Vacaciones de uno y vocación de sátrapa del mismo
Después de hondas reflexiones, de que como siempre el gobierno (siniestro, o sea, de izquierda) no sepa nada de nada, los servicios secretos mudos, ciegos y sordos, Sánchez veraneando con la mayor tranquilidad en la Mareta, con más corte policial para cuidar su inestimable seguridad (¿de qué tiene miedo?), de la utilizada en la invasión de más de 65.000 marroquíes cruzando a nado el estrecho para “inundar” Ceuta, de que simultáneamente a la misma el rey de Marruecos celebraba con un fiestón el 27 aniversario de su subida al trono y de que por supuesto tampoco supiera ni palabra del tema…
Después de estas acciones y en efecto de hondas reflexiones al respecto…
Tras considerar pues la pasividad de nuestro bien amado presidente recomendándonos canciones para el verano (alegorías, quizás, de “iros con la música a otra parte y dejadme en paz), ya que él sabe muy bien lo que se propone y son “las cinco y no he comido”, y solo pienso en mí, y este ensayo invasivo ceutí de ahora lo repito cuando no tenga más remedio que convocar las elecciones, y entonces voy y las suspendo y sigo como una lapa enferma aferrada a lo que nunca tuve en el pasado y jamás merecí y por eso no lo suelto ni harto de vino, y le doy a mi compi dictador&monarca de Marruecos el tributo que me reclama por un “a saber que esconde”.
Bueno, pues insistiendo, resulta que después de hondas reflexiones y de que el gobierno niegue que estaba informado de todo, y de culpar número Uno a las mafias (que de esas entiende un montón) de lo sucedido (vamos a contar mentiras, tranlaranla, que, siguiendo con la música, dice la canción infantil), cabe pensar que han sido los extraterrestres quienes lo han montado.
Desde sus naves, platillos volantes surcando los cielos, lanzaron miles de flotadores para que estos terráqueos cruzaran los mares.
En las calles de Ceuta los invasores marroquíes se enfrentan a la policía, tienen hambre y sed, y la crisis se agrava cada vez más.
Pero Pedro, mientras, descansa apaciblemente, sus vacaciones son sagradas y su vocación de sátrapa (líder arbitrario o sin ética, astuto y despótico). también lo es.
Perejil, pesca, Sahara, y un largo etc. de cuestiones muy espesas, hicieron y hacen de Marruecos un vecino molesto, ahora íntimo de Trump, y ambos miran con ojos golositos a Ceuta y Melilla por su posición geográfica estratégica.
Pero ya “todo ha vuelto a la normalidad” según don Marlasca, que indudablemente, suponiéndole la buena fe -que es muchísimo suponer- debería pedir un puesto interesante en la Once.
Los invasores con sus teléfonos móviles y sus zapatos (objetos muy adecuados para nadar) deambulan ahora mismo por las calles abarrotadas de Ceuta, aunque algunos hayan vuelto a Marruecos por propia voluntad.
Pero aquí no ha pasado nada, nunca pasa nada, todo son vacaciones, música y canciones, y políticos inútiles cobrando sueldazos e impuestos abusivos, y, sobre todo, extraterrestres montando un carajal en el Tarajal.