Proyecto: Madre Soltera
Una mirada cercana a la labor de acompañamiento integral y respuesta inmediata que la Fundación ACOES despliega junto a voluntarios universitarios en las zonas más precarias
Para conocer de cerca la labor que realiza la Fundación ACOES en Honduras, estamos visitando sus distintos proyectos y reuniéndonos con los equipos responsables. En esta ocasión les contaré sobre el proyecto “Madres Solteras”, una iniciativa que apoya a mujeres en situación de vulnerabilidad mediante alimentos, medicamentos, materiales y pequeñas ayudas económicas, además de un acompañamiento social cercano.
Las beneficiarias son seleccionadas tras una valoración socioeconómica realizada por los trabajadores sociales de ACOES, que incluye cuestionarios, escalas de evaluación y visitas domiciliarias. La semana pasada tuvimos la oportunidad de acompañar algunas de estas visitas junto a voluntarias de la Universidad Alfonso X El Sabio y al equipo de trabajo social de la fundación.
Visitamos varias viviendas. La primera pertenecía a una mujer que vivía sola en una casa muy humilde, pero con sus necesidades básicas cubiertas. Sin embargo, el recorrido tomó un giro inesperado cuando Jorge, uno de los trabajadores sociales, recibió una llamada: durante la madrugada se había incendiado la vivienda de una de las madres beneficiarias del programa.
Nos dirigimos inmediatamente al lugar. A medida que avanzábamos por el barrio, las condiciones de las viviendas se volvían cada vez más precarias. Al llegar, lo que vimos es difícil de describir. Mientras los vecinos nos contaban lo sucedido, llegó la propietaria de la vivienda. Regresaba del hospital y todavía estaba en estado de shock. Repetía una y otra vez que siempre dejaba a su nieto de siete años en casa cuando salía a hacer compras, pero que aquella mañana había sentido la necesidad de llevarlo con ella. Gracias a esa decisión, aunque perdió todas sus pertenencias, nadie resultó herido.
Jorge tomó nota de las necesidades más urgentes y comprobamos que la mujer permaneciera acompañada por familiares y vecinos. Después continuamos con las visitas programadas. La realidad que encontramos en la tercera vivienda también fue muy difícil, pero esa historia quedará para otra ocasión.
Al regresar a la Fundación ACOES todo el equipo se movilizó de inmediato para responder a la emergencia. Se reunieron prendas de vestir y artículos de primera necesidad para la mujer y los dos nietos que vivían con ella. Además, se gestionó un alojamiento temporal para el fin de semana y se iniciaron los trámites con el ayuntamiento para colaborar en la reconstrucción de su vivienda. También se realizó una compra de alimentos básicos que posteriormente fuimos a entregar.
Seguramente esta mujer tardará mucho tiempo en recuperarse de una experiencia tan traumática. Sin embargo, una vez más pude comprobar que el trabajo de ACOES no se limita a cubrir necesidades puntuales; su respuesta es integral, humana y comprometida.
Lo que estamos viviendo estos días es difícil de poner en palabras. Las dificultades y las carencias son inmensas. A veces parecen tantas que podrían llevar al desánimo.
Somos conscientes de que estamos aquí solo por un tiempo y de que cada día que pasa es un día menos de esta experiencia. Por eso hemos decidido aportar todo lo que podamos mientras estemos aquí: escuchar, acompañar, abrazar y aprender. Y cuando regresemos, seguiremos apoyando, dando a conocer el trabajo de esta pequeña gran organización que nos ha abierto las puertas y el corazón de sus proyectos.
Seguimos. Hoy con un hueco en el corazón, pero seguimos.