Cinco sentidos
Que no te sorprendan
05 de junio de 2026 (09:11 h.)
A menos de 24 horas de la llegada del Papa León XIV a Madrid, su arribo está previsto para las 10:30 en el Aeropuerto Adolfo Suárez.
Todos los actos protocolares de su visita y gran parte de su misión apostólica pasarán prácticamente desapercibidos para la mayoría de los medios de comunicación. Descubriremos al Papa a través de reels recortados, editados y viralizados en las redes sociales.
No obstante, invito a seguir las transmisiones en directo —si no es posible estar presente— para poder encontrar, en la medida de lo posible, en las palabras y los gestos del Santo Padre, ese mensaje que muchas veces los recortes no permiten apreciar en toda su profundidad.
En este viaje seguramente no faltarán los mensajes de paz, tan necesarios en estos tiempos. Sin embargo, de acuerdo con el itinerario previsto, puede advertirse un especial énfasis en el amor al prójimo, a imagen del Buen Samaritano; en el trabajo silencioso de los voluntarios; y en una mirada misericordiosa hacia la migración y las frecuentes situaciones de injusticia que suelen acompañar los diversos procesos migratorios.
Será clave, sin duda, la reunión que mantendrá el lunes con el presidente español en audiencia privada. Las especulaciones son innumerables. Es evidente que la visita de un Papa siempre genera consecuencias políticas y que nunca faltan quienes, tras interpretar —por lo general de manera errónea— las palabras del Sumo Pontífice, intentan llevar agua para sus propios molinos.
Por eso, que no te sorprendan los titulares rimbombantes ni las declaraciones políticas de funcionarios más preocupados por su propio ombligo que por el bien común. Busca, en cambio, el eje cristiano de cada palabra, porque puedes estar seguro de que todo lo que diga León XIV tendrá relación con la Buena Noticia de Jesucristo, sin necesidad de atribuirle significados ajenos al Evangelio que anuncia.
Son tiempos de incertidumbre y de un individualismo extremo. El desequilibrio social es cada vez más pronunciado. También es cierto que el mundo parece avanzar hacia una igualación material que, lejos de ser justa, muchas veces se aleja de la verdadera dignidad de las personas.
Basta pensar en cómo el mundo se acostumbra a las guerras o a las personas desplazadas que duermen en las calles. Son señales de un semáforo en rojo que ya no debería cruzarse. Sin embargo, muchos líderes se empeñan en no verlas, ofreciendo una y otra vez "pan y circo", aunque bajo formatos cada vez más sofisticados.
Frente a todo ello, la voz del Papa aparece como un oasis en medio del desierto, donde el agua vuelve a ser la Fe, la Esperanza y el Amor.
España debería detenerse durante estos días. No importa si compartes la misma fe o incluso si crees en Dios. Lo importante es abrir el corazón y escuchar la voz de quien sigue convocando al encuentro, a la unidad y a la fraternidad entre los pueblos.
Todos los actos protocolares de su visita y gran parte de su misión apostólica pasarán prácticamente desapercibidos para la mayoría de los medios de comunicación. Descubriremos al Papa a través de reels recortados, editados y viralizados en las redes sociales.
No obstante, invito a seguir las transmisiones en directo —si no es posible estar presente— para poder encontrar, en la medida de lo posible, en las palabras y los gestos del Santo Padre, ese mensaje que muchas veces los recortes no permiten apreciar en toda su profundidad.
En este viaje seguramente no faltarán los mensajes de paz, tan necesarios en estos tiempos. Sin embargo, de acuerdo con el itinerario previsto, puede advertirse un especial énfasis en el amor al prójimo, a imagen del Buen Samaritano; en el trabajo silencioso de los voluntarios; y en una mirada misericordiosa hacia la migración y las frecuentes situaciones de injusticia que suelen acompañar los diversos procesos migratorios.
Será clave, sin duda, la reunión que mantendrá el lunes con el presidente español en audiencia privada. Las especulaciones son innumerables. Es evidente que la visita de un Papa siempre genera consecuencias políticas y que nunca faltan quienes, tras interpretar —por lo general de manera errónea— las palabras del Sumo Pontífice, intentan llevar agua para sus propios molinos.
Por eso, que no te sorprendan los titulares rimbombantes ni las declaraciones políticas de funcionarios más preocupados por su propio ombligo que por el bien común. Busca, en cambio, el eje cristiano de cada palabra, porque puedes estar seguro de que todo lo que diga León XIV tendrá relación con la Buena Noticia de Jesucristo, sin necesidad de atribuirle significados ajenos al Evangelio que anuncia.
Son tiempos de incertidumbre y de un individualismo extremo. El desequilibrio social es cada vez más pronunciado. También es cierto que el mundo parece avanzar hacia una igualación material que, lejos de ser justa, muchas veces se aleja de la verdadera dignidad de las personas.
Basta pensar en cómo el mundo se acostumbra a las guerras o a las personas desplazadas que duermen en las calles. Son señales de un semáforo en rojo que ya no debería cruzarse. Sin embargo, muchos líderes se empeñan en no verlas, ofreciendo una y otra vez "pan y circo", aunque bajo formatos cada vez más sofisticados.
Frente a todo ello, la voz del Papa aparece como un oasis en medio del desierto, donde el agua vuelve a ser la Fe, la Esperanza y el Amor.
España debería detenerse durante estos días. No importa si compartes la misma fe o incluso si crees en Dios. Lo importante es abrir el corazón y escuchar la voz de quien sigue convocando al encuentro, a la unidad y a la fraternidad entre los pueblos.