Parques eólicos invaden la región de los lagos chilenos
En su interior se ubica la Región de los Lagos, con decenas de volcanes maravillosos y ríos incomparables, que le augurarían a Chile un turismo de primer nivel y además generador de desarrollo económico. Lamentablemente, parques eólicos, muchos de ellos promovidos y financiados por empresas europeas -también con propiedad del estado francés- están dando un golpe brutal a la belleza del entorno. Algunos agricultores de origen alemán, entusiasmados con el pago de un canon de arriendo, han cedido sus terrenos para la construcción de gigantescas torres eólicas en lugares cercanos al Lago Llanquihue. La capacidad de organización de muchos afectados es mucho menor que la potencia legal y económica de algunas multinacionales, a las cuales Chile les importa poco. Nadie pretende impedir el desarrollo de energías renovables, el asunto es dónde instalar las gigantescas torres. En muchos lugares de Europa se ha privilegiado las torres en el mar y también es razonable -en el caso de Chile- promover energía hidroeléctrica en una infinidad de lugares cercanos a la cordillera central. Ya se han instalado muchas torres, y vienen muchas más, pues aparentemente el negocio es muy bueno. Lamentablemente, no se mide el daño irreparable y feroz que se le está haciendo a una de las regiones más lindas de Chile y del mundo. En un momento en el que en Chile se requiere de nuevos proyectos y de una urgente recuperación económica, se están acelerando las aprobaciones de proyectos que estuvieron paralizados en el anterior gobierno de ultraizquierda. Lo que no puede ser, es dar paso a la aprobación de proyectos que atentan directamente en contra del turismo y de la calidad de vida de miles de personas que nacieron o decidieron vivir en una región paradisíaca. Estoy a favor del progreso, pero no a cualquier costo. Las torres eólicas en el Lago Llanquihue son un error gravísimo e inaceptable para el sentido común de los chilenos.