#AI MUCHO QUE CONTAR

Cuando ya no necesitemos escribir bien

Últimamente me pasa algo curioso con WhatsApp…, cada vez recibo menos mensajes escritos y más audios. También ocurre en el trabajo, en los grupos o en esas reuniones que empiezan con un “te mando una nota rápida”. Hablar es más cómodo, más directo y, aparentemente, más eficiente.

Lo curioso llega después…, cuando esos audios también nos parecen demasiado largos y terminamos escuchándolos acelerados o transcribiéndolos.

Hay algo casi poético en todo eso (o inquietante, depende del día), antes escribíamos para evitar llamar, después enviábamos audios para evitar escribir y ahora transcribimos los audios para evitar escucharlos.

Probablemente esto no vaya de WhatsApp, creo que va de la escritura. O, mejor dicho…, de lo que puede ocurrir cuando dejemos de necesitarla.

OpenAI acaba de presentar GPT-Live, una nueva generación de modelos de voz que busca convertir la conversación con una inteligencia artificial en algo mucho más natural, capaz de entender pausas, interrupciones, ritmo e intención.

Si puedo pensar en voz alta mientras camino y una máquina transforma mis palabras en un correo impecable, una propuesta ordenada o un artículo como este, ¿para qué voy a sentarme a escribir?

Ahí está el verdadero cambio…, no estamos sustituyendo el teclado por el micrófono, estamos sustituyendo el proceso de redactar por el resultado de haber redactado.

Escribir bien nunca fue solamente evitar faltas de ortografía. Escribir es descubrir que una idea que parecía brillante dentro de tu cabeza no se sostiene cuando intentas explicarla. Es borrar, ordenar, releer, detectar contradicciones y volver al principio. Es convertir una intuición en un argumento y una emoción en algo que otra persona pueda comprender y sentir.

Cuando hablamos improvisamos, dejamos frases a medias y confiamos en el tono o en el contexto. Cuando escribimos no tenemos esa escapatoria. La página nos devuelve nuestras propias lagunas y nos obliga a completarlas. Ese tiempo no es una ineficiencia…, es parte del pensamiento.

Pensar, muchas veces, sigue siendo escribir. El riesgo no es que la inteligencia artificial escriba mejor que nosotros. El riesgo es que, como puede hacerlo por nosotros, lleguemos a creer que ya no necesitamos aprender a desarrollar una idea.

Soy profundamente liberal en lo tecnológico y estoy convencido de que la voz hará la IA más accesible, cercana y humana. Permitirá romper barreras, facilitará la comunicación y nos devolverá tiempo. Esto va de acercar la IA al mundo, no de alejarlo.

Pero ganar comodidad no debería significar perder profundidad. Las nuevas generaciones crecerán en un entorno donde redactar será solo una opción entre hablar, dictar, resumir o delegar. Precisamente por eso, aprender a escribir será más importante que nunca, no tanto para producir textos, sino para ordenar lo que pensamos antes de que alguien (o algo) lo ordene por nosotros.

La inteligencia artificial puede ofrecernos un poder extraordinario y, como decía Spiderman, un gran poder conlleva una gran responsabilidad. Quizá la nuestra sea proteger el acto de escribir, no por nostalgia, sino porque mientras escribimos nos obligamos a detenernos, a dudar y a descubrir qué pensamos de verdad.

Puede que muy pronto no necesitemos escribir para comunicarnos…, la pregunta es si podremos permitirnos dejar de hacerlo para pensar.