza de hambruna y de un "supuesto genocidio" fue producida por Israel. Hay que analizar que un genocidio responde a una situación particular de exterminio masivo y sistemático, lo que dista mucho de haber sido el caso en Gaza. Que tan poco informada está la opinión pública al aseverar un fenómeno que no obedece a la verdad. Se basa en manipulaciones, que terminan por ser difundidas y aceptadas, aunque su contenido sea netamente politizado con fines propagandísticos. El libro de Elí se posesiona como un documento histórico. Señala hasta qué punto se han divulgado falsedades con el propósito de fomentar el antisemitismo que duerme, pero jamás muere. El hombre ungido de dolor relata con detalles cómo fue extraído con violencia del kibutz Berri, uno de los más afectados, donde residía con su esposa y sus dos hijas. Le golpearon, le arrastraron y se lo llevaron en cautiverio durante casi dos años. Padeció lo insufrible, pero mantuvo en mente vivir para volver junto a los suyos. El famoso neurólogo psiquiatra y filósofo austriaco, Víctor Frank, inventor de la logoterapia, centrada en buscarle un sentido a la vida en cualquier situación extrema, afirma, luego de haber padecido en los campos de concentración, que se debe mantener una meta que alimente el espíritu. Lo que hizo al pie de la letra Elí durante su encierro obligado, nunca perdió la esperanza de volver a abrazar a su esposa y sus hijas (sin saberlo, no volvería a verlas por haber sido asesinadas por los terroristas). Cuenta que pasó hambre, insomnio y malestares de todo tipo debido a las circunstancias infrahumanas en las que se encontraban él y todos los demás compañeros de infortunio bajo la misma situación y destreza. Se detiene sobre una realidad que lo condujo a su mínima expresión corporal, dejando en los túneles 30 kilos de su propio peso y el sabor de la incertidumbre. Escenario que numerosos secuestrados no pudieron aguantar y la muerte fue su destino. Este hombre necesitó dejar un registro de su historia, que no es la única, para que el mundo se entere de las verdaderas intenciones de Irán y sus secuaces. Pretenden imponer un califato mundial luego de exterminar a los judíos, defensores de las democracias y las primeras víctimas en la mira, para luego proceder con el resto de la humanidad, que no se pliegue a sus exigencias. ¡Como si los judíos se fueran a dejar! Representan la barrera para que el mundo occidental no caiga en las garras de los extremistas musulmanes. Quieren instalar sus teocracias. Muestran ya sin pudor sus pretensiones de querer matar a los disidentes, de torturar a los homosexuales y de dejar a la mujer en las mismas condiciones que conoció durante la época medieval. La imprescindible pregunta: ¿Acaso es lo que anhela Occidente para su futuro?