¿Tributarán las alhajas de ZP en IRPF y no como donación?
El domingo 17 de mayo se celebraron las elecciones andaluzas. Al día siguiente, quizá por no interferir con los comicios, el juez Calama, magistrado de la Audiencia Nacional, imputa al ex presidente Rodríguez Zapatero en base a los graves indicios que se exponen en las 85 páginas de su auto judicial. Posteriormente descubre la policía un centenar de joyas en la caja fuerte de su despacho y se procede a imputar también a las hijas, de forma que tres cuartas partes de la familia Rodríguez Espinosa están en el foco judicial. Añadiría otros dos indicios. El primero está en la dirección letrada, un experto procesalista. Parece que se pone el énfasis en buscar algún recoveco que conlleve la nulidad de pruebas por encima de luchar por probar la inocencia. El segundo es el nombre de la sociedad de las hijas, What the Fav. Idénticas iniciales, WTF y casi la misma pronunciación que una frase inglesa utilizada en ambientes desde luego no elegantes, “What the F..k”. Usada como muletilla, cuenta con diversos significados, pero sobre todo con la connotación de “qué c..o” o “qué c…nes”. No parece tener la seriedad necesaria para estar a la altura de relacionarse con una actividad real de consultoría de un ex gobernante, de ahí otra sospecha de informes fake.
Sin embargo, no pretendo hablar de lo que está en manos del juez y que tanto juego dará previsiblemente después del verano. Existen hechos confirmados expresamente por Zapatero en su manifestaciones y especialmente tras su show en la amiga y deficitaria cadena pública de TV el jueves 23 de julio. Por ejemplo, asevera haber cumplimentado sus declaraciones de hacienda como persona física, pero ello no presupone per se que el origen del dinero sea lícito.
Pero sobre todo, en relación a las joyas, tema al que me voy a circunscribir. Según dice, “no tenían ni uso ni destino ni afán patrimonial. Estaban ahí y ya está”, “se trataba de un regalo de cortesía”. Supongamos que dice la verdad y que se trata de una adquisición lícita, ya que el 17 de junio se comprometió en sede judicial a dar una explicación “en diez días, como mucho”, después de haberle atrasado dos semanas su comparecencia para ello. Con justificar donante, fecha y pago del impuesto todo arreglado. O incluso también la prescripción dependiendo de la fecha, que según él fue “hace muchísimo tiempo”, sugiriendo Sánchez 2007. Eso supondría que no ha pagado y se va de rositas, excepto que no podrá proclamar su inocencia.
Debe recordarse que la cifra de 120 mil Euros de cuota defraudada supone la comisión de un delito fiscal, agravado si se trata de 600 mil. El primero prescribe a los cinco años y el segundo a los 10, lo que nos llevaría al verano de 2016 para no tener consecuencias. La base imponible del impuesto es el valor de mercado y según tasación de la prestigiosa firma Ansorena, el de las alhajas incautadas ascendería a 1.300.000 Euros. Desconocemos qué joyas han sido las donadas, si se ha realizado en un único acto o por la misma persona, acumulándose las realizadas en un período de tres años según la normativa del impuesto. Incluso por el valor de la más importante, es previsible, dados los elevados tipos impositivos aplicables a las donaciones entre extraños, que nos encontremos ante un delito fiscal, caso de no haberlo declarado y no estar prescrito.
Pero lo que verdaderamente llama la atención es que ni el entrevistador ni las dos periodistas le preguntan explícitamente si ha tributado por ello. Y además manifiesta que procederá a pedir un nuevo informe, por parecerle excesiva la cantidad citada. La pregunta es para qué, ya que si el origen es lícito y ha tributado, no es necesario el informe. Y tampoco si está prescrito.
Quizá el quid de la cuestión esté en el IRPF, ya que si no se digna dar una fecha y justificar la donación, “el país no lo voy a decir”, el afloramiento policial de un patrimonio oculto de un importante número de alhajas el 12 de mayo, derivaría en la integración en la base liquidable general del impuesto en el período en curso, 2026. A añadir su relevancia como delito fiscal.
Siga hablando señor Zapatero, no solo están encantados los caricaturistas, nos da usted mucha información.