La mirada de Ulisas

El tire y afloje

LA MIRADA DE ULISAS reconoce que desde que se declaró el cese del fuego entre Irán y los Estados Unidos, el mundo vive en ascuas. Cada día, despierta bajo la incertidumbre sobre si la tregua es o será real o sólo obedece a un capricho momentáneo, que carga la inseguridad que se vive: como si la Humanidad estuviera suspendida en la cuerda floja. Los alientos se cortan y la angustia crece. Sin embargo, a pesar de las dificultades, la vida en Israel sigue su curso como si la guerra le fuera ajena. El dólar en su más baja expresión con la economía israelí que arroja sorprendentes resultados. La mirada de Ulisas se pregunta si este fenómeno no tiene intrigado a los grandes economistas, que saben que en tiempos de guerra toda economía merma. Quizá la respuesta se verifique con la claridad que el mundo no le quiere ver al judío. Lejos de ser una persona educada en el odio o en una actitud de revancha, se le conoce como a un ser que mantiene en su esencia el amor por la vida con significativa capacidad de resiliencia ante cualquier adversidad. Nunca hubo en la postguerra una reacción masiva de ir a perseguir a los alemanes nazis para degollarlos o matarlos por detrás en son de venganza por el genocidio cometido a 6.000.000 judíos exterminados en cámaras de gas. Ciertamente, con la idea de aniquilar a un pueblo. La misma actitud que se les ve a los terroristas musulmanes. Se les exalta el plan de asesinar a todo aquel que no comulgue con sus creencias ni se doblegue a ellas. De paso, es importante recalcar que el pueblo judío regado por el mundo y con un estado propio, que estaba en deuda de recibir, es de los únicos pueblos del ayer que subsisten desde la antigüedad. Hecho curioso que no hay que olvidar. ¡Y por algo será su presencia! Marca y define procesos de adelantos y progreso para la humanidad. Otro hecho curioso que se pretende negar, y sin embargo, salta a la vista: el pueblo judío comparte sus inventos para la vanguardia del mundo. Se preocupa por la superación de las condiciones de vida, ya sea en materia de salud como en los métodos científicos de alto contenido que ofrece a sus hermanos, aunque no tengan su identidad ni su forma de pensar. ¿Cómo se le puede tildar de pueblo genocida? En realidad, no ha hecho si no defenderse de tanto ataque que le propician sus enemigos como: Hamás, Hezbollah, los Uties y el dueño de toda esta maquinaria respaldada por el gobierno actual de Irán, regido por los molahs y la ignominia al haber sido capaz de matar en dos días a más de 30.000 iraníes. Protestaban por su nefasta forma de vivir. Y… el dato responde la cifra oficial declarada, ¡sabrá Dios cuántos más muertos y heridos habrán sido! Nunca se sabrá, a menos que los velos de un gobierno tan tirano y totalitario caigan. El verdadero problema exalta el sufrimiento de la población civil iraní que sigue soportando el régimen de terror, instalado desde hace varias décadas. ¿Será que el mundo sabrá abrazar la empatía por una población dejada a la intemperie? Estaba esperanzada que vendrían a salvarla. Queridos lectores, les invito a que analicen cuál es el verdadero problema de Irán, su propia gente en primera instancia  (ya vimos sus padecimientos) y luego vendrán los de los demás. ¡Estamos todos en la mira! Ojo, la Mirada de Ulisas cumple con informar.